Fernando A. Betancourt, un hombre de su tiempo

El pintor Fernando A. Betancourt Piñero es un artista villaclareño auténtico que aboga por la buena formación de las nuevas generaciones.

Fernando A. Betancourt
El pintor Fernando A. Betancourt Piñero, uno de los más reconocidos dentro de la plástica villaclareña. (Foto del autor).
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El pintor Fernando Antonio Betancourt Piñero es un artista que nunca ha temido decir lo que piensa y siente. Sus obras son consecuencia de su visión de la vida y del mundo, de su manera de interpretar el arte, y como tal lo asume. No se anda con medias tintas, y es lo que se ha propuesto ser sin desvirtuar el camino que decidió tomar como hombre y artista.

Recientemente el reconocido artista expuso su obra en el Centro Provincial de la Enseñanza Artística, bajo el título «El hombre piensa por el instinto de los demás; y los demás lo saben», compuesto por sugerentes cuadros en los que, desde su perspectiva, el autor se recrea al tratar temáticas de las relaciones humanas y la sociedad actual, piezas que dentro de varias décadas podrían estar tan vigentes como ahora.

«Estas obras son objetivamente desnudas, sin petulancias técnicas, solo muestran criterios, experiencias, consagración a la salvación del hombre y la ilusión de trascender como hombre de mi tiempo, como el buen guerrero que lanza su flecha con la esperanza de atinar siempre al centro», manifestó el creador.

Fernando Betancourt intercambiando con las nuevas generaciones. (Foto del autor).

Nacido en Buenavista (San Juan de los Remedios, Villa Clara, 1956)  Fernando A. Betancourt no olvida sus raíces. Allí en su tierra natal celebró junto a los suyos su aniversario 40 de vida artística, y departió con viejos amigos, colegas y estudiantes. Y lo hizo para agradecer al poblado que le vio construirse como artista y en un gran ser humano.

«A la gente de mi pueblo les dije me pidieran los cuadros que quisieran les regalara. Les doné ocho, cada institución de Buenavista me pidió uno. La exposición se llamaba «Expo a la carta forever», a partir de la propuesta de que ellos me solicitaran las obras. Una manera de retribuirle a esa tierra donde nací y me críe, que representa mucho para mí.

Estudiantes aprecian la exposición de Fernando Betancourt. (Foto del autor).

«Fue un compromiso con mi pueblo, por ser de allí, donde conocí a Guillermo El tabaco; compartí infancia con Raúl El Capirro, haber conocido a Cuco Pérez, y a otros personajes. Era un proyecto conceptual de complacer a quien solicitara una pintura mía», rememora.

Entre las grandes virtudes de Fernando se haya estar siempre cerca de los jóvenes a quienes les profesa cariño de padre. Porque este artista es como un progenitor de generaciones, por las que se preocupa y educa para el bien de la sociedad que les ha tocado vivir.

«La relación con las nuevas generaciones siempre me preocupó, pues recibí una educación de una manera dogmática. Me importa mucho la juventud porque he acumulado una experiencia de pensamiento, de análisis sobre la vida porque el ser humano es lo que más me importa. Por lo tanto, me angustia no transmitirles la capacidad de experiencia que tengo.

La obra de Fernando Betancourt aborda la temática de las relaciones humanas y del mundo. (Foto del autor).

«No solo porque son el futuro, sino porque necesitan libertad de pensamiento, liberar las ansias y la conciencia de vivir. No hay nada más importante que un ser humano, y cuando a ese ser humano uno le transmite su experiencia, ya tiene pasos de adelanto y desecha cosas que no aportan a la existencia. Aún tienen lagunas, quisiera que ellos entiendan todo el proceso en la vida de un hombre y el por qué de poseer la esperanza de vivir», manifiesta.

En un intercambio sostenido con estudiantes de artes plásticas, Fernando les aconsejó dedicarse a hacer su trabajo y ser hombres y mujeres de su tiempo, que de trascender o no, se encargaría el mismo tiempo y la obra que dejaran para la posteridad. Esta máxima el pintor remediano ha tenido presente a lo largo de su existencia y proceso creativo.

«Cuando usted garantiza ser un hombre de su tiempo garantiza ya,  de hecho, el paso al futuro porque nadie puede crear para el futuro. En los próximos años vendrán nuevas formas, ideas, tendencias y nuevas posibilidades de crear, sin embargo usted pasa a la historia siempre y cuando se parte de ella. Se gana el futuro siendo hombre de tu tiempo.

(Foto del autor).

 —¿Usted de considera un hombre de su tiempo?

—Me considero un hombre de mi tiempo, porque he disfrutado vivir, por ser, como dicen algunos, irreverente; he disfrutado ser inconforme, he sufrido aplastamientos por parte de personas que no entienden. Hay quienes han retorcido su camino y yo soy el mismo.

«Tengo un perro que le he enseñado a obedecer cuando le digo  “siéntate”, y cuando tenga catorce años y esté ciego, va a seguir sentándose.  Tengo ese mismo pensamiento de formación, de equidad, igualdad, sentido común, de entendimiento de los demás, porque, salvando la diferencia, yo también, como el Che, he vivido como he pensado.