Electricidad en las entrañas del «Hanabanilla»

Situada a poco más de 13 km del municipio de Manicaragua, la hidroeléctrica Robustiano León, perteneciente a la Empresa de Hi­dro­energía, mantiene su funcionalidad como 53 años atrás, cuando por vez primera tributó energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Alimentada por las aguas del lago Hana­banilla, genera electricidad, regula la frecuencia secundaria del SEN y el voltaje de la región central. En caso necesario, es capaz de aportar electricidad co­mo sistema aislado a los municipios de Manicaragua y Cumanayagua.

Mantener en óptimas condiciones la central eléctrica, edificada entre las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado, resulta indispensable para cumplir con su objeto social.

Cuando las aguas invadieron el valle 

Con 35 años de experiencia, Nivaldo Pé­rez Suárez, técnico en Mantenimiento, cuenta la historia de la hidroeléctrica, escrita a partir de 1971 por un grupo de trabajadores que la vieron nacer.

Relata que en 1952 la empresa PRICHEC —compañía que integraba a distintos magnates cubanos— financió su estudio, ejecución y proyecto.

«Luego de explorar el subsuelo —explica—, se creó la Carretera Macagua-Hana­banilla para facilitar el acceso al lugar. La subasta, lanzada para realizar el pozo vertical, túneles y cámaras, fue adjudicada a la compañía Tecon Dallas Texas, de EE. UU.

«Mientras quedaba instalado el equipa­miento, compuesto por grúas, compresores compactadores, buldóceres, cargadores y camiones de alto porte, hacia el sudeste avanzaba el desbroce del embalse, a cargo de la Compañía Constructora, Ingeniería González  del  Valle S.A.

«En la dura faena trabajaron más de 400 hombres; sin embargo, a pesar de los riesgos, solo se registró un fallecido. La huelga general del 9 de abril de 1958 detuvo la obra, cuando se encontraba al 70 % de ejecución. La presencia de rebeldes en la zona fue acogida con entusiasmo por los obreros, quienes los apoyaron a sabiendas de las consecuencias. Las labores no se reanudaron hasta después del triunfo de la Revolución.

«En diciembre de 1959, el Departamento de Construcción y Montaje de la Empresa Cubana de Electricidad recupera la central, y en diciembre de 1962 la hidroeléctrica entra en funcionamiento con una capacidad de 28 MW, compartidos entre dos unidades, de 14 MW cada una. Sus dos primeros generadores echaron a andar el 11 de enero de 1963, fecha en que la planta queda inaugurada oficialmente. En 1964, técnicos y proyectistas checos montaron la tercera unidad, que arrancó en enero de 1968 y elevó su capacidad a 43 MW.

Empleo de energía renovable en hidroeléctrica.
Con el empleo de la energía renovable, la central ahorra al país unas 17 233 toneladas de petróleo y deja de emitir a la atmósfera 30 821 toneladas de CO2 por concepto de quema de combustible. (Foto: Yariel Valdés González)

«El embalse cuenta con dos presas principales: Hanabanilla y Jibacoa; dos presas auxiliares y el aliviadero, donde vierten sus aguas los ríos Hanabanilla, Negro y Gua­nayara, y los arroyos El Trinitario, El Junco, Economía, El Solitario y El Cacao.

«Los terrenos seleccionados fueron expropiados completamente o en parte. En el valle radicaba un pueblo, así como las fincas La Lima, Cuchilla del Guayabal, San José de Guaniquical, La Potencia, Bruselas, El Nicho y Los Cocos.

«El Che visitó la hidroeléctrica cuando fungía como ministro de Industrias, en su afán por concluir la obra. También el Comandante en Jefe Fidel Castro dialogó con sus trabajadores el 15 de febrero de 1971.

Descenso al corazón de la planta 

Las escasas precipitaciones registradas en los últimos años en las montañas de Guamuhaya han impedido que el lago recupere su capacidad de llenado, equivalente a 286 millones de m³. El pasado 8 de mayo solo acumulaba el 31,5 % de su volumen total.

Por este motivo, la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico de Villa Clara mantiene restricciones sobre el uso de las aguas para producir electricidad, pues el embalse alimenta los acueductos de Cienfuegos y Santa Clara, y las comunidades ubicadas en la trayectoria de las conductoras hacia ambas ciudades. Aun así, la hidroeléctrica logra generar como promedio entre 40 000 y 60 000 MWh anuales, en dependecia de las necesidades del SEN y de la disponibilidad de agua en el embalse.

