Siempre será un honor estar a tu servicio, Patria amada

Texto íntegro del discurso del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la clausura del V Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

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Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba, en la clausura del V Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 28 de octubre de 2020, «Año 62 de la Revolución».

(Versiones Taquigráficas–Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Compañero Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado;

Queridas diputadas y diputados:

Un día como hoy, es especialmente inspirador recordar al Comandante Camilo Cienfuegos, el de la sonrisa ancha, el hombre de pueblo, llano y sencillo, que definió como pocos la lealtad, a la patria y a Fidel, cuando escribió al líder de la Revolución que le sería más fácil dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza. El sentimiento de recordación y homenaje al Héroe de Yaguajay sigue calando profundo en el alma de su pueblo y será eterno. 

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República de Cuba, clausura el quinto periodo de sesiones de la novena legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 28 de octubre de 2020.
Los que militamos en el bando de los inconformes y de los optimistas, como Fidel y Raúl, aprendimos con ellos y sus compañeros de lucha que todos los desafíos pueden ser vencidos. (Foto: José Manuel Correa)

Por primera vez en la historia de la Asamblea Nacional hemos sesionado con una parte de los miembros de nuestro Parlamento actuando a distancia. La pandemia no podía paralizarnos al extremo de comprometer más aún el extenso cronograma legislativo al que se ha dado cumplimiento con la aprobación en esta sesión de cuatro importantes leyes.

Nuevas legislaciones serán propuestas en la venidera sesión de esta Asamblea el próximo diciembre.

Nuestro pueblo ha podido apreciar, por diferentes medios, el nivel de los debates de estas normas a través de las valiosas intervenciones de los diputados. Habría que añadir que el ejercicio legislativo fue acompañado por una amplia participación de especialistas de varias instituciones, incluidos profesores universitarios, y por la población, la que tuvo acceso a los proyectos por diferentes vías. Es una experiencia que debemos continuar y perfeccionar.

La aprobación de las leyes del Presidente y Vicepresidente de la República y de Organización y Funcionamiento del Consejo de Ministros, unidas a las ya establecidas en periodos anteriores, asegura el desarrollo normativo de los preceptos constitucionales concernientes a los órganos superiores del Estado y del Gobierno. Esto permite una mayor delimitación funcional de los mismos y fortalece el orden institucional del país.

La Ley del Servicio Exterior perfecciona y consolida su organización y el papel del Ministerio de Relaciones Exteriores en el cumplimiento de la política exterior del Estado, basada en los principios enarbolados en la Constitución de la República.

La Ley de Revocación de los Elegidos a los Órganos del Poder Popular desarrolla una de las reglas de la democracia socialista en cumplimiento de lo previsto en la nueva Ley Electoral. A tono con la Constitución, recoge las nuevas autoridades elegibles y los procedimientos para su revocación.

Estas sesiones nos han permitido también cumplir con tareas pendientes, como la liquidación del Presupuesto de 2019, ya suficientemente debatido, pero del que me interesa destacar los oportunos ajustes que nos permitieron implementar el incremento parcial del salario en el sector presupuestado y de las pensiones de la Seguridad Social, lo que demandó más de 4000 millones de pesos.

Un año como el 2019, marcado por fuertes tensiones financieras debido al reforzamiento del bloqueo, nos planteó la necesidad de potenciar aún más los ingresos fiscales, a partir de elevar los resultados empresariales y la disciplina tributaria en todos los sectores de la economía.

Ello demandará un enfrentamiento riguroso al incumplimiento tributario y a la evasión fiscal; medidas que, junto al uso más racional de los recursos presupuestarios y al incremento de la eficiencia en su empleo, deben garantizar la reducción gradual del déficit fiscal y, consecuentemente, la gestión sostenible del endeudamiento público para alcanzar los equilibrios macroeconómicos indispensables en la consolidación de nuestro modelo económico-social.

Compañeras y compañeros:

En el mes de julio, el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia económico-social para enfrentar el complejo contexto impuesto por la COVID-19 y las sucesivas escaladas del bloqueo, criminalmente endurecido en condiciones de pandemia.

