El 15N: la alegría y el amor responsable

Veremos el regreso a las aulas de cientos de nuestros pioneros, tras un año de confinamiento obligado por la pandemia, y seremos testigos del ajetreo propio de un reinicio de las clases presenciales, que, quizás como nunca antes, resultará tan deseado, como esperanzador.

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Se acerca el lunes 15 de noviembre, el 15N. Una fecha que los agoreros del infortunio y mercenarios han estado esperando para sus planes desestabilizadores, pero que, para millones de cubanos, será el día de la alegría, de la felicidad y del amor responsable, pues les guste o no a nuestros enemigos, Cuba vive y renace.

(Ilustración: Mongo)

Esa mañana veremos el regreso a las aulas de cientos de nuestros pioneros, tras un año de confinamiento obligado por la pandemia, y seremos testigos del ajetreo propio de un reinicio de las clases presenciales, que, quizás como nunca antes, resultará tan deseado, como esperanzador.

¡Y quién mejor que un niño para expresar lo que ese lunes significará para miles como él! Así me dijo Robertico, mi vecinito de diez años, quien cursa el cuarto grado de primaria: «Claro que quiero que llegue el lunes para volver a ir a mi escuela, estudiar y ver a mis amiguitos. Antes queríamos que no hubiera clases y jugar en la casa, pero ya estamos aburridos, hicimos todo eso, y lo que ahora deseamos es volver a estudiar».

Mas, si no bastara el ansiado regreso masivo a las aulas, ese revoleteo de niños en su ir y venir de la casa a la escuela, ni ese olor inconfundible a libros, tizas y pizarrón, también el 15N veremos abiertas nuestras fronteras al turismo internacional, bocanada de aire fresco que tanto necesita nuestra economía, depauperada por la pandemia y por un bloqueo recrudecido que intenta asfixiarnos, sin conseguirlo.

La apertura de fronteras será gradual y escalonada, como aconsejan las circunstancias, pero apertura al fin y al cabo. Se flexibilizarán los protocolos higiénico-sanitarios a la llegada de los viajeros, los cuales estarán centrados en la vigilancia de pacientes sintomáticos y la toma de temperatura. Además, se realizarán pruebas diagnósticas de manera aleatoria, no se exigirá el PCR al arribo y se reconocerá el certificado de vacunación de los viajeros.

Nada de ello tiene como fruto la casualidad, al contrario. Si la apertura masiva del curso escolar es tangible realidad y la del turismo, de igual forma, se debe, en buena medida, para no pecar de absoluto, al esfuerzo descomunal de nuestros científicos y a la voluntad política de la Revolución, que ha asegurado la inmunización, hasta el martes 9 de noviembre, del 79,5 % de la población vacunable del país, lo cual, en cifras, representa más de 10 millones de cubanos con el esquema de vacunación iniciado y más de 7 millones de compatriotas que lo han concluido.

Y preciso cifras, y día, pues estas irán en aumento. Se estima que 1.6 millones de niños reciban su tercera dosis durante la semana en curso, además de culminar la administración del inmunógeno Soberana Plus a más de 45 000 adultos convalecientes de coronavirus dados de alta en agosto pasado.

Han sido más de 26 millones de dosis administradas contra el virus SARS-CoV-2, y Cuba, nuestra pequeña isla bloqueada y subdesarrollada, la primera en el mundo en iniciar una campaña de inmunización masiva contra la COVID-19 en niños de 2 a 18 años con los inmunógenos Soberana 02 y Soberana Plus, en un esquema de tres dosis separadas en 28 días.

Esa resulta otra de nuestras victorias para el 15N. Pero nada de ello puede llevarnos al descuido, al perjudicial «cubaneo» que nos caracteriza, el cual nos hace pasarnos o no llegar, pues la COVID-19 está ahí, no se ha ido, y agazapada espera un descuido para infectar, para enfermar, para matar.

El nasobuco seguirá siendo una obligación, como también será recurrente el lavado de las manos, la desinfección de superficies, el distanciamiento físico y todas esas medidas higiénico-sanitarias de probada eficacia a lo largo de estos duros meses de costoso aprendizaje.

Las escuelas se han preparado para ello, los aeropuertos y hoteles también, pero los padres son quienes más deben hacerlo, en aras de cuidar a sus hijos y a los hijos de los demás. En la confianza está el peligro, y esa máxima le viene como anillo al dedo al letal y oportunista coronavirus. Cuidar la estabilidad epidemiológica alcanzada y acercarnos cada vez más a la nueva normalidad resulta un deber de todos.

El 15N será un lunes para no olvidar. Sin que por ello haya descuido alguno; al contrario, todos los frentes estarán debidamente cubiertos y protegidos.

Alegría, fiesta, bullicio, tranquilidad ciudadana deberán distinguir ese día en Cuba. Como afirmó el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en su cuenta de Twitter: «Toman vida las escuelas y con ellas toda Cuba».

Se han publicado 3 comentarios

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  • Evelio

    ¿De quién fue el triúnfo? DEL PUEBLO.
    ¿Quién logró la estampida? EL PUEBLO.
    Recuerden: sin el pueblo no logarían nada.,NADA.
    No se olviden de eso, sin el pueblo: NADA.
    Con el pueblo: TODO.

  • Ender y sajica

    Pues ya es hora que el gobierno apoye al pueblo trabajador y elimine las tiendas por MLC

    • Liborio

      Las tiendas MLC no van a desaparecer lo q tienen q buscar alguna variante q no discrimine al q no tiene acceso a la dichosa moneda.