Tocar y querer al Che de los niños

La escultura del artista vasco Casto Solano Marroyo, situada en Santa Clara, atrae la atención permanente de turistas nacionales y extranjeros.

Escultura al Che de los niños
Hace 18 años que la escultura del Che de los niños ocupa un espacio en Santa Clara, ciudad elegida por su autor para que esté al alcance del pueblo. (Foto: Yariel Valdés/Archivo).
Visto: 1284

Entre las esculturas más bellas y populares del Comandante Ernesto Che Guevara erigidas en tierra cubana, se encuentra la ubicada en la sede del Comité Provincial del Partido en Santa Clara.

La obra del artista vasco Casto Solano Marroyo, de casi dos metros de altura, que desde el mes de agosto de 1999 atrae de manera permanente la atención de paisanos y turistas nacionales y extranjeros, muestra al cubano-argentino erguido y con un niño en sus brazos camino al futuro.

Al Che de los niños, como se le conoce desde hace 18 años,  nunca le faltan flores ni la  mirada de infantes animados por la curiosidad. Tampoco, las promesas de sus admiradores, compromisos, rezos y plegarias de quienes lo han convertido en su paradigma. Nadie puede evitar la atracción que ejerce el dulce rostro del niño desnudo que el Che tiene cargado.

Lo que quizás desconozca la inmensa mayoría, es quién fue el niño que utilizó el artista como modelo, sus motivaciones para escoger a Santa Clara como destino, y el significado de las alegorías y símbolos de la escultura.

Casto Solano nació en 1958, año en que el Che liberó la ciudad de Santa Clara. La formación que recibió de sus padres y el lugar donde creció, fueron condicionantes para una actitud de rebeldía y de admiración hacia la figura del Che, quien se convirtió en un referente donde quedaban resumidas las virtudes y cualidades que siempre le impresionaron: los valores humanos,  la honradez, la honestidad y la ausencia de hipocresía.

El hecho de que lleve un niño cargado, le surgió por la relación afectiva que tiene con los infantes y con sus hijos.  El más pequeño le sirvió de modelo y dulcifica la figura de quien hizo lo que tenía que hacer.

No lo muestra con un fusil en los brazos, sino con una criatura que representa el comienzo de una Revolución no solo en la sociedad cubana, sino en el marco de la familia.

El niño tiene entre sus manitas un hombre que rompió las cadenas. Significa que las ideas retrógradas no tienen razón de ser frente a las nuevas que traen consigo los cambios sociales como los que han trascendido en Cuba. Representa la inocencia y la esperanza, el arma que más rápido cambia el mundo.

Casto Solano pretendió representar los valores del Che y sus renuncias. La motocicleta, el viaje junto a Alberto Granado por Suramérica. El libro en el bolsillo, su pasión por la lectura y el valor que le dio a la formación y educación del hombre. El tabaco de su mano derecha, el puro que entretiene y le alivia el asma; y en su pecho  —símbolo del infinito—, dos niños que recorren los latidos de su corazón.

El movimiento de su pelo, el de una imagen divina; y la pequeña hamaca colgada entre sus cabellos, un reconocimiento a su sacrificio, a la renuncia a la placentera vida familiar que cambió  por una húmeda hamaca en la Sierra Maestra.

En su hombro, sobre una cabra, el niño que el Che siempre fue y que tira para el monte boliviano. Y en su paso viril hacia el futuro, la energía renovada que le da el saber que el niño que porta en los brazos tiene la libertad en su mano.

Casto Solano representó en la obra los valores de Guevara. En su hombro, sobre una cabra, el niño que el Che siempre fue y que tira para el monte boliviano.Y en su paso viril hacia el futuro, la energía renovada que le da el saber que el niño que porta en los brazos tiene la libertad en su mano.

La escultura tuvo por destino Santa Clara, pues como expresó Casto Solano, cuando le surgió la idea pensó representar al Che  tomando un avión. Iba a proponer que la situaran en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, para que diera la impresión de que partía hacia un nuevo país, «pues el Guerrillero Heroico no constituye patrimonio de nadie, sino de toda la humanidad».

Sin embargo, Santa Clara tiene el privilegio de tenerla, pero como él mismo expresó, «lo que importa es que está en un lugar público al alcance del pueblo, para que la puedan tocar y querer».

No hay publicado ningún comentario. Sé el primero en empezar el debate.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.