No olvidemos que los efectos de esa prolongada guerra económica se arrastran por décadas y que solo entre los años 2019 y 2020 se aplicaron contra nuestra nación más de 130 medidas, con el deliberado propósito de asfixiar la economía, crear descontento y desesperanza en la población y culpar de todas nuestras dificultades a la supuesta «ineficiencia del modelo económico cubano».

El panorama no podía ser más desafiante. A la profunda afectación de los ingresos provenientes del turismo, como consecuencia de la paralización mundial del sector del ocio y de los viajes, se unieron desde principios de año el incremento de los gastos de salud para controlar la pandemia, la interrupción del empleo en actividades productivas y la paralización o disminución de la actividad no estatal, entre otros factores.

Conscientes de que todo dependerá de nuestros esfuerzos, se ha trabajado ejemplarmente en el enfrentamiento a la pandemia y a la difícil situación económica, desde la dirección del Partido y el Gobierno a todos los niveles y también desde las organizaciones de masas, sin renunciar a los programas fundamentales del país, recogidos en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030.

La voluntad del Gobierno es avanzar con determinación en los dos meses que nos restan del año para alcanzar el mayor nivel de implementación posible dentro del propio 2020.

Como hemos afirmado otras veces, es preciso acelerar el ritmo y las transformaciones profundas que nos debemos con innovación. Por eso insistimos tanto en el papel de nuestras universidades y centros científicos, que nos acompañan en los análisis y elaboración de las propuestas.

Sin descuidar ni un instante las medidas sanitarias de enfrentamiento a la pandemia, resulta vital que el sistema empresarial ponga en práctica las medidas recientemente acordadas, que proveen un entorno diferente, de mayor autonomía y responsabilidad.

Unido a ello, las facilidades para exportar e importar y las transformaciones que se introducirán para las formas de gestión no estatal, así como la implementación de la política de desarrollo territorial y el ordenamiento monetario, nos permitirán disponer de un tejido empresarial más interconectado productivamente, con mayor integración, innovador y capaz.

Implementar con resultados la Estrategia económico-social es la tarea de mayor prioridad en la economía en estos momentos.

En ese camino, exigiremos a todos los niveles de dirección gubernamental y empresarial el control de las medidas que les compete implementar vinculadas con esta Estrategia, brindando la máxima prioridad a la producción y comercialización de alimentos, potenciando el ahorro, fundamentalmente de divisas y portadores energéticos, apostando primero a la producción nacional; diseñando soluciones y destrabando procesos; haciendo más simples y transparentes los procedimientos administrativos; fomentando el vínculo productivo entre los sectores estatal y no estatal y actualizando las estrategias de desarrollo territorial en correspondencia con la política aprobada.

Compañeras y compañeros:

Durante el año en curso y bajo las duras y extraordinarias condiciones impuestas por la pandemia, el imperialismo optó por recrudecer el bloqueo de forma extrema y sin precedentes.

Si bien el desempeño frente al flagelo ha sido exitoso, afrontamos en este periodo serias dificultades para obtener el equipamiento de alta tecnología que permite mayor precisión en los diagnósticos y en los tratamientos para la recuperación de los pacientes. El daño no solo repercute en las gestiones comerciales asociadas al enfrentamiento a la pandemia, sino también en la recepción de ayuda solidaria o humanitaria procedente de varios países.

Es una realidad que los cubanos no podremos olvidar.

Estados Unidos incrementó, precisamente en este periodo, la persecución de las transacciones financieras y continuó los intensos esfuerzos para impedir los suministros de combustible, con acciones no convencionales impropias de tiempos de paz. 

Atacó directamente el sector de los viajes, aun antes de que nos viéramos forzados a cerrar las fronteras como medida de protección. Para ello impuso restricciones unilaterales e injustificadas a la transportación aérea entre los dos países y llegó al extremo de instruirles a sus ciudadanos dónde pueden alojarse en Cuba y dónde no. 

