Ya no es antes

Nos toca aprender a convivir con un virus, porque la eterna cuarentena resulta insostenible. Con cautela, debemos comenzar a dar los pasos, como niño principiante, hasta que le tomemos el ritmo a la nueva cotidianidad.

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Para algunos, volver a salir a la calle, en tiempos de COVID-19, es como comenzar, una vez más, a caminar. Un paso tras otro, con el mismo asombro con el que el coronel Aureliano Buendía tocó por primera vez el hielo, se recorren los lugares de siempre, algunos, desteñidos por el tiempo, vencidos por el hastío en tanto encierro prolongado. Para otros, la relajación de las medidas restrictivas ha sido como un aluvión de emociones, una carrera desenfrenada hacia el placer, como si ya este virus fuera historia y la vida tomara el mismo ritmo, regular y potente, de un corazón sano.

(Ilustración: Alfredo Martirena)

Pero no. Todavía el electrocardiograma de la cotidianidad tiene latidos irregulares, indicadores de peligro, semejantes a los de un paciente sudoroso y taquicárdico.

Bastaron unos minutos en el centro de la ciudad para apreciar el desparpajo. Mujeres embarazadas —a quienes el coronavirus golpea sin piedad—, con el nasobuco de babero; niños recién nacidos en medio del Boulevard, rodeados de otras personas que los cargaban y mimaban; una fila de comensales, sin el mínimo distanciamiento, devorando una ensalada fría. «Pegaditos, pero relajados», como en la canción de Vocal Sampling, estaban todos en una de las tantas colas.

La situación epidemiológica ha mejorado de forma palpable, en comparación con meses anteriores. La campaña de vacunación, con su alta cobertura, nos permite un respiro y comenzar a retomar el trabajo, la escuela, los amigos. Sin embargo, el virus todavía circula, y solo la responsabilidad nos va a permitir mantener y mejorar los indicadores epidemiológicos.

El confinamiento, sin duda, ha dejado sus huellas emocionales. Salir, despejar, disfrutar constituyen una necesidad imperiosa para la mayoría; pero tiene que primar la cordura.

De las situaciones difíciles se aprende. Después de tanto dolor, de tantas despedidas a destiempo, de tantos abrazos contenidos, tenemos que sacar un aprendizaje: la cautela nos salva; la irresponsabilidad, como una daga, se clava en la conciencia de quienes, sin quererlo, enfermaron a su familia.

Ya la humanidad ha vivido momentos similares. En estos días, indagué sobre la gripe española y encontré una imagen en el Instagram del Archivo Municipal de Burgos, España. En ella aparece una fotocopia de un Boletín Oficial Extraordinario, publicado el 4 de octubre de 1918, por el gobernador provincial, Andrés Alonso López, donde decía: «Habiéndose cometido por algunos pueblos la imprudencia, á pesar de lo dispuesto por este Gobierno civil en la circular inserta en el Boletín de 25 del mes último, de celebrar las fiestas dela localidad, dando origen con ello á que se haya difundido rapidísimamente la epidemia entre el vecindario, creando con ello situaciones angustiosas para dichos pueblos, vuelvo á reiterar á los que todavía no estén convencidos del grave peligro que esto encierra, que se abstengan terminantemente de celebrar dichas fiestas ó reuniones».*

Además, en el documento del siglo pasado, se dan válidos consejos: «Por tanto, estoy resuelto á castigar duramente, como ya se ha hecho en algún caso, a los incumplidores de esta disposición. Asimismo recuerdo que la infección se propaga por las gotitas de saliva que despide el que habla, tose, etc. á nuestro lado, al ser respiradas por los que le rodean... Que se abstengan, en consecuencia, de permanecer en locales cerrados, mal ventilados, donde se reúne mucha gente, como tabernas, cafés, etc. Que se extreme la limpieza de las casas. Que se tengan abiertas todo el día las ventanas de los dormitorios y se ventilen con frecuencia los locales donde permanezcan durante el día».*

Lo que hoy vivimos ya lo vivieron ellos. Si nuestros antepasados —sin vacunas y desprovistos de los adelantos científicos actuales— pudieron sobreponerse a una pandemia que costó millones de vidas, a nosotros nos toca hacerlo mejor.

