La política exterior de la Revolución Cubana es una sola

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, participó en el balance anual del Minrex.

Balance del Minrex
(Foto: Estudios Revolución)
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De enormemente retador calificó el actual escenario internacional el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, este lunes, en un encuentro con el consejo de dirección ampliado del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) donde se realizó un análisis integral del trabajo de ese organismo durante el 2018.

A asumir el desafío con «firmeza e inteligencia para evitar el aislamiento, sin ceder en principios ni en posiciones», fue la convocatoria del mandatario cubano. En ello juega un papel fundamental –valoró– lo que podamos hacer en los ámbitos diplomático, económico y comunicacional.

Díaz-Canel compartió reflexiones sobre aspectos de política internacional estrechamente relacionados con la región de Nuestra América, donde se evidencia una estrategia capitalista colonial y neoliberal que ha acudido una vez más a la Doctrina Monroe, en medio de la cual se ha recrudecido el bloqueo económico contra Cuba, sobre todo en el ámbito financiero.

En ese contexto resulta clave el papel que juega el Minrex, protagonista de importantes batallas en el 2018 y en las cuales el pueblo cubano se ha visto representado, aseguró. «Cada vez que hay una victoria diplomática a nivel internacional la gente lo asume con sentimiento, como una victoria del país».

En los momentos actuales –comentó– donde se regresa a la época de la confrontación y surgen nuevos peligros que es necesario enfrentar, urge prepararnos cada vez más. En ese contexto, este organismo ha sabido sumar el talento de los funcionarios más experimentados a la formación de una generación de jóvenes diplomáticos con alto sentido y compromiso revolucionario.

Entre todos tenemos que defender el legado que en materia de relaciones exteriores nos dejó el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana y lo que ello significa –enfatizó–, con el compromiso de desarrollar una política exterior independiente, antimperialista y contrahegemónica, donde destaquen la amistad y la solidaridad internacionales, la seguridad y la paz mundial.

Este cambio generacional que va transitando paulatinamente el país bajo la dirección del Partido Comunista y su Primer Secretario, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, no puede ilusionar a nadie de que habrá un cambio en la política exterior de Cuba; «la política exterior de la Revolución Cubana sigue siendo la misma y lo será, a esa tenemos que aportar todos», sentenció.

De este Ministerio han sido parte hombres ilustres de la nación como Alejo Carpentier, Fernando Ortiz y Raúl Roa. Aquí hay muchos hombres y mucha obra a honrar –destacó– y como mejor podemos hacerlo es precisamente asumiendo los retos y venciéndolos. Reconocido prestigio y resultados ha logrado este organismo en 60 años de diplomacia revolucionaria.

Señaló la necesidad de continuar trabajando con la emigración cubana en el exterior, no solo en Estados Unidos. Nuestra Isla se ha formado «desde la inmigración y el mestizaje y no podemos desconocer a los muchos cubanos que viven en el exterior orgullosos y nostálgicos de su Patria». En tal sentido insistió en que se debe escribir una política migratoria que convide a todos a contribuir con el desarrollo y la defensa de la Patria hasta donde cada uno pueda. «No tenemos que coincidir en todo, pero podemos sumarnos».

Señaló el fuerte impacto que tienen los servicios consulares que el organismo presta, tanto en la población residente como a los que viven en el exterior, los cuales –dijo– deben mantener un constante aumento en la calidad, el buen trato y la profesionalidad.

Asimismo, insistió en ideas fundamentales que caracterizan la gestión de Gobierno y que deben primar también en el quehacer cotidiano del Ministerio.

Una vez más las reflexiones tocaron temas cardinales como la necesidad de una administración pública más eficiente; la cualidades que deben caracterizar a los cuadros en cualquier escenario donde se desempeñen; la cultura del detalle; cómo debe ser el trabajo con la fuerza calificada; y la sensibilidad para eliminar trabas y burocracias, en lo que a cada organismo le corresponde, de manera que se aligeren trámites y se puedan ofrecer respuestas más oportunas ante determinadas inquietudes.

La comunicación social debe estar entre las principales líneas de acción, refirió. «Construir una estrategia de comunicación social más coherente y activa entre todos» es otro de los grandes retos.