Ha procurado en meses recientes limitar al máximo el envío de remesas, como parte del propósito de cerrar cualquier entrada de divisas al país. Hace pocos días anunció nuevas medidas que anulan en la práctica las posibilidades que tienen quienes viven en Estados Unidos de remesar a sus familiares en Cuba por vías legítimas, seguras e institucionales.

Los pretextos usados y las mentiras que esgrime el Gobierno estadounidense para justificar esta actuación son cada vez más cínicos y desvergonzados. Nadie puede llamarse a engaño, se trata de una acción que afecta a un número considerable de compatriotas y su vínculo con los familiares y allegados que viven en el vecino país.

Hemos insistido y conviene recalcarlo: el bloqueo económico carece de justificación política, jurídica y moral, y continúa siendo el principal obstáculo para el avance de las relaciones bilaterales de Cuba con los Estados Unidos.

El daño que provoca en el bienestar de la población, en la capacidad del país para satisfacer muchas necesidades y en la garantía de servicios básicos es innegable. Afecta la vida de todos los cubanos de un modo u otro.

El Gobierno norteamericano tiene que afrontar la realidad indiscutible de que el bloqueo daña al pueblo cubano en su conjunto, pero es incapaz de doblegar nuestra capacidad de resistencia. 

Castiga a las familias, a los cubanos residentes en el exterior, viola los derechos humanos, dificulta la comunicación, los viajes, las visas y la reunificación familiar; pero no logra, ni logrará jamás someter a la nación cubana al dominio imperialista.

La hostilidad de ese gobierno contra la Isla, en este periodo tan complejo para la comunidad internacional, incluyó el ataque despiadado contra la cooperación médica internacional que presta Cuba. Las presiones y las amenazas ejercidas contra numerosos países para que rehusaran solicitar o aceptar la ayuda cubana alcanzaron niveles bochornosos y sin precedentes.

En el contexto de la crisis general que provocan la pandemia de la COVID-19 y sus secuelas, los países del Sur enfrentamos una situación económica internacional muy desfavorable.

Costará trabajo discernir a fondo su impacto para la estabilidad económica y productiva a nivel global, el comportamiento de los flujos comerciales y de abastecimiento, los avances tecnológicos, la estructura de las comunicaciones y el transporte.

Está por estimarse el efecto sobre las perspectivas del turismo internacional y los viajes, las matrices energéticas de muchos países, los precios y la disponibilidad de los productos básicos, los alimentos, las materias primas y las tecnologías avanzadas.

Todas son realidades que repercuten en Cuba y las demás naciones. Es difícil que país alguno pueda enfrentarlas por sí solo.

Hemos defendido con fuerza el compromiso con la preservación y promoción del multilateralismo, en especial mediante el fortalecimiento del papel central de las Naciones Unidas y el fomento de la cooperación internacional, lo cual es imprescindible para el enfrentamiento a los retos y amenazas globales.

Nuestra trayectoria de promoción y respaldo al multilateralismo es conocida y respetada. Las brutales presiones ejercidas por Estados Unidos para impedir que Cuba, una vez más, resultara electa como miembro del Consejo de Derechos Humanos se estrellaron contra el reconocimiento que disfruta el país en la comunidad internacional.

Con el respaldo del 88 % de los Estados Miembros de la ONU, Cuba fue electa, como testimonio de su constructiva contribución a ese órgano, del cual somos fundadores, y del prestigio alcanzado en la defensa y promoción de los derechos humanos.

Hace muy pocos días se cumplieron los requisitos que aseguran la entrada en vigor del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, que se hará efectiva el 22 de enero de 2021. Se trata de un evento de suma importancia para la paz y la estabilidad mundial.

Ese hecho constituye un éxito del esfuerzo de numerosos países del Sur que abogan incansablemente por el desarme nuclear, en el que tuvimos una participación activa. Es también la materialización de un sueño del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien con la fuerza de sus ideas fue un luchador imbatible a favor del desarme y de la paz mundial.

En el entorno más inmediato, la resurrección de la Doctrina Monroe es una afrenta a todos los Estados soberanos del hemisferio, cuyo derecho a la libre determinación queda claramente cuestionado por la ambición imperialista.

