El incendio que podemos y debemos evitar

Villa Clara transita por una etapa de sequía extrema que ha provocado hasta la fecha un total de 31 incendios forestales.

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Fue un fin de semana agónico. Hubo incendios forestales alrededor de la ciudad de Santa Clara el viernes 23, el sábado 24 y el domingo 25 de abril.

Las zonas afectadas circundaron a la capital de Villa Clara y se ubicaron en los alrededores del motel Los Caneyes y la Autopista Nacional, el complejo recreativo Arcoíris, el llamado Vial Nuevo y otros sitios cercanos. Por suerte, no se lamentaron pérdidas de vidas humanas ni daños en las viviendas.

No han sido los únicos, pues se transita por una etapa de sequía extrema, que ha provocado hasta la fecha en la provincia un total de 31 incendios forestales, y no se descarta que antes de que concluya el mes de mayo sucedan otros siniestros de diversos grados de envergadura.

De acuerdo a la información actualizada hasta el 4 de mayo, los más de 30 incendios han dañado 126,8 hectáreas de bosques, a un promedio de 4 hectáreas, a lo que se suman otros diez siniestros calificados como no forestales, pues no afectaron directamente las zonas boscosas, sino áreas cubiertas de manigua, marabú, plantas espinosas, pastos y cultivos.

Caricatura de Alfredo Martirena sobre los incendios forestales.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

En las estadísticas cuantificadas se incluyen también 156 focos de incendios, calificados de esa manera por su pequeña magnitud, que ocurren más alejados de las áreas boscosas o en su colindancia, pero sin afectarlos.

Además de Santa Clara —con 15 siniestros desde enero y 61,8 hectáreas de bosques dañadas— están Manicaragua (ocho y 26,5 h), Corralillo (tres y 12,5 h), Santo Domingo (uno y 13 h); y le siguen Remedios (con uno y 5 h), Sagua la grande, también con un incendio y 2 hectáreas, y cierra la lista Quemado de Güines, con uno y una hectárea de bosque afectado.

Cifras por encima del 2020, cuando se reportaron 27 incendios forestales, aunque la magnitud de las áreas afectadas fuese mayor, al rebasar las 580 hectáreas, pues ocurrió un siniestro de grandes proporciones en la zona de Motembo, Corralillo.

Las causas, más allá de las circunstancias de la naturaleza que intensifican las probabilidades, han sido las negligencias humanas. Un denominador común de los últimos años, a pesar de los esfuerzos que el Cuerpo de Guardabosques del territorio realiza para minimizarlos.

Un conocedor del tema, el mayor (r) Orlando Pérez Rodríguez, especialista del manejo del fuego en la Jefatura del Cuerpo de Guardabosques, insiste en que el factor humano y su desempeño dentro de las áreas boscosas es clave, pues cualquier irresponsabilidad o indolencia puede desatar el peligroso y destructivo incendio, aun sin intencionalidad; aunque ha habido hechos deliberados.

Dentro de las causales posibles están no cumplir las medidas preventivas al hacer fogatas u hogueras al acampar en los bosques, arrojar colillas de cigarro encendidas, las castraciones de colmenas, el uso del fuego en quemas de residuos de cosechas, en existencia de plagas y/o desbroce de terrenos; en fin, variadas, pero siempre con la presencia de errores humanos.

A ello se suman los incendios intencionales, provocados por conflictos laborales, como tres acontecidos en el 2020 en Santa Clara y uno este año, en Santo Domingo, u algún otro desatado por pirómanos; o sea, por las personas cuyo trastorno mental los hace adictas al fuego, aunque realmente resultan casos excepcionales

Cierto es que la sequía ha sido intensa y, ya de por sí, provoca serios daños. De hecho, se le considera uno de los mayores desastres naturales que enfrenta el mundo, con un catastrófico impacto sobre la producción agrícola y forestal, y en su vínculo con la sostenibilidad medioambiental.

Pero cada incendio en el bosque es un atentado a la vida, tanto para la flora, como para la fauna que allí convive. Resulta imposible cuantificar los daños que cualquiera de estos sucesos ocasiona, así fuere de escasas proporciones, para no mencionar la imagen imborrable de las llamas consumiendo la Amazonía, o cientos de miles de hectáreas de follaje y pastos en Australia y California.  

