Los protocolos perdidos

Doce meses después de comenzada la pandemia, algunos de los necesarios protocolos epidemiológicos amenazan con perecer en varios centros laborales.

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Hagamos un sencillo y práctico ejercicio de conciencia: ¿cuándo fue la última vez que, al llegar a un centro de trabajo —sea o no el nuestro—, cumplimos los protocolos epidemiológicos tal y como deben ser? Yo, personalmente, no logro recordar.

Siempre me falta algo. O esquivo los pasos podálicos por temor de perder otro par de zapatos de tanto cloro u olvido echarme el alcohol que siempre anda en mi bolso, o nadie me recibe en la recepción con la molesta, pero necesaria pregunta: «¿Tienes algún síntoma?».

Ilustración de Alfredo Martirena sobre la COVID-19 en el mundo.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Si a usted no le ocurre como a mí, si la vanidad del calzado le resulta absurda, si la memoria no le falla y el alcohol va por delante o siempre ha estado presente la insistente interrogante, ¡felicidades! Cuba entera necesita más personas de su estirpe.

Ya ha pasado un año desde que la COVID-19 plantó bandera en suelo isleño, desde los primeros sustos, desde que la vida de todos sufriese un giro radical; también, de los primeros aplausos en los balcones para honrar al personal de Salud, del día en que el Dr. Francisco Durán García se convirtió en un miembro más de la familia. Trescientos sesenta y cinco jornadas, y un poco más. Mucho ha cambiado Cuba desde entonces.

En el inicio —cuando mi Santa Clara era poco más que una ciudad semidesierta—, yo implanté mis propios protocolos. Un único par de tenis para todas las salidas, al llegar a la casa me quitaba la ropa en la puerta y directo a la ducha, cero visitas, cambio de nasobuco cada tres o cuatro horas y saluditos «de coditos» o de lejos, sin importar quién se molestase ante mi antipatía.

Al principio, en que 40 casos en todo el país nos parecían demasiados, yo me cuidaba mucho más. Sin temor a equivocarme, creo que formo parte de una inmensa mayoría.

Poco a poco, y a medida que aumentan los positivos, le hemos perdido miedo a la pandemia. Enfermarnos, amén de los riesgos y las secuelas, cada vez nos parece menos preocupante. El cansancio se alza como vencedor. Doce meses desgastan.

Protegerse del coronavirus cons­tituye un acto individual, pero no por ello debemos desestimar las medidas que, desde el nivel estatal, buscan la prevención de los picos de contagio en medio de un panorama poco halagüeño.

Los planes epidemiológicos se han establecido con el único objetivo de poner un alto al virus y afectar al mínimo la vida económica del país. La economía no puede detenerse. Tampoco, la producción, el desarrollo científico y social, la agricultura, la creación artística ni los entrenamientos deportivos.

Entonces, resulta inconcebible que, poco a poco, se vayan perdiendo los protocolos higiénico-sanitarios dentro de las instituciones y entidades estatales. Que los pasos podálicos y el pomito con el cloro cumplan una función decorativa en la entrada de los locales. Que los nasobucos solo se empleen de la forma correcta cuando haya «moros en la costa».

O peor, que se les exija a los trabajadores que concurran a su centro laboral por gusto, para poder justificarles el salario. O se les permita entrar con alguna sintomatología. Actitudes como estas, tristemente, ya han costado muchísimos contagios.

Durante estos 12 meses hemos visto cómo las buenas intenciones de algunos, las ineptitudes de otros y las irresponsabilidades de varios han allanado el camino al infierno. En medio de esta carrera de resistencia, los errores individuales se pagan de manera colectiva. Por ello, repitamos el ejercicio de conciencia y, de paso, veamos cómo corregir nuestros fallos.

Se han publicado 17 comentarios

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  • Chamizo

    El protocolo que no tenían que haber olvidado era el de dejar entrar a las personas desde el exterior pasando una cuarentena, por ejemplo, en un hotel que esas son unas de las cosas que se están echando a perder y así ya estuvieran "" recogiendo el MLC"" desde hace rato Y, Y, Y no estaríamos pasando la 3ra bola (ola) esta......... Saludos

    • Alquizareño

      Chamizo:
      A la culpa
      A la maldita culpa
      No la quiere NADIE.
      Pero tienes razón.

