Che, ciudadano universal

La acción revolucionaria del Che, en la guerrilla, en las tribunas internacionales y como trabajador incansable, es ejemplo para el mundo.

Famosa foto del Che captada por el fotógrafo cubano Alberto Korda.
Ernesto Che Guevara. (Foto: Alberto Korda)
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Dicen que todavía el Che camina por Santa Clara, su último bastión de invasión guerrillera. Los aires de irreverencia y arrojo se perciben, y hasta transpiran. Tal vez aquí, sin estar muy errado, fue donde primero lanzó la premonición de ciudadano carente de contornos geográficos.

«Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos. (…)»

Ernesto Guevara 
«Mensaje a los pueblos del mundo»

El periodista José O. (Pepito) Barrero del Valle, titular del Boletín de Santa Clara, preguntó sobre los proyectos de ir a otras tierras, a ¿Santo Domingo?, pudo ser, para brindar el concurso redentor, y el Comandante Guevara dijo seco, francamente ríspido y enérgico:

«No es cierta esa versión. Yo no soy un libertador profesional (…); no he hecho más que sumarme a la lucha de un pueblo por su libertad y ayudarlo a la medida de mis fuerzas; de ello me siento satisfecho».

En el colofón del intercambio de palabras quedaron las gráficas tomadas por Barrero del Valle, Fernández-Rosas, Burt Glinn y otros artistas del lente. También por esos días Perfecto Romero incluía las de su cosecha en zonas del antiguo Regimiento militar y el Parque Vidal, en la capital de provincia.

Era el augurio de lo que luego Paco Ignacio Taibo II denominó el camino del  «viajero fronterizo sin límites ni pasaportes». A partir de la declaración del Che, y 15 días después del nacimiento del año 59, recalcaría nuevamente ante miembros del Colegio Médico, en La Habana: «Nunca me sentí extranjero, ni en Cuba ni en cualquiera de los países que he recorrido, he tenido una vida un poco aventurera», aseguró dentro del diáfano sentido del probador de «fortuna» junto a los pobres de la tierra.

Comandante Ernesto Che Guevara durante la Batalla de Santa Clara.
Después de la rendición del Regimiento No.3 Leoncio Vidal, en Santa Clara, el jefe guerrillero conversa con combatientes. (Foto Perfecto Romero Ramírez) 

Fue todo en ascenso. Sin cambios bruscos, como colimador de las distancias, y de cercanías. Desde aquellos días, cuando la toma del cuartel del Uvero en la Sierra Maestra, dijo que la «mayoría de edad» llegó con la victoria decisiva. Antes de atravesar llanos y subir montañas no fue solo soldado, médico, jefe de columnas y Comandante por designación de Fidel. También figuró como planificador económico, educador y periodista, y los horizontes se abrieron en las duras condiciones del guerrillero y del estratega que triunfó en Santa Clara y nunca abandonó sus destinos.

Desde los primeros viajes al extranjero, a seis meses del triunfo de la Revolución, en misiones de gobierno, trató de instaurar relaciones comerciales, culturales y diplomáticas con países capitalistas,  y luego con  otros del campo capitalista. De un recorrido en otro se advierte un perfil diplomático, de nuevo tipo, en las sendas del estadista, el escrutador, y el avezado observador de las diferencias y perspectivas de los pueblos ante las desigualdades de intercambio económico, el saqueo de las riquezas y la urgencia en cambios sociopolíticos.

Propuestas del Comandante

En su ofrecimiento de Punta del Este, en agosto de 1961, el Che espetó a los corresponsales, sin ojerizas y titubeos: «Ya que preguntan lo que quiera, después escriban lo que conteste. Porque he visto mi intervención de ayer reproducida en los periódicos de aquí y de Buenos Aires y sinceramente creo que ninguno de los periodistas que informó puede considerar que es digno de un periodismo libre, como se llama, veraz y defensor de las ideas y de la libre expresión de las ideas, la de interpretar, mentir, tergiversar, cambiar y sobre todo ocultar lo que se dice: y ocultarlo en una forma tan absurda que en algunos casos llega a ser sinceramente suicida».

