Sin perder la ternura

En tiempos difíciles se impone el trato afable, para que la dureza de estos momentos no nos haga perder la empatía.

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¡Que la dureza de estos tiempos no nos haga perder la ternura! La expresión, a tono con el actual contexto, la encontré en un viejo artículo publicado en los años duros del período especial, cuando los cubanos tuvieron que sobreponerse a las adversidades para seguir adelante.

La frase se aviene a los tiempos en que vivimos, cuando el impacto negativo de la COVID-19 en la sociedad cubana, agravado por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por los Estados Unidos contra la mayor de las Antillas, acrecienta las tensiones diarias y afloran actitudes que no ayudan a ganarle la batalla a la enfermedad y enrumbar el camino hacia la nueva normalidad.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre la ternura en tiempos de COVID-19.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

Tras largos meses de intenso enfrentamiento a la virosis y de encierro necesario en el hogar para evitar el contagio, son inevitables las manifestaciones de ansiedad e irritación, entre otras expresiones de la conducta, motivadas por las tensiones diarias.

Preocupa también la incertidumbre sobre el fin de la epidemia —aun cuando resulta esperanzador el comienzo de la vacunación masiva—, y se hace cada vez más fuerte la nostalgia por los abrazos, las festividades, los encuentros con familiares y amigos, y el disfrute de vacaciones en la playa, campismo o en un centro turístico.

Las atípicas actuales circunstancias demandan mucha solidaridad y altruismo, para, entre todos, hacer más llevadera la vida.

No son tiempos de poner mala cara en entidades que continúan la prestación de servicios a la población, donde sus trabajadores también están agotados y se irritan con facilidad ante un público urgido de avanzar en trámites postergados.

Algunos se olvidan de que la mayoría de las personas que acuden a estos lugares son de la tercera edad, dado el envejecimiento poblacional, y demandan de atención. Sin embargo, suelen observarse actitudes que lejos de ayudar, laceran y hacen más exasperante la cotidianidad. Nunca estará demás el trato afable, la información oportuna y una mano solidaria.

Urge rescatar frases tan necesarias como dar los buenos días, decir por favor, pedir permiso, indagar por la salud del prójimo; expresiones que cuestan poco y renuevan las energías para comenzar otra jornada de retos, no siempre acompañada de buenas noticias. 

Como expresara el artículo que dio pie a mi comentario, imagino que al final gane la razón, el cariño, el amor… para que no se rompa la ternura. 

Se han publicado 3 comentarios

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  • Arely

    Hola, la mayoria comprende la necesidad del cierre y limitaciones de los servicios para evitar contagios, pero hay que tener en cuenta que muchas personas tiene trámites y problemas pendientes y postergados por más de un año. Por tanto es necesario que las entidades que tienen paralizados sus servicios busquen alternativas viables para brindarlos y no se afecte tanto la población, por ejemplo, las oficinas del carné de identidad y emigración y extranjería. Gracias.

    • ferhat el turco

      tiene razón...las notarias tambien

  • SSP

    Todavía quedan muchas entidades con despotismo trabas y malas forma a la población falta mucho para que eso se acabe hay que cambiar muchos directivos acomodados que hay.