Clausura Díaz-Canel la Tercera Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional de Poder Popular

Discurso pronunciado por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la clausura de la Tercera Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

(Foto: Juvenal Balán)
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Al intervenir en la Tercera Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estados y d Ministros, expresó que era imposible no hacer referencia a la jornada reciente de Proclamación de la nueva Constitución.

Citó a Martí cuando escribió sobre aquellos días gloriosos en los que Guáimaro se inscribió en la historia del país, y reconoció que es imposible encontrar palabras más perfectas que las del Apóstol para hablar de ese acontecimiento.

Ni Cuba ni la historia olvidarán los sucesos del pasado 10 de abril, aseguró, como no sucedió con aquellos hechos, hace 150 años. Y estableciendo un símil con esa parte de la historia, dijo que nuestro General de Ejército, que ha sido de los primeros en la guerra, también ha sido el primero en insistir en el respeto a la Ley.

Solo que este 10 de abril, evocó, no nos tocó discutir, como a los padres fundadores, sino proclamar. 

Tampoco hubo contradicciones sobre el uso de la bandera, ni reclamos sobre la participación de la mujer, porque de Ana Betancourt a Vilma Espín, las mujeres son mayoría en el Parlamento y en todo lo importante de la sociedad.

La Constitución que proclamamos, aseveró, tiene una gran historia, y en sus palabras hizo un recorrido por todas las constituciones que la han antecedido. Al decir de Díaz- Canel, la Constitución es robusta, se nutrió de la historia y de la amplia consulta popular con la mayoría del pueblo, el mismo que la ratificó en Referendo.

También reiteró que Cuba tiene un enemigo siempre al acecho. El imperio amenaza con lanzarse sobre Cuba, aseveró, y de hecho se lanza diariamente con medidas insensatas que escalan en la agresividad. Nos apasiona la historia, es cierto, subrayó, y si volvemos a ella es porque ahí están las mejores reservas de la moral cubana.

La actual administración estadounidenses, manifestó, ha proclamado su intención de destruir cualquier manifestación diferente a su capitalismo brutal y contra Venezuela se ha empleado a fondo. La novedad, añadió, está en las tácticas de guerra no convencional.

El imperio, literalmente, les corta la luz y el agua. Hipócritas, criminales, no hay otra forma de definir a quienes tratan de destruir al pueblo venezolano, sentenció.

Díaz-Canel advirtió que no podemos subestimar la escalada de agresiones, y denunció que ha crecido la persecución financiera contra Cuba, han retrocedido, con pretextos absurdos, las relaciones entre ambas naciones y amenazan con la aplicación de la Ley Helms Burton.

La ley de la esclavitud es como debe llamarse, enfatizó. Pero qué es esa Ley, cuestionó, sino el bloqueo de 60 años convertido en Ley. Díaz-Canel también recordó las palabras del General de Ejército, quien nos ha alertado sobre la intención de los Estados Unidos de cerrar el cerco a Cuba y por eso se obstaculizan los accesos a créditos y otras cuestiones.

No obstante, a lo interno, criticó, arrastramos la falta de ahorro, las ineficiencias administrativas, los incumplimientos de las exportaciones, así como las manifestaciones de ilegalidades y corrupción, las cuales son incompatibles con la Revolución. Ante ese escenario, resaltó, la historia nos enseña que cuando hay unidad de objetivos y nación, todos los obstáculos pueden ser derribados. El presidente cubano también señaló las dos prioridades fundamentales del país: la preparación para la defensa y la batalla económica.

Esa filosofía nos mueve cuando orientamos la reflexión y el debate en los temas económicos, expresó.

Destacó que haber abordado en la Asamblea la marcha de la implementación de los Lineamientos es de gran importancia no solo para esclarecer la intensidad del trabajo, sino ganar en claridad sobre la complejidad de lo que se ha hecho, lo que resta por hacer, y corregir los errores.

Solo en 2018, de las 206 políticas aprobadas desde el sexto congreso del partido, fueron aprobadas unas 47 y subieron los ritmos de la implementación lo cual da cuenta de la organización y participación de los Organismos de la Administración Central del Estado, refirió el Presidente cubano.

Un seguimiento permanente del Partido y el gobierno a los programas ha permitido corregirnos y evitar la repetición de errores, tal como ha indicado el Primer secretario del Partido, enfatizó.

Llamó la atención sobre la necesidad de que hayan juristas involucrados desde la concepción misma de las mismas políticas en el diseño de las normas legales de manera que estas sean coherentes con los objetivos fundamentales y que protejan al estado sobre las distorsiones que puede generar el voluntarismo y la improvisación.

Estamos obligados a dinamizar al máximo los procesos definiendo bien las rutas y cronogramas de implementación, lo cual hasta ahora no lo hemos logrado, expresó.

Con igual énfasis, dijo, el Parlamento ha examinado la formulación y análisis del Plan nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030.

Explicó que el análisis objetivo de las condiciones actuales del país y el entorno internacional nos ha llevado a proponer una planificación de la economía en tres etapas: 2019-2021; 2022-2026; 2027-2030.

Sin embargo, apuntó el mandatario, la actual coyuntura exige realismo consiente de que enfrentamos dificultades adicionales que pueden agravarse, por lo que nos centramos en la primera etapa.

