Bloqueo económico de EE. UU. se recrudeció

El Informe anual de la cancillería de Cuba aborda las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo durante la administración de Trump.

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La Habana, 24 ago (ACN).― Bajo la administración Trump la política de bloqueo económico contra Cuba «se ha recrudecido y continúa aplicándose con todo rigor», dijo hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores, que señaló que en el período de abril de 2017 a marzo de 2018 estas medidas de cerco significaron más de 4 mil 321 millones de dólares de costo para la nación antillana.

Cartel de Cuba contra el bloqueo.La cancillería cubana publicó su informe anual en virtud de la resolución 72/4 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulada «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», donde precisa que las estimaciones oficiales de las pérdidas sufridas por el país en casi seis décadas de aplicación del cerco económico llegan a la cifra astronómica de 933 mil 678 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional.

A precios corrientes, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 134 mil 499 millones 800 mil dólares, señala el documento, cifra que documenta que esta política constituye el principal obstáculo para el desarrollo de todas las potencialidades de la economía cubana.

«Representa un freno para la implementación tanto del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social del país, como de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es el principal escollo para el desarrollo de las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con los Estados Unidos y, por su carácter extraterritorial, con el resto del mundo», abunda.

Publicado en el Portal digital Cubaminrex el informe de 59 páginas refleja con todo detalle los daños sufridos por el pueblo cubano en distintos sectores, desde la alimentación, la salud y la educación, al comercio exterior y las finanzas, entre otros.

El texto refiere que la administración Trump «impuso un serio retroceso a las relaciones» bilaterales, luego de la reanudación oficial en 2015 bajo los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.

En 2017 Trump firmó el «Memorando presidencial de seguridad nacional sobre el fortalecimiento de la política de EE.UU hacia Cuba», y cinco meses después los departamentos estadounidenses de Comercio, Tesoro y Estado emitieron nuevas regulaciones y disposiciones para dar cumplimiento a ese memorando.

«Los Estados Unidos retomaron la estrategia de recrudecimiento del bloqueo y la subversión contra Cuba», precisa.

Las medidas aplicadas consecuentemente restringieron a un nivel mayor el derecho de los estadounidenses a viajar a Cuba e impusieron trabas adicionales a las limitadas oportunidades del sector empresarial de Estados Unidos en la Isla.

Entre sus consecuencias han estado la baja en las visitas a Cuba desde Estados Unidos y mayores obstáculos a las relaciones entre empresas cubanas y potenciales socios de Estados Unidos y de terceros países.

Esas medidas ―advierte el informe― afectan no solo a la economía estatal cubana, sino también al sector no estatal del país, e incluso a otras naciones dado su carácter extraterritorial.

Al propio tiempo constituyen una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo el pueblo de Cuba y califica como acto de genocidio, a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

Los irrefutables hechos y estadísticas publicadas confirman la frase inicial del informe: «El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América contra Cuba por casi seis décadas, es el sistema de sanciones unilaterales más injusto, severo y prolongado que se ha aplicado contra país alguno».

El informe señala sin ambages que esta política de agresión económica, junto a la promoción de la subversión interna, corroboran el objetivo del gobierno estadounidense de derrocar la Revolución, de «destruir el sistema económico, político y social libremente escogido por el pueblo cubano».

El 31 de octubre próximo la Asamblea General de las Naciones Unidas votará nuevamente un proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, propuesto por Cuba, y será el vigesimoséptimo año consecutivo en que se realiza la votación de la iniciativa, que desde 1992 ha ganado anualmente el respaldo mayoritario en el principal órgano deliberativo de las Naciones Unidas.

En los tres últimos años, 191 de los 193 estados miembros de la organización apoyaron el proyecto, la votación de 2017 solo registró la oposición de Estados Unidos e Israel. 

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