A esa amenaza se enfrenta el pueblo venezolano, que libra una heroica batalla contra la agresión, la intromisión en sus asuntos internos y una guerra económica incesante.  Reafirmo que la solidaridad y el apoyo de Cuba a la Revolución Bolivariana y Chavista, a la unión cívico-militar de su pueblo y al presidente Nicolás Maduro Moros, quien encabeza el gobierno constitucional de esa hermana República, son inconmovibles. 

A pocos días del 20 aniversario de la firma por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Comandante Hugo Chávez Frías del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela reitero que, ante las presiones y amenazas de los Estados Unidos, Cuba no renunciará a mantener sus relaciones de cooperación con los hermanos venezolanos.

La contundente victoria del pueblo boliviano al elegir a los compañeros Luis Arce y David Choquehuanca en las elecciones de Bolivia demuestra que no hubo ningún fraude en 2019 y sí un golpe de Estado contra el compañero Evo Morales, orquestado por Estados Unidos en contubernio con la OEA y la oligarquía local.

Sentidas felicitaciones al MAS por este triunfo. Compartimos la alegría de que regresa la esperanza para recuperar las conquistas sociales arrebatadas al pueblo boliviano.

El pueblo de Chile alcanzó una gran victoria popular que aporta mucho a la lucha por las reivindicaciones sociales de millones de chilenos y de la región.

Llegue el mensaje de solidaridad a la tierra de Sandino y de rechazo a las presiones externas que pretenden afectar la estabilidad y los avances sociales y económicos de la República de Nicaragua, alcanzados por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional presidido por el Comandante Daniel Ortega Saavedra.

La defensa de la dignidad y la integración de América Latina y el Caribe tiene en los gobiernos de México y Argentina fieles exponentes.

Reitero el compromiso invariable con los postulados de la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Diputadas, diputados:

Ya casi termina un año duro y desafiante. Algunos no han dudado en calificarlo como un año terrible.

En pocos meses millones contrajeron la enfermedad de la COVID-19 y más de un millón han muerto por esa causa en todo el mundo. Muchos más perdieron sus trabajos, sus estudios o vieron esfumarse otros importantes proyectos personales de vida. Se habla de cifras récord de desempleo, pobreza y pobreza extrema y de una consecuente pandemia de hambre.

Pero el virus que llegó a paralizar la economía mundial y transformó nuestras vidas, también nos sacudió muchas inercias y nos está dejando lecciones, aprendizajes y crecimientos que no debemos desestimar.

Para empezar, la COVID-19 ha venido a recordarnos cuán interconectados estamos en este mundo, circunstancia que favorece la extensión del contagio, pero que a la vez nos obliga a enfrentarlo de forma coordinada, apostando a la cooperación y a la solidaridad, dos prácticas que el vulgar pragmatismo neoliberal casi enterró.

A Cuba, habrá que repetirlo muchas veces, la epidemia llegó en conjunción con el bloqueo reforzado. No ha habido tregua en esta guerra asimétrica y multidimensional, aunque sea ilegal e inmoral, por desaparecer nuestro ejemplo de independencia y soberanía de la faz de la tierra.

Pero los que militamos en el bando de los inconformes y de los optimistas, como Fidel y Raúl, aprendimos con ellos y sus compañeros de lucha que todos los desafíos pueden ser vencidos. Los cubanos estamos demostrando, otra vez, que sí se puede (Aplausos).

En estos siete meses de lucha infatigable contra la epidemia hemos confirmado la capacidad de la economía planificada y del sistema de salud del socialismo cubano en el control de los brotes y para brindar asistencia segura a toda la población, sin diferencias. Y hemos cooperado solidariamente con las naciones más afectadas.

Mientras la profunda desigualdad creada y alimentada por la filosofía capitalista está pasando una lamentable factura a vidas humanas en muchos países, incluso de alto desarrollo, Cuba ha logrado mantener a raya al virus y bajar a niveles ínfimos su letalidad.

