La dieta de la discordia o ¿por qué el maltrato?

¿Hay necesidad de tratar mal al público? ¿A plena luz del día era tan complicado actualizar una dieta, cuando no se necesitaban ni energía eléctrica ni recursos del Estado?

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Otra vez el humanismo en crisis. Otro ejemplo de vergonzosa inoperancia. ¿Pensar como país? ¿Esforzarse por facilitar lo que no tendría por qué ser tan complejo? Muchos ya lo han ungido como filosofía cotidiana en el cumplimiento de sus responsabilidades, pero algunos desvirtúan el objeto social de sus entidades y organismos en nombre de una «intransigencia» mil veces cuestionada por el pueblo y los medios de prensa.

El pasado martes 17 de septiembre, el santaclareño Kenny Williams León Martínez escribió al correo de La columna de la calle motivado por la indignación y la necesidad de que su caso encuentre una respuesta y un resarcimiento moral. Ese día se dirigió con su esposa embarazada a la Oficoda #19, cita en la calle Colón esquina a Nazareno, para renovarle la dieta y recoger el cupón de la canastilla de su bebé.  Al menos, a eso aspiraba. ¡Error!

«Entiendo perfectamente la situación que está atravesando el país, pero todos sabemos que es algo coyuntural. No por esa razón podemos permitir que un grupo de personas no estén dispuestas a trabajar porque les hayan comunicado que deben ahorrar energía eléctrica. Entiendo que empresas que laboran con tecnología no puedan prestar sus servicios porque son altos consumidores, pero, ¿qué podrá gastar una Oficoda?

«A la 1:00 p.m. me dirijo a esa oficina con mi esposa […] y allí, no de la forma más correcta, me comunicaron que solo trabajan de 8:00 a.m. a 11:00 a.m. Les pedí que me ayudaran ya que ella había pedido la tarde en su trabajo para resolver dicha situación, y me respondieron con estas palabras textuales: “Nosotras no estamos aquí para ayudar a nadie, no a ella....a nadie”».

Sin comentarios. Y añade: «Todo lo contrario ocurrió con las dependientes de la Canastilla, en Colón y Candelaria, que hasta nos dijeron que podíamos ir el sábado en la mañana».O sea, mientras que unos buscan alternativas para aliviar las cargas del prójimo, otros, simplemente, parecen concentrados en el objetivo de hacerlas más insufribles.

«Ahora yo me pregunto: ¿hay necesidad de tratar mal al público? ¿A plena luz del día era tan complicado actualizar una dieta, cuando no se necesitaban ni energía eléctrica ni recursos del Estado? ¡Solo hacía falta un poquito de humanidad!», concluye León Martínez su mensaje.

Sirva esta denuncia a quienes, al calor de las circunstancias, ven la oportunidad para incumplir y anular las necesidades del otro, pues nunca ha sido ese el objetivo de las medidas de ahorro que impulsa el gobierno cubano. Vanguardia, Kenny y su esposa, y las tantas familias que puedan enfrentar el mismo obstáculo, reclaman una respuesta inmediata.

 

Se han publicado 1 comentario

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  • juanito jabita

    Todo es burocracia, igual que las dietas de diabeticos tienes que renovarlas todos los años,como si la diabettes se curara,entonces entras en un corre corre los ultimos dias porque si no te quedas fuera ese mes,y tiene que firmarlas hasta el director del hospital.