El descenso a los generadores y turbinas resulta impresionante. Un carro conectado al güinche desciende a través de un tramo de ferrocarril de 348 metros de longitud y 42 grados de inclinación, que da acceso a las unidades.

Por esa vía transitan los técnicos y toda la logística necesaria para garantizar la permanencia del personal, dividido en tres turnos de trabajo.

Seis minutos separan la superficie del corazón de la planta. A un costado, una escalera de concreto de 1064 escalones funciona como salida de emergencia.

Al momento de bajar el equipo de Vanguardia, permanecían en el edificio soterrado los cumanayagüenses Yuray Rodríguez Rodríguez, Yolexy Medina Reyes, Danisley Mendoza Montiel y el jefe de turno Rubén Castañeda Morales.

Precisa Omar Lorenzo Álvarez, especialista principal del área técnica que nos acompañó en la travesía, que el proceso de auto­matización permitirá mejorar las condiciones de trabajo de los operarios, al disminuir su exposición al ruido, pues estos no permanecerán  constantemente al lado de los equipos, pues existirá una sala de control desde donde podrán supervisar todos los pará­metros de operación de la planta. 

Una conductora en el fondo de la presa, a 270 metros de profundidad, incorpora agua a las tres turbinas, y tras pasar por las máquinas, sale por un túnel subterráneo de cerca de 7 km de longitud, hasta la presa Paso Bonito, con destino a los acueductos de Cien­fuegos y Villa Clara.  

En busca de mayor fiabilidad 

«Con el propósito de preservarla, la central transita desde el 2010 por un proceso de reanimación», significó su director, el ingeniero Ángel Nelvis Pérez Marín.

«En estos años se realizó la reparación capital del generador de la unidad 1, para lo cual fue necesario reparar el ferrocarril inclinado, sustituir el güinche de carga y de traslado de los trabajadores, así como modernizar los paneles de control de todo este sistema. Además, se construyó un nuevo almacén con una grúa viajera.

«Se sustituyeron el sistema de media tensión de las unidades, los dos transformadores del servicio propio de la planta de 500 kVA, con todo su sistema de distribución, y se modernizaron los cinco centros de control de motores y los sistemas de excitación de las unidades.

Pizarras automatizadas de la hidroeléctrica. Regulador automático de agua.
Pizarras automatizadas ofrecen mayor protección y fiabilidad al sistema, humanizan el trabajo, minimizan los riesgos y  mejoran la supervisión de los parámetros de calidad de la central. «La instalación de un novedoso regulador automático, de procedencia alemana, permite graduar de manera efectiva la velocidad de una de las máquinas, según la  cantidad de agua recibida», refiere Rubén Castañeda Morales.      

«Asimismo, se modernizó la subestación de 115/13.8 kV, con un interruptor de salida para cada unidad y un totalizador, todos de nueva generación, y el cambio de las cuchillas de salida por otras automáticas.

«También fue rehabilitada una minihi­dro­eléctrica —instalada aguas abajo de la presa Hanabanilla, que tributa su generación al servicio propio de electricidad de la planta—, a la que se le sustituyó un generador, una turbina, los paneles elécricos, y se le reparó la casa de máquinas.

«Se montó una torre de comunicación para el radioenlace con el Despacho Nacional de Carga. Además, se rehabilitó el vial de acceso, el edificio socioadministrativo, y en este se creó un Centro de Entrenamiento para formar trabajadores encargados de la operación y mantenimiento de las cen­trales hidroeléctricas de todo el país.

«Vale destacar el apoyo brindado por distintas entidades de la Unión Eléctrica, así como de Radio Cuba, Planta Mecánica, y las empresas constructoras ECOING-25 y  ECOA-1», refiere el director.

«Las transformaciones realizadas mejorarán las condiciones de trabajo, la seguridad tecnológica y la fiabilidad de la central. Ello garantizará una mejor regulación de la frecuencia secundaria del SEN y una adecuada respuesta ante las eventualidades que en él ocurran, lo que se traduce en mayor calidad del servicio que brindamos».

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