Grenier hace camino al andar

El sociólogo cubano-americano Guillermo Grenier caminó casi 300 kilómetros desde Sagua la Grande hasta Cienfuegos. En el año del cincuentenario de Biografía de un cimarrón, la primera novela testimonio de América, Grenier trazó un camino de resistencia abierto al mundo desde ahora.

El Machete, símbolo del Camino del Cimarrón, Sagua la Grande
La imagen diseñada por el caricaturista cubano Arístides Hernández (Ares) indicará el Camino del Cimarrón. «Este machete —dijo Miguel Barnet— apunta hacia el futuro».
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Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos [...]

Antonio Machado

Un hombre es noticia en todas partes: en los últimos diez días el sociólogo cubano-americano Guillermo Grenier caminó casi 300 kilómetros desde Sagua la Grande hasta Cienfuegos. Atravesó los pequeños pueblos, evadió las carreteras, dejó a un lado las urbes más notables, según los principios universales de los caminantes. En este viaje de regreso a su país natal, Grenier cruzó el paisaje rural de la Isla, mientras reconstruía una gran parte del camino vital del más célebre cimarrón cubano.

«Hace meses le dije a Miguel Barnet: en el cincuentenario de Biografía de un cimarrón van a acontecer muchas celebraciones, pero yo puedo hacer algo que no se le ha ocurrido a nadie más», explicó el sociólogo en El Purio, Encrucijada, después de caminar más de 30 kilómetros desde Sagua la Grande.

foto principal grenierHasta hoy Guillermo Grenier ha caminado miles de kilómetros. En su historia personal reúne, entre otros, el Camino de Santiago (Francia y España), y el Camino del Cobre (desde la Bahía de Nipe hasta El Cobre, en Santiago de Cuba). Todavía anhela unir, a pie, las siete primeras villas fundadas en Cuba. (Foto: Carlos Alejandro Rodríguez Martínez)

Mientras releía la primera novela testimonio de América, a Grenier le aguijoneó la idea de reunir en un mapa los puntos geográficos más significativos en la vida de Esteban Montejo. En ese propio instante, aun a cientos de kilómetros de la Isla, surgía el primer camino histórico y cultural de Cuba. «De ninguna manera se trata de una ruta, porque las rutas están marcadas de antemano, parecen demasiado prefijadas. Y el camino, como dice el poeta, se hace al andar», aclaró el profesor de la Universidad Internacional de la Florida.

Con un recorrido que abarca casi 300 kilómetros, desde Sagua la Grande hasta Cienfuegos, Grenier no solo rinde homenaje a la obra literaria de Barnet y a la vida de Esteban Montejo, sino que intenta inaugurar una tradición sin muchos precedentes en Cuba. «Este, además, será el Camino del Cimarrón y no del esclavo. A mí me interesa más la figura del cimarrón porque, gracias a su resistencia, se convirtió en un símbolo para la identidad cubana y la independencia nacional», añadió.

mapaGuillermo Grenier inauguró el Camino del Cimarrón en Sagua la Grande, jurisdicción natal de Esteban Montejo. El más célebre cimarrón cubano nació en la enfermería del antiguo ingenio Santa Teresa, en Sitiecito, el 26 de diciembre de 1860; y trabajó en el ingenio Flor de Sagua (actual Mariana Grajales), hasta que se fugó al monte. Después de este punto, el viaje vital de Montejo —y el camino de Grenier, casi siglo y medio después— siguió a El Purio, a las cuevas de Guajabana, a Remedios, al ingenio San Agustín (actual Chiquitico Fabregat) y a Zulueta, entre otras paradas. Además, en diferentes épocas ambos atravesaron las cercanías de Manicaragua, Mal Tiempo, Cruces, Lajas y Palmira. Finalmente, Grenier cerró el camino en Cienfuegos, donde evocó las peripecias del último cimarrón cubano. (Infografía: Maykel González Vivero y Erick Flores Herrera)

Guillermo Grenier, famoso en los predios académicos de la Florida por investigar la evolución de la comunidad cubano-americana, atravesó Villa Clara y se adentró en Cienfuegos. Siguió los caminos más estrechos, lejos del asfalto; accedió a su Cuba natal desde las madrugadas; convenció con sosiego a los cubanos escépticos de su viaje. Yo, provocado por el reto, me uní a una parte de su viaje. Sobre la cuesta de las lomas, bajo el sol inclemente del Caribe, en los bosques gratos donde resistieron los cimarrones, conversamos.

