El Yara o Madrid de hoy

La historia de Cuba tiene las claves para encontrar las respuestas revolucionarias a la subversión y el mercenarismo.

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Lo sucedido en el barrio San Isidro, en La Habana, show mediático pagado y subvencionado por el Gobierno de Estados  Unidos, y la posterior respuesta revolucionaria en el parque Trillo y luego en disímiles plazas del país, incluidas las de Villa Clara, nos retrotrae en la historia el dilema de siempre de los cubanos: independencia y soberanía vs. lacayismo y sumisión.

Al tiempo que nos recuerda que los neoanexionistas de hoy son los mismos de la época de José Martí, aunque se vistan con otra casaca. En otro contexto, y a 61 años de una Revolución socialista, estamos en la misma disyuntiva que le hizo afirmar a nuestro Héroe Nacional: «O Yara o Madrid».

Ilustración: Lema
(Ilustración: Lema)

Nadie puede pecar de ingenuo y, por suerte, nuestro pueblo no lo es. El ropaje de lo que se persigue puede venir vestido de oropeles y de pretendidos derechos de libertad de expresión, pero la esencia no cambia, pues el objetivo primario ha sido, y será, uno solo: destruir la Revolución.

Claro, son tan burdos y torpes, que el solo hecho de mancillar un símbolo patrio tan sagrado como la bandera y considerarse incondicionales al presidente Donald Trump, que tanto daño nos ha causado, hace que el rechazo sea marcado, como lo ha demostrado con hechos y acciones concretas el verdadero pueblo cubano.

Nos quieren imponer los colores de seudorrevoluciones, que han tenido éxito en otros lugares, y una guerra mediática que busca crear ingobernabilidad y ruptura. Sin saber que están condenados al fracaso, pues a diferencia de otros países, aquí se hizo una auténtica revolución popular, con un gobierno del pueblo y para el pueblo, y con ciudadanos conscientes y preparados ideológicamente; de ahí la imposibilidad de que triunfen esos pretendidos «golpes suaves».

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien con su presencia contagió de entusiasmo a los jóvenes reunidos en el parque Trillo y terminó, junto a ellos, cantando canciones de Silvio Rodríguez, ha sido enfático y dejó claro que en un proyecto inclusivo como el nuestro, el diálogo está abierto, como siempre lo ha estado, pero dentro de los límites de la legalidad y la defensa de los principios de la Revolución y el socialismo.

Y no se trata de rigidez doctrinaria, como algunos critican, sino de delimitar sendas y marcar el rumbo. Ese que nunca debe perderse, pues las revoluciones, y eso ya lo dijo Lenin hace muchos años, valen tanto en la medida que saben defenderse. Mientras el Che, nuestro Che, en frase también célebre, afirmó que al imperialismo —ese mismo que está detrás del pretendido Movimiento San Isidro (MSI), bautizado ya con su verdadero nombre, como Mercenarios sin Ideas, pues eso son realmente— no se le podía dar «ni tantito así, nada».

Son tiempos de ir a la génesis. Martí calificó a ese tipo de hombres como sietemesinos, y cuando nos ofendieron, como esos del San Isidro, que enlodaron la bandera y se reconocieron partidarios de Trump, escribió su formidable «Vindicación de Cuba»: «Es probable que ningún cubano que tenga en alto su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones solo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia. Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter». Fidel, en sus Palabras a los intelectuales, dejó explícita la legitimidad de la libertad artística, y afirmó: «Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad, que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades, que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser».

Claro, no es un camino sin espinas. Los acontecimientos de estos días nos hacen ver lo imperfecto de una obra titánica como la nuestra, acosada por el enemigo histórico, con un bloqueo recrudecido y una pandemia como la COVID-19, pero siempre será mejor tender puentes que fraccionarlos y romperlos, como pretendían los de San Isidro.

Habrá que dialogar, hablar, establecer consensos, dentro de un marco de legalidad y respeto a la institucionalidad. Nos corresponde ir más a la Constitución, aprobada por la inmensa mayoría de los cubanos, esa Ley de Leyes que nos concede derechos, como el de la libertad de expresión, y también deberes.

Israel Rojas, cantante líder de Buena Fe, ha sido diáfano en la posición de los artistas e intelectuales revolucionarios, y en un post publicado en Facebook escribió: «Estoy consciente de que contra Cuba se libra una Guerra de Quinta Generación que intenta desestabilizar y dividir a la sociedad cubana para lograr los objetivos imperiales de dominación. […] Este es un país mejorable, perfectible. Como todos. Dicen que en Siria había mucho de descontento y cosas que mejorar, pero la gente no quería una guerra. Hasta que un día estalló. [...] «Yo soy revolucionario. Jamás lo he negado, ni lo negaré. Me voy a morir así. Pero sobre todo, soy padre de tres hijos».

Los enemigos incitan a la violencia, casi sin sonrojarse, como si fuera cosa sencilla, y ofrecen mucho dinero para subvertir el orden existente. Sueñan con un apocalipsis, como los tres días para matar que prometió Bush hijo. Pero no saben que aquí, como pedía el Apóstol, hay trincheras de ideas y de piedras, y contra ambos escudos se estrellará el enemigo.

El propio José Martí, con su genialidad característica, delineó nuestra alternativa histórica cuando desde Patria, el 11 de junio de 1892, expresó: «A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan».

Será ese nuestro Yara ante el Madrid que nos quieren regresar.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Luis Medina

    Cuba siempre será Yara pero mas q todo seremos elBARAGUÁ eterno llevando siempre en alto el ¡lNO NOS ENTENDEMOS!
    Con los sietemesinos ymal cubanos NO HAY NADA QUE DIALOGAR

  • El 3men2

    Cuba, primer territorio libre de América y por eso no hay quien nos meta un cuento....