Pesares y resiliencias

En días en que la pandemia de COVID-19 nos arrebata a seres queridos, es necesario saber cómo manejar con los menores de la familia un hecho tan traumático como la muerte.

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«Hay golpes en la vida, tan fuertes (...) Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte», escribió César Vallejo; garrotazos súbitos que nos vuelven una argamasa de luto, sufrimiento compartido y temor.

Duelen en demasía los golpes de esta maldita COVID-19, que nos ha arrancado a seres queridos.

Al decir adiós, nos cuesta mucho trabajo comprender el proceso, y diversas son las emociones, los pensamientos y sensaciones físicas entremezcladas. Afrontamos el duelo de manera única, pero resulta aún más estremecedor para los niños y adolescentes que vivencian por primera vez la pérdida de seres queridos.

¿Cómo manejar con los menores un hecho tan traumático como la muerte? ¿Qué hacer con los más pequeños de casa? Nos preguntamos, desgraciadamente, por estos días.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre los niños ante la muerte de seres queridos.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

«Nos toca contarles la verdad de acuerdo con su edad. Es importante que sea una persona cercana y lo más pronto posible», asegura Evelyn Fernández Castillo, doctora en Ciencias Psicológicas, profesora auxiliar, jefa del Departamento de Psicología y Especialista del Centro de Bienestar Universitario de la Universidad Central «Marta  Abreu» de Las Villas.

«Es importante que participen y puedan elaborar su duelo. Los más pequeños también deben despedirse del familiar, si es posible, mediante un audio, dibujo carta, mensaje por WhatsApp, esto los ayuda a iniciar el proceso. Los preadolescentes y adolescentes tienen una concepción de la muerte más cercana a la de nosotros los adultos, en tanto a los niños pequeños debemos explicarles qué significa, de una forma clara, sencilla», refiere.

Aunque son momentos duros y difíciles para la familia, nos corresponde a los adultos compartir las emociones de manera controlada para así ayudarlos a expresar las suyas.

En momentos en los que afloran el dolor, la impotencia, la rabia, el llanto…, debemos acompañarlos, contenerlos y sostenerlos. Facilitar que se sientan libres de preguntar lo que necesiten; aunque, a veces, sus preguntas nos puedan desconcertar o afectar. Se precisa responder a sus inquietudes con la mayor sinceridad posible y teniendo en cuenta su edad.

Recomienda la doctora Fernández Castillo: «Para facilitar que asimilen la noticia los más pequeños, podemos prepararlos diciéndoles que la persona está muy malita o enferma, antes de decirle que ha fallecido.

«En cuanto a los adolescentes, respetaremos su silencio si no quieren hablar y buscaremos otro momento más adecuado. A veces, prefieren compartir lo que sienten con sus amistades, y se conectan y comparten a través de las redes».

La muerte es una condición irreversible y en la medida en que contemos con mayores recursos emocionales para afrontarla, mejor preparados estaremos para asumir los cam­bios que se generan en la familia ante la pérdida de uno de sus miembros.

Asegurar el desarrollo saludable del menor, tanto a nivel físico como psicológico, puede requerir ayuda de especialistas en salud mental, psicólogos o psiquiatras, para trabajar la elaboración del duelo. Podemos acercarnos a los servicios de salud mental que ofrece el Ministerio de Salud Pública o al servicio de orientación del Centro de Bienestar Universitario mediante sus redes sociales y correo electrónico: cbu@uclv.edu.cu. 

Nos unimos al dolor de cada familiar y amigo de las víctimas de esta pandemia. Como los versos de Miguel Hernández, «Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal» nos ha propiciado este virus, por lo que son fortísimas las razones para ser un actor de cambio de la situación epide­miológica y cumplir estrictamente cada protocolo de salud que salvaguarde la vida.

Se han publicado 3 comentarios

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  • Oriel

    Comparto sus criterios en este artículo. Quiero aprovechar que aquí se habla de dolor y duelo colectivo para hacer una denuncia. En la calle Marta Abreu, al lado del Mejunje (el domingo 22 de agosto alrededor de las 8:00 am, no en el Mejunje, sino en una casa cercana) y hoy 24, desde las 3:00 pm hasta ....no se sabe que hora, en la esquina de Ciclón y San Cristóbal !!! música alta!!!! Irrespeto a ley es evidente, pero mucho más lo es la falta d e consideración al dolor del pueblo, incluso de vecinos cercanos que lloran la gravedad o la muerte reciente de familiares o amigos. Lo peor, en la calle San San Miguel, a una cuadra de la música, los policías que custodian esa esquina las 24 horas. (Desde los hechos lamentables de julio) ..!!!!NO OYEN LA MÚSICA!!!! Claro....!!!!ELLOS ESTÁN ENAMORANDO O....JUGANDO FÚTBOL CON LOS NIÑOS!!! IMPRESIONANTE, INCREÍBLE, INMORAL. Hasta cuándo???

    • SSP

      Hasta que dios quiera.

    • Daniel Sanchez Gonzalez

      Yo creia que era el que solo tenia esa opinion, usted vive al parecer enel centro de la ciudad, yo que vivo en el Rqeparto Ciro Redondo para que contarle, aqui se han muerto varias personas y la musica no para y cuando llamas al 106 no envian las patruillas. Imaginese si no respetan el dolor y el luto como van a respetar las medidas. Hasta donde yo conozco Anarquia en una de las acepciones quiere decir desorden por falta de autoridad, eso es lo que hay en Santa Clara.