En los bosques coexisten desde microorganismos o seres minúsculos como las hormigas, hasta, en el caso de Cuba, reptiles, aves y animales de mediano tamaño, incluidas jutías y venados. Aquí se añaden las variedades de la flora, algunas endémicas, como las existentes en la Reserva Florística Manejada (RFM) Sabanas de Santa Clara; tales como el cuabal, de alto interés ecológico y florístico, y varios tipos de cactus en peligro crítico de extinción.

En fin, una armonía ecológica que se pierde de manera casi irreparable, pues los incendios forestales condicionan la propagación de plagas y trae consigo consecuencias negativas para el suelo, el agua y la emanación de gases del tipo invernadero como el dióxido de carbono, cuyas estadísticas a nivel mundial resultan impactantes, al arrojar a la atmósfera cada año más de 7700 000 000 de toneladas de carbono.

A tales peligros hay que continuar buscándole antídotos, siendo el principal y más importante la educación en la prevención, pues, como refiere el especialista consultado, resulta imprescindible «incrementar la percepción de riesgo de la población», como también fortalecer el trabajo con los círculos de interés en las escuelas, ahora paralizados por la pandemia de COVID-19, aunque existen 24 en la provincia con muy buenos resultados, sobre todo, en el área del macizo boscoso Santo Domingo-Corralillo y en la zona montañosa de Manicaragua.

Acá en Villa Clara se localiza el único bosque modelo de Cuba, conocido como Sabanas de Manacas, situado entre los municipios de Santo Domingo y Corralillo, que involucra a los habitantes de la zona y promueve la interacción del hombre con la naturaleza. Allí sobresale el área protegida de Monte Ramonal. También, la provincia cuenta con otras muchas riquezas boscosas, incluida la bella vegetación montañosa del Escambray manicaragüense.

El cambio climático es un hecho y la sequía extrema resulta casi inevitable, pero el accionar consciente de los hombres para anticipar estas catástrofes puede educarse, y hacía allí debemos seguir encaminando nuestros pasos.

Cada incendio, más allá de que ocasione pérdidas de vidas humanas —lo cual no sucede en Villa Clara desde hace cuatro años—, es un atentado a la madre naturaleza, a la Pacha Mama de los pueblos indígenas de los Andes, y un paso más hacia la deforestación y la desertificación.

Legarle un mundo mejor a las nuevas generaciones es un deber cívico y elemental de convivencia humana. Ayudemos a ese mejor futuro contribuyendo con nuestra actuación, pues al evitar los incendios forestales resguardamos la biodiversidad de la isla y del planeta.

Se han publicado 8 comentarios

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  • Arabella bishop

    El artículo dice q hay jutías y venados libres en los campos de cuba??? No se las han comido,,,,,y lo otro bastante con la covid para q también haya pirómanos

    • Chino

      Miren como piensan los cubanos, sin responsabilidad, este comentario de la forista da a la vista que de esa forma no evitamos incendios, más bien se provocaría para sacar a los venados y jutias de su lugar " para comer" como dice ella.... Por eso estamos como estamos.....

    • Arabella bishop

      Estamos como estamos chino por gente mal pensada cómo tu ,que obvio no sabe leer lo que ya es bastante con tu 3grado,,
      Hace poco hubo un incendio en un bosque cerca de mi casa es obvio q no justifico los incendios y menos q allá locos q los provoquen,,,,,, que allá venados libres en cuba si me llamo la atención pensé que estaban extintos,obvio que estas bien aburrido para tergiversar lo que dicen otros espero que no te de por iniciar fuegos por ahí.

    • Chino

      No, yo apagaría el fuego que tienes o que te he provocado, solo lo uso en pequeñas porcioncitas para azar y los grandes yo los apago. Saludos desde Matanzas je je y cuídese para ver si nos inyectamos....

  • Chino

    Ahhh ! Además, soy técnico profesional....

  • Yusnel

    Una pregunta a todos los foristas.¿Qué es de la vida de nuestro amigo EVELIO que hace rato no veo un comentario de su parte?

    • El 3men2

      Yo también estaba por hacer esa pregunta,, la última vez quien lo leí fue en el portal de la salud,,, ¿ que le habrá pasado????.....

  • Pilongo

    Creo a Evelio le dieron candela en el artículo de Mónica.
    Broma aparte, mi felicitación al cuerpo de bomberos de VC
    Pienso deberían priorizarlos en cuanto a la compra de nueva técnica y vestuario que no es el mejor para su protección.