Cuerdas para manos atrevidas

Una entrevista a Hector Mendez Correa, un joven amante del tres y de la música cubana del municipio de Manicaragua.

Héctor Méndez junto a Pancho Amat
(Foto: Cortesía del entrevistado)
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Una raíz musical representada por los tíos y el abuelo motivó desde edades tempranas a Hector Mendez Correa a seguir bien de cerca las actuaciones de los grupos musicales.

La fascinación de este pequeño por los sonidos y acordes era tal que lo llevó a presentarse a las pruebas de aptitud de la Escuela Vocacional de Arte (EVA). El resultado no fue el esperado por él. Esto no lo frustró, al contrario, con el aliento de su familia siguió adelante.

La guitarra fue su siguiente meta. Con solo siete años comenzó a destacar dentro de su grupo. Era innegable, «el muchacho promete», decía su profesor en aquellos momentos. La pasión y la sed de conocimiento lo condujo a la búsqueda en otros instrumentos, hasta que al fin encontró su alma gemela.

Héctor Méndez junto a Anet Carranza
Héctor Méndez junto a Anet Carranza y su grupo. (Foto: Cortesía del entrevistado)

—¿Por qué el tres como instrumento?

—En las clases de música escuchaba a mi profesor que además de guitarra, tocaba tres. Este instrumento me interesó bastante por la peculiaridad que tiene dentro de la música cubana, que es la música de mi preferencia.

¿Y por qué la música tradicional?

—(Risas) Mira, desde chiquito mis tíos tocaban y cantaban boleros, sones, chachachá cada vez que había fiesta en la casa. Además, yo siempre me iba con ellos para las actividades por ahí y lo que se tocaba era eso, entonces así crecí y en ese ambiente me críe.

¿Qué estado crees que tiene la música tradicional cubana en este momento?

—La introducción de diferentes géneros como la música urbana, que sin duda alguna es la más escuchada por la población influye en la pérdida de importantes valores musicales.

Hector toma como ejemplo el trap. Compara la musicalidad, la armonía y melodía con otros géneros, y concluye que es una acción mecánica, pues no existe un valor musical que sea admirable.

«Muchas veces me pongo a pensar: ¿qué pasará cuando comience a cambiar la población después de unos años? “Hay que ver”. Por otro lado, la esperanza que deslumbro es la existencia de las escuelas de música y la formación de profesionales apegados a los gustos tradicionales».

Junto a Pancho Amat
(Foto: Cortesía del entrevistado)

—Un joven de solo 15 años dispuso todo su valor al presentarse en 2014 frente a Pancho Amat, El rápido de Güira de Melena...

—El encuentro se dio porque me enteré que venía a Manicaragua y averigüé, con trabajo, pero di con la ubicación. Dije voy para allá a ver qué pasa. El resultado fue genial. Me dejó compartir con él, yo estaba en pañales, pero me sirvió mucho porque me hizo ponerme metas de superación. Además, fue una experiencia única tocar con uno de los más grandes treseros de la historia.

—¿Cómo influye el apoyo de tus padres en la realización personal?

—Importante e imprescindible. Sin ellos no estaría en el lugar que estoy, ni tendría el conocimiento que poseo. Siempre me han acompañado en mis decisiones y han estado al tanto de lo que me hace falta para poder realizar mis sueños.

—Tengo entendido que tu papá está contigo en todo momento…

—Sí, diría las 24 horas (risas). Cada vez que tengo que salir a tocar, él va conmigo y me dice dame el celular para grabarte, y no me abandona nunca. Además, esto de andar con él para arriba y para abajo no me avergüenza, al contrario, me enorgullece porque me demuestra su cariño y su presencia a toda hora en mi vida.

Entre tanto ajetreo musical, ¿cómo administras el tiempo para atender tu vida personal?

—La música es parte de mi vida personal. Ella no me impide compartir con mis amistades en el parque o en la esquina de mi cuadra. Siempre tengo tiempo para mi familia, para las responsabilidades que me dan en la casa. Es una vida paralela a la humana.

Al fluir la conversación y establecer cierta confianza, me atreví a preguntar sobre las aspiraciones futuras. La respuesta me sorprendió, pues no todos «dan la última» como se dice popularmente y además porque no pensé que un muchacho tan joven tuviera planes futuristas.

«¿Dentro de la música?», me dijo con una mirada de asombro. Un suspiro y… «En primer lugar superarme, seguir estudiando el tres, y a largo plazo pienso formar mi propia agrupación musical y sueño con tener un estudio de grabación».

—En corto tiempo has llegado lejos, ¿estás satisfecho Hector?

—Sí, sí estoy satisfecho porque una persona como yo que no ha estudiado en escuela, un músico de la calle, conocer a tantas figuras y tocar con tantas personas es algo extraordinario, pero siempre es bueno seguir adelante y no quedarse estancado, es bueno a veces no ser conformista con la vida.

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