Che Guevara en Punta del Este y reflejo en el periódico hoy del 11 de agosto de 1961.
El periódico Hoy del 11 de agosto de 1961 refleja la presencia del Che en Punta del Este, Uruguay. (Fotos: Tomadas de Internet)

Opinión veraz del Che, en honor y transparencia de hechos y circunstancias, y de denuncia de las agresiones norteamericanas contra la Revolución y de las tentativas de la denominada «Alianza para el Progreso», la oferta de  Estados Unidos. En la contemporaneidad, muy a menudo y no a veces, los hechos todavía tienden a ser tergiversados.

Un signo visible y abrazador de los tiempos modernos, y aquellos que resten en controversias políticas, retoma su  participación, en nombre de Cuba, en la comitiva gubernamental que presidió en marzo de 1964, en calidad de ministro de Industrias, en sesiones de la Conferencia Mundial sobre Comercio y Desarrollo, en Ginebra, Suiza.

Paco Ignacio Taibo II argumenta con una frase corta, a rajatabla, que el «Che quema, quema, acelera, obliga, impone…» Más  allá del detalle o de las teorizaciones, económicas, políticas o de osadías combativas, hay luces en todas partes. En Ginebra descolló la denuncia al comercio desigual y expoliador del capitalismo sin bases equitativas y de respeto mutuo, y también contra las instituciones crediticias engañadoras, que solo sirven a intereses de lucro y rapiña. 

Ernesto Che Guevara en la ONU, diciembre de 1964.
(Fotos: Tomadas de Internet)

Similares pronunciamientos hará en diciembre de ese año ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Anda en sencillo traje verde olivo, y es el miércoles 9 de diciembre de 1964 cuando llega a Nueva York para intervenir en el decimonoveno período de sesiones. Al representante cubano se reservó el segundo turno de la mañana, correspondiente al viernes 11, aunque en caso alternativo podía acceder a otras dos fechas: el 18 o el 21 de ese mes. No hizo falta cambios en el programa. El día asignado habló ante los delegados y los habitantes del planeta. 

El discurso fijó los puntos exactos del devenir presente e histórico de la Revolución: solidaridad mundial, lucha contra el bloqueo y agresiones piratas al pequeño territorio caribeño, y solicitó unidad entre las fuerzas revolucionarias y progresistas, la coexistencia pacífica y el respaldo a la independencia de Puerto Rico. También acusó las patrañas neocoloniales en el Congo africano, y todo tipo de intervenciones militares y de división de países.

Entonces indicó: «Nuestro país es uno de los puntos constantes de fricción, uno de los lugares donde los principios que sustentan los derechos de los países pequeños a su soberanía están sometidos a prueba día a día y minuto a minuto y, al mismo tiempo, una de las trincheras de la libertad del mundo situada a pocos pasos del imperialismo norteamericano para mostrar con su acción, con su ejemplo diario, que los pueblos sí pueden liberarse y sí pueden mantenerse libres en las actuales condiciones de la humanidad».

Che recordó la primera visita de Fidel a la ONU, cuando dijo que «todo el problema de la coexistencia pacífica entre las naciones se reducía al problema de la apropiación indebida de las riquezas ajenas, y hacía la advocación siguiente: “cese la filosofía del despojo y cesará la filosofía de la guerra”», frase que martillea en la contemporaneidad».

El domingo 13 de diciembre, dice el anunciador, en una entrevista espontánea y sin previo ensayo, el Che asiste al programa televisivo Face the Nation (Ante la Nación), que se transmite a las 12:30 p.m., hora local de Nueva York. Una andanada de preguntas cayó sobre el Ministro de Industrias y representante extraordinario del Gobierno de Cuba ante las Naciones Unidas. El panel lo integraron los periodistas Paul Nivem, corresponsal de la C.B.S.; Richard C. Hottelet, acreditado por esa cadena en Naciones Unidas, y Tad Szulc, del The New York Times, mientras Robert Vitarelli figuró como moderador. El intercambio de puntos de vista se transmitió por la Columbia Broadcasting System (C.B.S.) para todo el mundo. Muchos medios de prensa también redactaron sus resúmenes en despachos noticiosos. Los cubanos reprodujeron el texto casi simultáneo. Che dijo, y lo declaró sin tapujos, que no es economista, sino funcionario del Gobierno cubano; un cubano más. Esa es la razón por la cual habla para y por el mundo.