—Desde la Universidad Internacional de la Florida hasta el Camino del Cimarrón... ¿Cuándo se le ocurrió esta celebración, tan original en Cuba?

—Ah, como yo he caminado por Europa y por Cuba un par de veces sentí que esta era una contribución que podía hacer a la cultura y al desarrollo actual del país. Que yo sepa, soy el único académico que combina el atletismo necesario para completar un camino semejante y los medios para comunicarlo de una manera que interese a otros. Después de casi un año de planificación vine para celebrar la obra de Miguel Barnet y la vida de Esteban Montejo. Y creo que, si lo hacemos bien, este camino tendrá un impacto futuro —económico, social...— en los pueblos de la región.

—¿Qué repercusión tiene la fundación de este camino, justo cuando Biografía de un cimarrón cumple 50 años?

—Mi propósito siempre fue hacer el camino como parte de la celebración de los 50 años de Biografía... Yo quería hacer algo más allá del panel habitual sobre el libro. Me interesaba rendir un homenaje que permaneciera en la memoria. Y, si lo hacemos bien, este camino va a permanecer.

grenier perfilEn los diez días de su viaje Guillermo Grenier evocó los versos del poeta español Antonio Machado: «Se hace camino al andar». (Foto: Carlos Alejandro Rodríguez Martínez)

—En Cuba a mucha gente le sigue pareciendo una osadía tremenda que haya caminado casi 300 kilómetros. Creo que la gente, tan preocupada en las contingencias diarias, no comprende la esencia de su motivación...

—Yo soy profesor de sociología y siempre he estado muy vinculado con Cuba a partir de mis investigaciones. Más allá de eso siempre me apasionó la caminata de larga distancia que, por muchos años, hice en otras partes del mundo. Pero un día me di cuenta que me gustaría mucho caminar Cuba de punta a cabo, y hacer lo que he hecho en otras tierras. Entonces empecé a explorar esa posibilidad caminando desde Baracoa hasta Bayamo, y después desde Antilla, en Holguín, hasta El Cobre. Esa pasión convino con mi interés de contribuir con mi país natal de alguna manera, aunque radicara en el exterior. Creando este camino puedo contribuir al desarrollo y al conocimiento de la Isla. Además, yo creo que la historia de Cuba se hace aquí y no en Miami.

—Precisamente, otras veces usted ha dicho que le interesaba participar en la historia de Cuba, desde Cuba. Y ahora, en el nuevo contexto de acercamiento, ¿ese anhelo podrá concretarse mejor?

—Yo creo que este es un momento clave. Aunque Mella dijo que todo tiempo futuro tiene que ser mejor, no aseguró que fuera un futuro a corto o a largo plazo. De todas maneras, creo que ahora va a ser una época de transición para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

«Nosotros queremos relaciones normales aunque no exista ninguna regla de normalidad, pues no alcanzamos ese parámetro antes del 59 ni después. Creo que ahora es la época de empezar a saltar y contribuir, desde allá. Y esa también es mi razón de venir a Cuba».

grenier en villa claraComo promedio Grenier caminó 30 kilómetros cada día. (Foto: Carlos Alejandro Rodríguez Martínez)

—¿Usted cree que a los turistas les interese venir, que les motive conocer esa Cuba más profunda que está fuera de la publicidad?

—A algunos turistas, no a todo el mundo. Pero allá afuera existe una gran cultura del senderismo. Hay muchas personas a las que les gusta caminar y conocer pueblos, más que playas... Les gusta caminar de un lugar a otro y aprender la historia de cada sitio. La gente quiere decir: “Estuve en Cuba, en la verdadera Cuba, y no en Varadero”, aunque esa también sea una parte de Cuba.

«No se necesitan muchas personas para que este camino vuele. Si le damos una identidad y cada pueblo marca su tramo, yo estoy seguro que alguien se va a lanzar. Además, hay muchas otras motivaciones históricas, culturales... Caminar, por ejemplo, es un ejercicio de espiritualidad. En fin, uno hace el camino por muchas razones».

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