Para ello, dijo, se han identificado los seis sectores estratégicos de mayor impacto en la economía en los que se centrarán los esfuerzos y recursos sin desatender al resto: turismo, industria biotecnológica y farmacéutica, el electroenergético relacionado con las fuentes renovables y de energía, la producción de alimentos, la exportación de servicios de profesionales y la construcción.

«En buen cubano, la crudeza del momento nos exige establecer prioridades bien claras y definidas para no regresar a los momentos del periodo especial. Hoy tenemos como fortalezas una economía más diversificada e insertada internacionalmente, desarrollo turístico y de la industria biotecnológica y farmacéutica, más potencialidades para las exportaciones, superiores capacidades constructivas, redes hidráulicas, transporte y comunicaciones y reservas en el ahorro y la sustitución de importaciones que es preciso aprovechar más».

En ese sentido, Díaz -Canel subrayó la pertinencia de desarrollar una gestión de gobierno y una administración publica más eficiente con menos trabas y burocracia, mayor transparencia y participación, un vínculo directo y permanente con la base sociales, una más eficaz comunicación social e informatización, más investigación científica afincada en las demandas y necesidades, y un rol más activo y mayor impacto de las universidades en la economía y la producción.

Reiteró que con el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, que es nuestra mayor fuerza productiva, con el oído atento a quienes tienen conocimientos y experiencias que aportar, con visitas constantes a los territorios y comunidades, un profundo y ágil ejercicio legislativo, mayor autonomía para los municipios y un seguimiento sistemático a quienes aseguran los programas de desarrollo, puede quitarse cada día «un pedacito a los problemas, sin temor al cambio, aprovechando las fortalezas de la dirección colectiva y cumpliendo con las orientaciones de nuestro Partido».

Convocó asimismo al pueblo a librar una batalla ética permanente contra la corrupción y las ilegalidades.

(Foto: Juvenal Balán)

Dijo que ordenando y fortaleciendo las formas de gestión no estatal, reanimando las comunidades, instalando la belleza y la cultura del detalle como práctica de vida, rindiendo cuentas al pueblo y estimulando su participación indispensable en la solución de cada problema, sistematizando las mejores prácticas, venciendo la inercia de los cansados, contagiando de entusiasmo y optimismo a los comprometidos, es posible avanzar.

Si bien es infinita la lista de tareas, el Presidente se detuvo en aquellas urgentes que exigen acciones inmediatas: la actualización del plan de la economía para las situaciones más complejas, con medidas económicas que se corresponden con las demandas y necesidades del país, la reorganización del comercio interior,  el funcionamiento del sistema empresarial, las cooperativas agropecuarias y no agropecuarias y el trabajo por cuenta propia; la agricultura, las producciones exportables, y el turismo, la sustitución de importaciones, inversiones extranjeras y el  encadenamiento productivo; estarán en el centro de las prioridades.

Ahorrar y controlar los recursos, fundamentalmente los energéticos, para que su uso aporte mayores rendimientos es en este propósito esencial, manifestó.

En su intervención dijo que resulta imprescindible aprovechar todo el potencial de recursos humanos y fuerza calificada tanto que aseguró que seguiremos avanzando en la informatización, en actividades que son de beneficio para el pueblo como el abastecimiento de recursos y servicios, en el transporte, la vivienda, aun en medio de las persecuciones financieras que impiden acceder a bienes y servicios de primera necesidad.

Díaz Canel dijo que le esperan meses y quizás años intensos a esta legislatura,  para trabajar con celeridad en función de que la aprobación de las leyes necesarias para que la Constitución funcione a plenitud y se vaya expresando a tono con las realidades y necesidades de la sociedad.

Asumimos este mandato con la encomienda de cambiar todo lo que debe ser cambiado y todo lo que entorpezca el camino hacia la prosperidad, en el menor tiempo, afirmó, al tiempo que recalcó que no cambiaremos la actitud hacia quienes sostienen la  espada contra nosotros.

Cuba sigue confiando en su fuerza y dignidad y en la de otras naciones soberanas e independientes, también en el pueblo norteamericano, acotó.

Respecto a la ley Helms Burton, dijo que no hay diferencias en los capítulos y recalcó que los cubanos no aceptamos que leyes foráneas dicten nuestros destinos, «en Cuba mandamos los cubanos y las cubanas».

Para concluir, el Presidente cubano citó la frase con la cual el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, concluyó el discurso ante una concentración de obreros, el 11 de abril de 1959:

«Nuestro pueblo será tanto más grande cuanto más grandes sean los obstáculos que tiene delante; más hablará de nuestro pueblo la historia cuanto más dificultades tenga que vencer; más justicia le hará el porvenir cuanto más se le calumnie hoy, y solo podrá decirse que aquí se organizó una sociedad donde todos los pueblos del mundo pudieron venir a aprender lo que era justicia, lo que era democracia, y que supo defenderla y supo sostenerla, y, aunque no sabemos lo que el destino nos depare, sí tenemos la seguridad suficiente para decir que nuestra Revolución triunfará porque sabremos defenderla, o que nuestro pueblo perecerá si es preciso perecer para defenderla».

Defendamos esas convicciones en masivas manifestaciones el próximo Primero de mayo, nos veremos en las plazas de la patria, concluyó visiblemente emocionado.

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