Nuestros medios de comunicación muestran todos los días ejemplos inspiradores de la obra cotidiana en la Medicina y en las Ciencias. Un Grupo de expertos de varias disciplinas han puesto los cimientos de la sólida estrategia que el Gobierno edificó, no sin grandes esfuerzos, para cercar y derrotar a la COVID-19.

No hay misterio en esa fuerza capacitada y talentosa, que trabaja por un mismo objetivo: es el socialismo. Un socialismo todavía imperfecto y cargado de lastres que debemos ir soltando por el camino, pero esencialmente humano y justo, como no lo ha sido ningún otro sistema en la historia.

Que un país pequeño, bloqueado y difamado por la mayor potencia de la historia resista corajudamente los ataques de su adversario y además se crezca, creando, innovando y aportando a la salvación colectiva, dentro y fuera de sus fronteras, solo puede explicarse por la orientación humana de un proyecto, la voluntad política del Partido y el Gobierno, y la extraordinaria fortaleza de un pueblo experto en resistir y en vencer.

No es una casualidad. Es una causalidad. Hay un componente que está en el ADN cubano, en la mezcla magnífica de etnias e historia de resiliencias continuas, de la que emerge «esa dulce palabra: cubano». Pero hay otro factor no menos importante, que es la construcción consciente, por más de 60 años, de una obra más grande y fuerte que nosotros mismos, con un liderazgo auténtico, respetado y admirado en el mundo, más respetado y admirado mientras más ha resistido los golpes del adversario sin rendirse. Hablo, por supuesto, de Fidel, de Raúl, de la Generación del Centenario, a la que nos honra seguir, con orgullosa entrega en la causa a la que ellos consagraron sus vidas (Aplausos).

La pandemia ha provocado una confrontación de paradigmas políticos, en la que está venciendo, sin dudas, la perspectiva social y humanista de la Revolución Cubana: mírese el actuar ejemplar de nuestros jóvenes. Hoy constatamos que, sin dejar de causar daño, de impactar duro en nuestros limitados recursos, la COVID-19 nos obligó a superarnos en todos los órdenes. Era rendirnos o saltar por encima de nuestras fuerzas. Y saltamos.

Es heroica la página que el pueblo cubano está escribiendo ahora mismo, mientras enfrentamos la epidemia bajo el acoso simultáneo del bloqueo reforzado y una descomunal campaña de odio, manipulación y desinformación en las redes sociales, financiada desde el exterior.

¿Cómo definir lo que hacen contra una pequeña nación, una isla o un archipiélago, de apenas 11 millones de habitantes, desde un poderoso imperio que tiene 30 veces esa población y casi 90 veces su tamaño?

Todos los días una amenaza, todos los días una sanción, todos los días un acto de prepotencia y desprecio a lo que la humanidad ha logrado construir para que las naciones se entiendan. Eso no es política. Eso es atropello. Eso es un abuso. Eso es sevicia. ¡Eso es vergonzoso e infame! No puede llamarse política el estrangulamiento económico, la persecución financiera, la presión a terceros, la negación a aceptar un modo diferente de hacer las cosas.

Hoy podemos decir a nuestro pueblo y al mundo que el país crece, con compromiso y decisión de avanzar a pesar de las circunstancias en que un virus ha sumido al planeta. Se quedarán nuevamente con las ganas los que se han empeñado en escribir el epitafio de esta Revolución triunfante.

Estimadas compañeras y compañeros:

Pido a nuestra Asamblea, a los presentes aquí y a los que participan en ella de manera virtual, que rindamos un tributo especial a nuestro pueblo. Que los aplausos que ellos entregan cada noche a esa parte noble y consagrada de sí mismos se sientan fuertes en esta sala y en toda Cuba para toda Cuba, porque sin la comprensión popular de cada medida, sin la participación masiva en su ejecución, el ideal político sería solo eso: un ideal.

¡Gracias, Cuba! ¡Siempre será un honor estar a tu servicio, Patria amada!

¡Socialismo o Muerte!

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos! (Ovación).