Para lograrlo es menester apelar a comportamientos maduros y hacer uso de nuestra inteligencia emocional. Ya no es antes —me tomo robado el título de la película de Lester Hamlet— y tenemos que asumirlo.

Nos toca aprender a convivir con un virus, porque la eterna cuarentena resulta insostenible. Con cautela, debemos comenzar a dar los pasos, como niño principiante, hasta que le tomemos el ritmo a la nueva cotidianidad y podamos palpitar con ella.

*Los fragmentos conservan la ortografía de la época

Se han publicado 12 comentarios

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  • Tutico

    Bueno, Si " Ya no es antes ".....
    * Habrà un mañana? *

    • Leslie

      Claro que sí habrá un mañana, solo depende de nosotros, de nuestra responsabilidad que sea un mañana sin virus. Un abrazo.

  • CCC

    Si quieren ver y sufrir en un local cerrado sin ventilación con aglomeración de personas en la única puerta q tiene visiten la tienda panamericana de santo domingo hace una semana no ponen la climatización hayas de 40 grados de temperatura dentro sino lo creen llamen a algún familiar o conocido para q vaya a la tienda .

  • José David

    Mi periodista favorita:
    Ante todo, mis parabienes para ti y tu familia y decirte la alegría de verte de vuelta en el ruedo.
    Realmente ya no es ni será antes. Pero necesitamos rescatar las cosas buenas de antes y desechar las malas. Eso sería evolucionar (y revolucionar, diría nuestro Padre Mayor: Fidel).
    Rescatar:
    -Disciplina
    -Responsabilidad
    -Solidaridad
    -Amor.
    Desechar:
    -Espíritu consumista
    -Egocentrismo
    -Burocracia
    -Doble moral
    -Acomodamiento.
    En fin, ser mejores cubanos y mejores personas.
    Cuidate y a tu familia.

  • Julio

    Mató la gripe española entre 50-100 millones de personas en todo el mundo.¡ casi nada!

  • Daniel Sanchez Gonzalez

    Creo que los cubanos nos acostumbraremos rapido a la nueva normalidad, como creo tambien que en varios paises del mundo ya se habla de la tercera oleada de la pandemia a la cual estamos expuesto y segun los cientificos es mas mortal que las dos anteriores, y solo tenemos la proyeccion de las vacunas, es por ello que ahora que es cuando continuaran los descuidos es uqe tendremos que cuidarnos mas, Nosotros seguiremos sin la percepcion de riesgo a la que ya estamos acostumbrados y solo cogemos miedo cuando los tiros nos pican de cerca, es decir cuando se muere un familiar o un amigo, asi somos los cubanos.Una carga mas para nosotros. Pero siempre hemos reistido a todo lo malo.

    DSG

  • Tutico

    Leslie*
    Me Confortan Tus Palabras, Abrazo Para Ti Tambien

  • Siclanejo y sutana

    Ya china está esperando el cuarto rebrote y le está diciendo a la población que almacenen comida.

    • Leslie

      Sí, han pedido que almacenen comida por las cuarentenas, aunque en el mundo hay una seria crisis de contenedores. Ahora el epicentro, de nuevo, es Europa, sobre todo entre los no vacunados, de ahí la importancia de lograr altas coberturas de vacunación y de poner las dosis de refuerzo, por cierto, ya Cuba comienza con las dosis de refuerzo y se ratifica la importancia de tener vacunas propias, incluso que se tuviera la visión de producir varias para poder usarlas como dosis de refuerzo. Un saludo

    • Axel

      Y si no hay control en los aeropuertos quien controla esto ?

  • Fulanitico

    Ahhhh! porque no se saben la historia de china, un pais con mas de 5000 años de cultura y historia, unico pais que no hizo pacto con ninguno y cuando lo invadieron supieron evadir la cuestion bastante bien, para mi es el unico pais que por todo esto es que ha salido en buen desarrollo y ect...ese pueblo esta preparado para cualquier cosa.... nosotros a pesar de tener nuestra historia cuando andabamos en tapa.... ellos estaban inventando el papel y despues la rueda ect.... y no quisiera decir mas... sin comentariossss.....

  • yoVC

    pero las muchas personas, particularmente los jovenes estan como locos, sin nasobuco, por las calles y lo peor es que la policia los ve y no les dice nada,