Vanguardia

La farmacia

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Mi vecina Caridad
se metió en tremenda cola,
la noticia como bola
corre por la vecindad.
El tema de enfermedad
es un problema muy serio
y para nadie es misterio,
pero sí preocupación
que no hay medicación
ni para todo un imperio. 

Caricatura de Adalberto Linares sobre las farmacias en Cuba.
(Caricatura: Linares)

Cuando llego a la farmacia
ya desde la madrugada
con la pila recargada
estar para mí no es gracia.
Cual tigre de la Malasia
que defiende bien su lugar
del que se quiere colar
y que con el chas de un brinco
marca para más de cinco
sin contar el familiar.

Se vuelve casi novela
con principio y con final;
aún más, un gran vendaval
que aunque estés la noche en vela
siempre hay quien se te cuela
formando un gran enredillo,
un arroz con picadillo,
que provoca un desenlace
y por más tiempo que pase
nadie le pone frenillo.                 

Una guerra llena de ansia
padece todo el tumulto
que va de reguero a bulto
con un toque de arrogancia,
pues se perdió la elegancia,
el ser cortés, la conciencia,
lo que le quita presencia
al sentir del ser humano,
que se vuelve cruel y vano
perdiendo toda su esencia.