Vanguardia

Una moda que protege

Nasoabucos.
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La moda es algo que a todos nos gusta seguir. ¿Quién no ha querido imitar el peinado de algún artista famoso o la ropa que usa?; no importa que nuestro físico o calidad de cabello no se ajuste a esa tendencia, nosotros la llevamos, y aunque, como se dice en buen cubano, nos quede «mata’o», el caso es estar a la moda.

Y hace un tiempo se ha impuesto una prenda que todos, desde el más pequeño hasta los abuelos, debemos llevar y no porque queramos estar a la moda, sino como algo muy necesario. Por supuesto que me refiero al imprescindible nasobuco. ¿Quién hoy en día no tiene tres o cuatro y los lleva a donde quiera que va, porque hay que cambiarlos, como los pañales del bebé, cada tres horas?

Aunque por la televisión han explicado cómo se confecciona dicha prenda, algunos no siguen las indicaciones y los hacen a su manera. Los hay más grandes, más pequeños, color entero, estampados, de rayitas, guinga o bolitas, no importa el color. Basta con salir por alguna emergencia a la calle o simplemente ver la TV. ¡Qué manera de existir diversidad de nasobucos!

Conozco personas que quisieran que la moda no pasara nunca, aunque no exista el COVID-19. Por ejemplo, mi vecino Juanberto, que tiene una nariz descomunal, se siente muy a gusto escondiendo con él su pinochesco apéndice nasal, aunque su pobre esposa necesitó una sábana para confeccionarle solo dos. ¿Y qué me dicen de mí tía Betenilda? Ella, la pobre, tuvo que extraerse todas las piezas dentales y disimula con el nasobuco su cajetilla vacía hasta que le llegue el turno de sus dientes postizos.

Hay también quienes están dejando el vicio de fumar porque hasta ahora no está permitido hacerle un huequito en el centro a tan necesaria pieza para introducir el cigarro.

En fin, amigos, que el nasobuco ha llegado para quedarse por varios meses como la prenda que todos debemos usar, no para estar a la moda, sino para protegernos. Por eso, no dejes de usar el tuyo, así contribuirás a la salud de todos.