La pandemia en las sombras

Aunque no existen estadísticas oficiales en Cuba, para nadie es un secreto el aumento de la violencia de género dentro de los hogares debido a los largos períodos de confinamiento.

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El que no encuentra alegría dentro de su propia casa, ¿dónde la irá a buscar?

 Manuel Tamayo y Baus

Este texto no constituye un llamado a la histeria colectiva, pero sí a la reflexión. Y no solo a la individual —de la cual somos deudores como seres humanos—, sino también a la de las instituciones estatales y todos los actores de la sociedad.

Hace 12 meses, cuando el coronavirus decidió rompernos las rutinas y la vida, otra pandemia se extendió con la misma rapidez y fuerza. La violencia de género en el interior de los hogares resulta, hoy más que nunca, una plaga que lacera familias enteras y la dignidad de millones de mujeres.

Las cifras a nivel mundial son alarmantes. Pero como soy joven, díscola y sorora, prefiero ignorar números y tablas. Mientras una fémina, en cualquier rincón del planeta, sienta miedo o sea violentada, para mí sobran las estadísticas. 

(Ilustración: Alfredo Martirena)
(Ilustración: Alfredo Martirena)

El confinamiento ha avivado la tensión y el estrés generados por preocupaciones relacionadas con la seguridad, la salud y la economía. Asimismo, ha reforzado el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos, separándolas de las personas y los recursos que mejor pueden ayudarlas. Es la situación perfecta para ejercer un comportamiento controlador y violento en el hogar. 

Pero la violencia de género no comenzó con la COVID-19. El virus —y, más bien, las medidas de aislamiento físico implementadas para frenarlo— solo la potenció. Si se toman las referencias más conservadoras sobre su dimensión, y limitándola solo al contexto de la relación de pareja, cada año, aproximadamente, 770 millones de mujeres son agredidas por su parejas o expareja en el planeta.

Más triste y alarmante aún resulta que solo el 40 % de estas agresiones terminan en una denuncia formal ante las fuerzas del orden. Y la cifra se reduce todavía más si mencionamos las que culminan en procesos penales. Esta otra pandemia ha actuado desde la sombra durante demasiados años y con demasiada impunidad.

Para quienes nunca hemos sufrido directamente la agresión física o psicológica —las privilegiadas a las que «solo» nos golpea la vulgaridad de un piropo o un toqueteo indebido en la guagua— puede parecernos irónico e ilógico que nuestras casas no constituyan verdaderos refugios ante todas las penurias de la cotidianidad.

El hogar, donde deberíamos encontrar la risa y la paz, donde podríamos carecer de economía, pero nunca de afecto, se ha convertido en el «Alcatraz» de millones. Afuera, el virus; adentro, el terror. Se le cierra la puerta al contagio y, en el mismo acto, se le abre al miedo.

En Cuba, según la Encuesta de Igualdad de Género realizada en 2018 por el Centro de Estudios de la Mujer, el 26.7 % de las mujeres de 15 a 74 años de edad ha sufrido alguna de las manifestaciones de violencia en su relación de pareja de los últimos 12 meses. Un 22.6 % declaró haber sido víctimas en algún otro momento de su vida. 

La crisis sanitaria llegó para agudizar la situación. En casa, la mujer no ha abandonado su rol de cuidadora de niños, ancianos y enfermos —ahora, a tiempo completo—; papel que le ha impuesto la sociedad durante años y que le resulta casi desnaturalizado delegar. A esto se le suma el teletrabajo, la presión de las labores domésticas, la escasez económica, el poquísimo tiempo libre para ella misma, así como ser el sustento emocional de la familia. No obviemos tampoco el estrés y la depresión propios del confinamiento. En estas circunstancias, incluso relaciones de pareja «sanas» se han tambaleado.

Un estudio realizado por la Universidad de Pinar del Río, de conjunto con los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y de Salud, contribuyó al análisis de este problema desde la perspectiva cubana. Durante meses se recogieron las inquietudes de la población y se ofreció asesoría, orientación y acompañamiento psicosocial, con el propósito de mitigar los impactos psicológicos de la pandemia.

En este contexto, y a pesar de lo poco representativa que resulta la muestra a nivel de país, se constató que el 31.8 % de las problemáticas atendidas se relacionaban, de una forma u otra, con la violencia de género. Estas refirieron maltrato físico (20.8 %), verbal (54.1 %), sobrecarga doméstica (20.8 %) e, incluso, violencia laboral (8.3 %), expresado en actitudes discriminatorias y excluyentes por parte de sus jefes, en relación con el cumplimiento de tareas asignadas.

Para los amantes de las estadísticas y los cálculos, basta tomar la calculadora y sacar los aproximados a nivel de país. Es casi un secreto contado a gritos que en la nación tienen que haber aumentado las denuncias por violencia y lesiones en el marco intrafamiliar y doméstico en el último año. Y no olvidemos que estas solo equivalen a un porcentaje poco representativo. Encerradas en su propio silencio, quedan más de la mitad.

La invisibilización de los casos, la aceptación pública de muchas de estas conductas como «normales», la absorción de representaciones sociales violentas como parte del imaginario popular y la ausencia de una legislación que asuma el problema sin eufemismos ni máscaras impiden poner punto final a esta otra pandemia. Podremos erradicar la COVID-19, pero esta otra enfermedad seguirá infectando el corazón de la sociedad mientras no se le enfrente con determinación. 

Que estas líneas sirvan, al menos, para que todos miremos al interior de nuestros hogares y nuestras acciones. Que no siembren la histeria, pero sí la sensibilidad y el amor. Que nuestras casas sean ese lugar feliz al cual todas podamos regresar.