Subrayó la importancia de preparar a la prensa no solo en los grandes temas y de continuar ganando terreno en el escenario de las redes sociales, donde resulta vital «evaluar lo que estamos logrando y lo que nos falta», para perfeccionar cada vez más nuestros mensajes. Esa realidad virtual tiene un enorme impacto que no se puede desconocer, manifestó.

De la misma manera reiteró la trascendencia de informatizar tanto los procesos internos del organismo como los que se realizan de cara a la población, en los cuales debe buscarse cada vez un mayor protagonismo de sistemas nacionales.

Por otra parte, llamó a utilizar la investigación científica como herramienta fundamental para ayudar a desentrañar las complejidades que existen hoy en diversas cuestiones vinculadas con las relaciones internacionales, como son las tendencias actuales de derechos humanos, la migración, la legislación laboral y otros.

El Presidente cubano enfatizó en el profundo ejercicio legislativo que tenemos por delante para garantizar las normativas que respalden la Carta Magna, cuyos proyectos deben comenzar a elaborarse en los diferentes organismos en dependencia de su competencia.

Teniendo en cuenta el importante papel que corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores de acompañar en la esfera política internacional el esfuerzo que hace Cuba en el plano económico, Díaz-Canel hizo referencia a procesos prioritarios para el país como la búsqueda de una mayor eficiencia en las inversiones; la necesidad de impulsar los encadenamientos productivos con la inversión extranjera, las exportaciones, el turismo y el sector no estatal de la economía; conocer y manejar todas las posibilidades de financiamientos por el mundo; la defensa de la producción nacional y una mayor exigencia en la calidad de los servicios.

Finalmente, calificó de crítico el análisis realizado este lunes, donde se hicieron propuestas concretas y conectadas con la realidad que vivimos. Contamos con «una diplomacia madura y revolucionaria, heredera de las ideas de Martí, Fidel y Raúl, y tenemos por delante importantes retos que vamos a enfrentar desde la primera línea de combate». 

El trabajo en el exterior debe ser integral

Al hacer una evaluación de los principales aspectos que caracterizaron la política exterior de nuestro país en el 2018, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla profundizó en los numerosos desafíos que tiene por delante la labor del organismo, teniendo en cuenta la complejidad de la situación internacional y las perspectivas para el próximo periodo.

Durante el balance, al cual asistieron también Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros; Rodrigo Malmierca Díaz, titular del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera; así como otros dirigentes del Partido y el Gobierno, se acentuó que en el pasado año Cuba continuó una «política exterior de paz, cooperación y solidaridad, en defensa del Derecho Internacional, el desarrollo equilibrado y sostenible, y la promoción de relaciones económicas más justas para los países en desarrollo».

Como un periodo de desafíos en lo referido a las relaciones bilaterales con Estados Unidos fue definido el 2018 por varios participantes en el debate, en el cual se coincidió en que este tema tiene una estrecha relación con toda la esfera político diplomática del Ministerio. Se destacó la histórica victoria en la Asamblea General de la ONU en el enfrentamiento al bloqueo económico, comercial y financiero, donde se confirmó el apoyo abrumador de la comunidad internacional al proyecto de resolución exigiendo el fin de esta política.

Nuevos retos se imponen para el país ante el actual contexto de fortalecimiento de la persecución de las transacciones de nuestras finanzas externas por parte del Gobierno norteamericano, se valoró.

En el ámbito regional se ratificó la solidaridad de Cuba con la Revolución Bolivariana y el compromiso de nuestra política exterior con la unidad de las fuerzas progresistas y movimientos sociales en América Latina y el Caribe.

Varios de los participantes coincidieron en que hoy no se concibe una acción de política exterior si no se le ha dado antes una salida comunicacional. El reto actual que imponen las redes sociales, donde hay que combatir cada vez con mayor intensidad, nos diferencian de otras épocas, se valoró.

Durante el intercambio también se constató el compromiso del Ministerio en la formación de las nuevas generaciones que estudian en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García.

A Cuba tenemos que defenderla entre todos, se subrayó en la reunión. De ahí la necesidad de realizar cada vez un trabajo más integral en todos los ámbitos que conciernen a la política exterior cubana, para hablar con todos los sectores y con todos crear vínculos.

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