Ernesto Che Guevara en el programa Face the Nation.
Ernesto Che Guevara responde a los periodistas en el programa Face the Nation. (Foto: Tomada de Internet)

El intercambio, cámaras y micrófonos en ristre, como otros en los que intervino el Che, a veces mostró  tintes de aridez. El estadista cubano fue claro y preciso. Nada de lo dicho allí pierde sentido ni contextualidad. Vale la pena reproducir algunas preguntas y respuestas:

Sr. Hottelet: Dr. Guevara: Washington ha dicho que hay dos condiciones políticas para el establecimiento de relaciones normales entre los Estados Unidos y Cuba. Una, abandono de sus compromisos militares con la Unión Soviética. La otra, el abandono de la política de exportar revolución a América latina. ¿Ve usted alguna posibilidad de cambio en cualquiera de estos dos puntos?

«Si tenemos que arrodillarnos para vivir en paz, nos tendrán que matar antes.  (…)»

Ernesto Guevara 
en el programa televisivo Face the Nation

Comandante Guevara: En absoluto. No ponemos condiciones de ninguna clase a los Estados Unidos. No queremos que ellos cambien su sistema. No pretendemos que cese la discriminación racial en Estados Unidos. No ponemos condición alguna para el establecimiento de relaciones, pero tampoco aceptamos condiciones…

Sr. Niven: Comandante, ¿están ustedes, en realidad, tratando de exportar su revolución? ¿Envían ustedes armas todos los días a otros países latinoamericanos? ¿Están ustedes trayendo revolucionarios de otros países y devolviéndolos a su patria?

Comandante Guevara: También tuve la oportunidad de decirlo en la Asamblea y puedo decirlo enfáticamente ahora: las revoluciones no se exportan. Las revoluciones son creadas por las condiciones de opresión que los gobiernos latinoamericanos ejercen contra los pueblos y de ahí viene la rebelión y después emergen las nuevas Cuba…

A otra pregunta con visos insidiosos formulada por Hottelet, responde el Che: «Sabemos del poderío de los Estados Unidos. No nos engañamos respecto a ese poderío. Nosotros decimos que el gobierno de Estados Unidos quiere que paguemos un precio muy alto por esta coexistencia no pacífica que gozamos hoy, y el precio que estamos en condiciones de pagar llega solo hasta las fronteras de la dignidad, no va más allá. Si tenemos que arrodillarnos para vivir en paz, nos tendrán que matar antes. Si no quieren llegar a ese punto, continuaremos viviendo de la mejor manera posible…», precisó el Che. 

La mirilla y el combate

Periódico Hoy anuncia visita del Che a Argelia.

Ahí subyacen, aun con todo lo dicho, pautas inexploradas. A principios de enero de 1965 el Che viaja a Mali, así como al Congo Brazzaville, Guinea, Ghana, Dahomey, Argelia, República Popular China, Tanzania, Argelia  y la República Árabe Unida. Son casi tres meses de viaje, y antes de regresar a La Habana participa en ese último país en el II Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática. El internacionalismo proletario y su acción práctica como combatiente están en la mirilla más próxima. 

Ya en abril, el Che, con el rostro desconocido, entra clandestino junto a fuerzas cubanas en territorio del Congo Leopolville y asume otra vez su posición de combatiente internacionalista. Con las armas en la mano y como ciudadano del mundo se despide de Fidel y del pueblo cubano con un «Hasta la Victoria Siempre. Patria o Muerte», estremecedoras frases de confirmación inevitable para un futuro mejor.  Unos siete meses permanece como jefe y guerrillero.

Ernesto Che Guevara en el Congo.
Durante su misión en el Congo. (Foto: Tomada de Internet)
Ernesto Che Guevara en Bolivia.
En la selva boliviana. (Foto: Tomada de Internet)
 

Otra historia prolongará su existencia en escenarios latinoamericanos. El 16 de abril de 1967 con su «Mensaje a los pueblos del mundo», fue categórico y diáfano: «Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos. (…) En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo, y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria». Esa constituyó la estatura del hacedor de utopías y revoluciones, hasta que meses después cayó asesinado en un aula de la escuela de La Higuera, en Bolivia.

Tal como dice Juan Martín Guevara, el hermano, y Armelle Vicent, el Che era desde hacía mucho tiempo un «personaje mítico aureolado de gloria», y como tal regresó a Santa Clara. Aquí está junto a su Destacamento de Refuerzo, en «instantes que no suelen repetirse», dijo Fidel aquel 17 de octubre de 1997, para propagar, desde la primera línea de combate y del imaginario de millones de habitantes del planeta, otros sorprendentes desafíos, la gloria e  incontables historias.  

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