Se han publicado 12 comentarios

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  • El 3men2

    Muy lindo está este artículo y muy buen consejo al final
    Es bueno conocer de números, cálculos y razones, pero lo principal nadie lo proyecta ni la busca ni la ejerce ni la hace ejercer pues es " LA SOLUCIÓN"" no problemas.
    Problemas llama problema"""".....

  • yuneisy

    muy buen articulo Laura.

  • Evelio

    Esta tarea es para la Federación de Mujeres Cubanas para los CDR, y para las Fuerzas del Ministerio del Interior.DE OFICIO.
    No es necesario esperar que la víctima proceda. En ocasiones la víctima tienenmiedo denunciar por las replesalias del agresor. Ahí entran a actuar la comunidad y los organismos antes mencionados.
    Mi criterio: aplicar las leyes de nuestro Código Penal y nuestra Constitución y el Código de Familia.
    No hay nada que inventar, ahí están los recursos jurídicos; pues entonces, hagan su trabajo, las leyes están para hacerlas cumplir no para que sean letras muertas.
    Ah, les recomiendo la FGR, ellos si velan por el extricto cumplimiento de las leyes.

    • Alejandro libertad

      Evelio tendrías razón en otra época cuando esas organizaciones funcionaban,con la edad q tengo nunca he visto q el CDR ,fmc hagan algo aparte de cobrar cuota

  • Alquizareño

    Hechos como esos no deben permanecer inpunes pues pueden tener un desenlace fatal.
    Acá en mi municipio ocurrió un feminicidio hace unos días y el agresor casi pasa inadvertido pues a la muchacha durante la agresión le dió un infarto.
    La encontraron a los 3 días de fallecer.(vivía sola)
    Al susodicho lo atrapan por vender el móvil de la víctima sin percatarse de que habían fotos de ella todavía en la galería y por la rapidez de la denuncia.
    (Nooooo a la violencia contra la mujer)

    • yuneisy

      q hecho tan lamentable

  • Alejandro libertad

    No creó q en cuba sean severas las sanciones para los maltratadores,pongamos un ejemplo un mal hombre golpea a su mujer los vecinos llaman a la policía, q creen q pase a lo sumo una advertencia ,por las condiciones económicas de cuba muchas mujeres son dependientes de sus parejas y la economía para abandonar el hogar hacia un alquiler etc..es difícil de imaginar

    • X Man

      No estoy de acuerdo con Evelio con respecto a su comentario, esas organizaciones de masa como fmc y cdr ya no funcionan como antes, y mucho menos en casos como los del artículo, lo único que les importa es el cobro de las cuotas en sus mensualidades, pero si es un asunto de la familia y saber como escojer a tu pareja, los juegos sentimentales son una plaga hoy en la sociedad, yo por mi parte amo a la familia como debe ser, en AMOR, pero dicen que eso ya no es moda, y que la infidelidad es propio para ser feliz, por consejos como esos es que pasan esos hechos, por otro lado está la PNR, en el año 2016 mató un muchacho a su pareja en el matadero de reses de Santa Clara Chichi Padrón luego que ella hizo 3 denuncias por amenaza y la policía no respondió, por supuesto ellos pagaron las consecuencias, creo que la solución es saber con quien te emparejas, eso de cama y después pasión no funciona, han de conocerse y después decidir si en realidad funciona, los síntomas de agresión física se hacen evidentes poco a poco, para eso es una relación premarital, pero como ya dije, eso no lo ven de moda, por lo tanto va a continuar.

  • José David

    Cuando hablamos de violencia de género siempre se hace en la dirección hombre victimario-mujer víctima. Sin embargo existe también, y bastante difundida en nuestra soceidad por cierto, en la dirección mujer victimaria-hombre víctima. Este tipo de relación es quizas menos violenta en el aspecto físico pero muy fuerte en el emocional. Es por ello que prefiero llamarle violencia a secas, pues todas las formas de violencia son inaceptables y deben ser combatidas con la máxima energía.

  • Bayamesa

    Hablamos solamente de maltrato a la mujer, pero hay mujeres que se las traen (el hombre parece la mujer y viceversa)y cuando estas cosas pasan así ,donde debe de ir el hombre?si va ha la policía lo primero q hacen es mirarlo como un bicho raro, luego la risita indiscreta y después el comentario"parece mentira usted no es hombre". Sí también existe la violencia de mujer a hombre,y esa nadie la crítica.

    • El 3men2

      Srta. Bayamesa mire usted que casualidad, hace todavía un mes una pareja de vecinos míos que son matrimonio y los mensajeros de la bodega del barrio y viven en la otra manzana de mi casa el marido lo llevan urgente al hospital con quemaduras graves y le dijo al Médico que se accidentó cocinando con un fogón (pique) de luzbrillante pero en la estadía en el hospital se fue agravando y sucesivamente pasó a intermedia y a intensiva y estando en las últimas confiesa que fue la mujer que lo quemó y al día siguiente fallece y enseguida el MININT toma caso y la esposa confiesa que lo vio a él mirando a una muchacha más joven y procedió a esta actividad muy engorrosa, la esposa espera sanción....
      Saludos Srta. Bayamesa, espero que le hayan gustado los libros del vinculo que le hice llegar en el articulo Del mundo - como matar el aburrimiento.....




    • El Bayames

      Muy buenos los comentarios, pero me gustaría que abordarán también la violencia hacia el hombre cosa que sucede hoy en día más frecuentemente en nuestra sociedad.pues a raíz del derecho de la mujer gozan de mas beneficios que los hombres, sino balla y denuncié a una mujer y vera como delante de usted los encargados de hacer cumplir la ley se burlan por ser ellas el sexo debil cosa que eso ya no existe hoy en día pues la mujer gosa dé la igualdad del hombre