A menos de un mes para que se ponga en marcha en Río de Janeiro una nueva versión de las citas estivales, Santa Clara, la bella ciudad de Marta Abreu, donde reposan eternamente los restos del Comandante Ernesto Che Guevara y su Destacamento de Refuerzo, celebra este viernes 15 de julio el aniversario 327 de su fundación, orgullosa de ser el territorio que más ha contribuido al botín de la provincia en Juegos Olímpicos.
Desde que, precisamente una santaclareña, Violeta Quesada Díaz, aportó la primera presea villaclareña como integrante de la posta corta cubana de 4x100 que se agenció el subtítulo en Ciudad de México-1968, cuando aún formábamos parte de Las Villas, hasta la última alcanzada hace cuatro años en Londres por intermedio del judoca placeteño Asley González Montero, Villa Clara ha conquistado 23 medallas físicas, repartidas en 12 de oro, 7 de plata y 4 de bronce.
De esa cantidad, diez pertenecen a la capital provincial, dueña de cinco metales áureos, tres de plata y dos de bronce. Incluso, tres de las cinco medallas obtenidas individualmente pertenecen a deportistas del municipio que hoy celebra su cumpleaños.
Aunque el torpedero Eduardo Paret Pérez exhibe dos de oro y una de plata en sus tres incursiones olímpicas, indudablemente la figura más descollante ha sido el forzudo Pablo Lara Rodríguez, único monarca individual.
Lara se alzó con el cetro de los 76 kilogramos en los llamados Juegos del Centenario organizados en Atlanta, en 1996, al lograr un biatlón de 367.5 kilogramos, al sumar 162.5 en la prueba de arranque y 205 en envión.
Cuatro años atrás, en Barcelona, había perdido la corona de los 75 kilos por peso corporal ante Fedor Kassapu, representante del Equipo Unificado (EUN), después de que ambos levantaron 357.5 kilos.
El otro que mereció una presea individual, pero de bronce, fue el luchador estilo libre, Alexis Vila Perdomo, ocupante de la tercera plaza en los 48 kilogramos.
Esos Juegos de Atlanta, efectuados hace veinte años, constituyeron los de más destaque para el municipio santaclareño, pues se alcanzaron cuatro medallas (3-0-1). Además de la mencionada coronación de Lara y el bronce de Vila, el pelotero Eduardo Paret integró la selección de béisbol que se proclamó campeona por segunda ocasión.
Lo mismo sucedió con la voleibolista Mirka Francia Vasconcelos, miembro del famoso elenco de las Morenas del Caribe, que retuvo la supremacía lograda en Barcelona, 1992.
Paret volvería a disfrutar de la gloria olímpica en Atenas-2004, mientras se adjudicaba una tercera presea en Beijing-2008, donde la pelota se despidió por el momento de las confrontaciones bajo los cinco aros con el subcampeonato, detrás de Corea del Sur.
En cuanto a Mirka, volvería a escalar el lugar más alto de podio de premiaciones en Sydney-2000 cuando las espectaculares Morenas completaron su tríada de títulos dorados en la principal porfía deportiva del mundo.
No por mencionarlo de último significa que disminuyamos el valor del bronce que atesora en su vitrina Conrado Guamuta Pérez, miembro del conjunto varonil de baloncesto que registró en Munich-1972, una histórico ascenso al podio olímpico.
