Vanguardia

Sueltecitas (marzo-abril 2019)

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Caricatura de Martirena sobre el daño del cigarro a la salud
(Caricatura: Martirena)

Tremenda «candanga» los precios de la «Candonga».

Aquella vaca daba tanta soya, que en vez de leche daba yogurt.

—En la vía algunas vacas andan sueltas y sin vacunar.

Los fumadores pasan de la caja de cigarro a la caja fúnebre.

¿Qué le dijo el balón de fútbol a la pelota de beisbol? Estás durísima.

—En el atletismo los corredores siempre se trazan nuevas metas.

—En aquel trío la dama era quien tocaba los timbales.

El nombre de persona que nunca trabaja es Franco.

Los buenos peloteros le pegan bien a la pelota y no a los peloteros.


—En el dominó a nadie le dan «pollona» por pescao.

—Cuando a uno se le quema el refrigerador se le enfría el alma.

—La bicicletas llevan cámaras ocultas.

—Aquella peluquera era muy conversadora… Por eso tenía pelos en la lengua.

—Los buenos sepultureros llegan para quedarse.

—Aquel pelotero era «cuarto bate» comiendo.

—En el béisbol es bueno usar el casco y no la mala idea.

—¿Qué albañil no ha escuchado alguna vez un bloque musical?

—Algunos frijoles son «carita» y otros caritos.


Internet también suele ser una fuente inagotable de desinformación.

En la cola del pollo siempre se forma tremendo cacareo.

Cuando el acueducto sufre una avería, la gente se ve con el agua al cuello.

Lo de aquella parejita de gordos fue amor a primera pizza.

¡Hay que tener los huevos bien grandes para venderlos a tres pesos!

Cuando alguien no logra comprar aceite en la shopping está hervido.

Algunos reguetoneros no tienen voz ¡y mucho menos cerebro!