La Ley Helms-Burton persigue derrocar a la Revolución mediante la asfixia económica

«La Ley Helms-Burton se erige hoy como el instrumento fundamental para el Gobierno de la Casa Blanca contra nuestro país, y constituye el principal obstáculo que impide una relación normal entre ambas naciones», expresó Carlos Fernández de Cossío, director general de la Dirección de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba.

Ilustración sobre la Ley Helms Burton
(Ilustración: Martirena)
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«La Ley Helms-Burton se erige hoy como el instrumento fundamental para el Gobierno de la Casa Blanca contra nuestro país, y constituye el principal obstáculo que impide una relación normal entre ambas naciones», expresó Carlos Fernández de Cossío, director general de la Dirección de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, ante los diputados de la comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular, quienes este jueves debatieron en torno al incremento de las hostilidades de Estados Unidos hacia Cuba.

En su explicación, el funcionario acentuó que se trata de un texto legislativo con la única pretensión de convertir a Cuba en una dependencia colonial de ese Gobierno, que hoy tiene la hegemonía tecnológica y la capacidad de manipular a los medios de comunicación para imponer sus mensajes y mentiras, además de ser una amenaza real en el terreno militar.

Hizo referencia a cómo la Ley Helms-Burton persigue fortalecer el bloqueo, en la aspiración de lograr que terceros países se incorporen a sancionar a Cuba y causar daños al pueblo.

También afecta a inversionistas y trata de atemorizarlos para que demoren las negociaciones o de­sestimularlas. La administración de Donald Trump suspendió primero por solo 45 días este apartado, luego por otros  15 días y el próximo 17 podrá saberse qué ocurrirá, precisó Fernández de Cossío.

El fundamento para establecer la Ley en 1996 descansa en un conjunto de mentiras, como que Cuba constituye una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y que las nacionalizaciones llevadas a cabo al triunfo de la Revolución fueron ilegales e ilegítimas.

Los diputados de la Comisión de Asuntos Internacionales se pronunciaron por buscar estrategias comunicacionales para explicar a nuestro pueblo y a los diferentes sectores de la sociedad civil norteamericana y del mundo, la verdad en este tema.

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