    • Yml

      Muy cierto ya esto estaba bastante controlado y ningun extranjero ni visitante iba a venir en pleno fin de año y quedarse en casa por eso ocurrió el gran rebrote

  • Nemo*

    Conciencia

  • Evelio

    Para no olvidar o perder los protocolos necesitamos exigencia y liderasgo.
    Si, pídele al pueblo, pídele a los trabajadores y predica con el ejemplo y no una vez, todos los días y en todo momento. EXIGENCIA TOTAL.
    Todos debemos involucrarnos en esta y todas las batallas, no solo contra el coronado bicho, también contra otras epidemias internas como el delito, la malversación, los incumplimientos productivos, los desvíos de recursos, el robo, el engaño al consumidor, los precios abusivos y especulativos, la burocracia, la indolencia, el mal trato y sobre todo, no perdonar la corrupción.
    No necesitamos sólo un protocolo, necesitamos que se hagan cumplir las leyes.
    La covid 19, no dudo que la venceremos, por ahora: protocolo y leyes, y esperanza, las vacunas están muy cerca.
    Para lo demás, exigencia, liderasgo y hacer cumplir nuestra Constitución y nuestras leyes.
    Y no bajar la guardia, recuerden : el imperialismo no podrá destruir el socialismo, nosotros si. Entonces que viva el protocolo... Y las leyes.
    ABAJO LA INDOLENCIA. EXIJAMOS LOS PROTOCOLOS Y LAS LEYES. AH, Y SEAMOS EJEMPLO.

    • Ramón Ladislao Gómez Morales

      Amén. Evelio

  • Alejandro libertad

    Es cierto lo q dices Laura el tiempo ha hecho q perdamos percepción de riesgo,,

    • Alejandro libertad

      Sin ir mas lejos hoy no me di cuenta salí de mi casa sin nasobuco camine 4 cuadras antes del darme cuenta,,de milagro no me pusieron una multa

    • Ramón Ladislao Gómez Morales

      Alejandro. La per percepción del riesgoo solamnte la pierden los irreponsables .

    • El 3men2

      Sí El Ramon, en estos días he visto mas irresponsables que responsables en el barrio...

  • Héctor Martín

    Los protocolos en salud que no se conviertan en costumbres dejan de serlo con el tiempo. No es percepción de riesgo, es sensatez, no es cumplir "protocolos" , es hábitos higiénico. Cada persona debe concienciar que la salud depende en gran medida de como actuamos (independientemente del lugar, riesgo o labor que realizamos).

    • Ramón Ladislao Gómez Morales

      Así es

  • Tritón

    Resolver problemas, no crear más problemas ....

  • espirituana


    Muy cierto y real, con el trancurso del tiempo todo se puede volver algo aburrido y agotador, se dice: ay por dios que aburrimiento de nasobuco, de lavadera de manos constantemente (amen de la escases de jabón) y asi con los pasos podálicos, tanto como el distanciamiento entre personas y el encarcelamiento en casa, sin visitar a nadie, de verdad que ya se siente, y a veces se te va un descuido, pero como ya es costumbre, te percatas del error y ahí comienzas de nuevo como la primera vez, sientes el miedo al peligro del contagio, te observas tus sintomatologías, y ay de ti si sólo sientes venir un estornudo, paciencia, y mucho cuidado, no perdamos la percepción de riesgo, cuidémonos todos.

  • yoVC

    y que me dicen de los fiestas que no terminan, ayer vi un cumpleaños y fuera de la casa niños sin nasobuco, y los mayores !! ya saben igual,

  • Bayamesa

    No vallan muy lejos aquí en bayamo hay zonas con restricciones de movimiento las 24 horas y la gente entra y sale de esas zonas como sí nada,hacen caso omiso a esto.

    • Chamizo

      Cómo que ir lejos para ver,,,, ¿ usted sabe cuantos kilómetros hay desde La Habana hasta Bayamo........ Y además el caso omiso lo tenemos todos no se necesita viajar para ver