No habrá ola de calor, pero el sol quema

En Cuba nunca se han registrado valores por encima de los 39 o C sostenidos durante todo un día. 

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Los rumores corrieron indetenibles. Hasta se hizo viral como expresión utilizada en las redes sociales: la amenaza de una ola de calor era inminente para Cuba, mas desde hace mucho tiempo el máster Amaury Machado Montes de Oca, al frente del grupo de pronósticos del Centro Meteorológico Provincial, aseveró lo improbable de sufrir sus efectos en el archipiélago.

Estas —reafirmaba— son propias de continentes, y no ocurre así en las islas donde las brisas del mar influyen en su no aparición; al vivir en un país alargado y demasiado estrecho, el aire recibido tanto por la costa norte como por la sur crea un mecanismo de refrescamiento natural.

A ello se suman las lluvias del período que enfrían la atmósfera, aunque no lo sintamos con la intensidad deseada. 

Caricatura de Alfredo Martirena sobre el calor en Cuba.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

La Organización Mundial de Meteorología (OMM) plantea la ocurrencia de estos fenómenos cuando existen registros aproximados a los 40 grados sostenidos durante dos o más días, sobre todo en países donde la humedad es muy baja, apenas llueve, y carecen de un sistema de brisas que calme por las madrugadas, como ocurre en una plataforma insular. Por tanto, la temperatura mínima de esos lugares se aproxima también a los 40 o C durante el alba.

Ahora bien, el experto villaclareño no deja de señalar fisuras en el clima que influyen sobre la salud humana y animal, máxime en un año atípico con un abril y mayo en extremo lluviosos, según los comportamientos tradicionales; a tal punto que abril está considerado como el que más precipitaciones dejó en las últimas cuatro décadas en Villa Clara.

Pero mayo tampoco quedó atrás y, además de traer a la tormenta subtropical Alberto, se fue por encima en los registros lluviosos de la última centuria. Un contraste abismal trajo junio al quedar por debajo de la norma, en tanto julio marcha por idéntico camino.

En este mundo de variables es cierto que en los últimos días la estación meteorológica enclavada en Yabú registró 36, 2 o C. Ello supera el valor histórico acumulado en una décima, pero fue solo en un momento del día, y aún no está aprobado por el centro rector de La Habana para considerarlo récord.

Si hablamos de estos, la primacía recae sobre la región oriental. Recordemos el del 17 de abril de 1999 en la localidad de Jucarito, provincia de Granma, con 38,8 oC, que se inscribe como la temperatura más alta registrada en el archipiélago; sin embargo, ocurrió momentáneamente y refrescó en horas de esa tarde.

Lo que nunca se ha visto son valores por encima de los 39 o C sostenidos durante todo un día.

En esto de las cifras existen peculiaridades. Un 39,3 o C de temperatura máxima sorprendió a Bayamo hace tiempo, marcado por una estación automática que, al no formar parte de la red meteorológica convencional, se excluye como récord nacional absoluto de calor.

Y si hablamos de sensaciones térmicas extremas —o lo que algunos denominan golpe de calor— es evidente que las temperaturas por encima de 35 o C y la ausencia de lluvias, hacen mover pencas y abanicos, sin refrescar,  durante el día.

Ello afecta con mayor intensidad a las personas vulnerables, sobre todo a niños, ancianos y embarazadas, lo que no deja de incrementar la incidencia de múltiples afecciones, a tenor de que son las temperaturas mínimas las que están ascendiendo en el archipiélago.

En mi opinión he sentido marcada dureza de este verano respecto a otros, a pesar de que no sea compartido el criterio de manera general, y ante la duda de que los efectos del cambio climático pudieran influir en la aparición de una ola de calor a lo cubano, la respuesta de los especialistas vuelve a descartar la hipótesis.

Pero no resulta llover sobre mojado insistir en la hidratación periódica de las personas, que no deben exponerse al sol entre las 11:00 de la mañana y las 3:00 de la tarde debido a la alta incidencia de radiaciones ultravioletas.

Ojo para los bañistas, a todos es recomendable el empleo de gafas que deberán adaptarse a las relaciones anatómicas de la cara y ser suficientemente grandes como para proteger los ojos del sol. También, el uso de gorras, sombreros o sombrillas, así como de cremas protectoras, en la medida de lo posible, a fin de evitar quemaduras y prevenir el cáncer de piel.   

Las llagas solares pueden afectar muchas áreas del cuerpo e, incluso, ocasionar síntomas generales como fiebre, náuseas y alteraciones circulatorias.

Importante vestir con ropas adecuadas, y suprimir las exposiciones al Astro rey de aquellos infantes menores de dos años, que deberán permanecer en la sombra. 

Y no olvidar que, si bien quedan descartados los rumores de una ola de calor para tal o más cual día en Cuba, el sol quema por encima de todo.

Se han publicado 1 comentario

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  • Dunia

    Felicidades Sr. Ricardo R. González por el articulo, al fin alguien escribe sobre el tema de forma amena y totalmente facil de entender