¿Dengue o COVID?

La elevada incidencia del dengue ha generado preocupación en Villa Clara. Aunque en muchos casos el cuadro inicial se asemeja a la infección por SARS-CoV-2 u otros virus, existen notables diferencias .

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Una mañana el dolor en todas las articulaciones le impidió levantarse en el primer intento. Sentía la cabeza a punto de explotar, apenas podía mover los ojos y no necesitó termómetro para interpretar el vapor en todo el cuerpo. Días después, la erupción en la piel confirmó un diagnóstico evidente: dengue.

La elevada incidencia de esta enfermedad durante los últimos meses ha generado preocupación en Villa Clara, exacerbada por la coexistencia con la COVID-19, los numerosos contagios reportados en las comunidades, las referencias de conocidos con síntomas intensos, la escasez de medicamentos y el estrés acumulado.

«En Medicina no siempre dos más dos es cuatro», indica la sabiduría popular ante cuadros clínicos confusos. Por ello, el Dr. C. Gilberto Cairo Sáez, especialista de II grado en Medicina Interna y Cardiología, aporta a Vanguardia aclaraciones valiosas.

(Ilustración: Alfredo Martirena)

El dengue es producido por cualquiera de los cuatro serotipos de un flavivirus, y la COVID-19, por el virus SARS-CoV-2, del cual se han registrado numerosas variantes —ahora ómicron acapara titulares—. El espectro clínico varía desde los pacientes asintomáticos hasta los graves, y siempre resulta imprescindible el criterio profesional.

Como todas las enfermedades virales, el organismo genera una respuesta al «invasor»: malestar general, dolor de cabeza, decaimiento e inapetencia, o sea, como un catarro «cualquiera». En el caso del dengue, los síntomas suelen aparecer de manera súbita, con aumento rápido de la temperatura, escalofríos y dolores intensos en la región lumbar, la nuca, los hombros y en las articulaciones grandes, sobre todo, rodilla y cadera, lo cual no se torna frecuente con el nuevo coronavirus.

Las personas que ya se infectaron con un serotipo anterior pueden enfrentar un cuadro clínico más marcado, con conjuntivitis, adenopatías, y aumento de tamaño del hígado y el bazo. Comúnmente, se aprecia la disminución de la frecuencia cardíaca, el rash cutáneo y el descenso de las plaquetas, y en el caso del dengue hemorrágico, produce sangramiento de las conjuntivas (superficie transparente del ojo), nasal, renal, etcétera.

En cambio, la COVID-19 genera un cuadro casi invariable de tos, respiración rápida y, a medida que el caso se agrava, disminución del contenido de oxígeno disuelto en la sangre; síntomas raros en pacientes con dengue.

Aunque las manifestaciones clínicas bien definidas y el análisis de la epidemiología permiten un diagnóstico certero, las variaciones de la enfermedad respiratoria obligan a una mirada más incisiva. Por ejemplo, las variantes alpha y beta generaban pérdida del gusto y el olfato, pero este dejó de ser un signo característico con la delta, la cual se asocia con trastornos digestivos.

En cuanto a los signos de una evolución hacia la gravedad, también subyacen diferencias. Los enfermos de dengue experimentan disminución brusca de la temperatura, dolor abdominal persistente, vómitos incontrolables, sangrado por las mucosas, edema facial, somnolencia y alteraciones de laboratorio, como la hemoconcentración y la disminución marcada de las plaquetas. Por su parte, los contagiados con el nuevo coronavirus sufren falta de aire, aumento de la frecuencia cardíaca y disminución de la saturación de oxígeno.

Ambas infecciones pueden superponerse o presentarse de forma secuencial. Actualmente, las personas convalecientes de COVID-19 adquieren dengue con frecuencia, porque la primera les reduce los linfocitos, muy relacionados con la inmunidad.

Si bien los pacientes que llegan al estado grave pueden manifestar secuelas, la recuperación tras el arbovirus suele completarse al cabo de dos a cuatro semanas; y en el caso del SARS-CoV-2 tarda entre siete y 14 días. Durante ese período se recomienda reposo y fisioterapia, ingestión de abundante líquido y, si existen polineuropatías, tratamiento con vitaminas. Aunque el proceso resulta más largo luego de la COVID-19, más del 80 % de los pacientes se recupera completamente.

Recordemos que la Organización Mundial de la Salud ya clasificó como COVID persistente, de larga duración o síndrome post-COVID, la persistencia de síntomas después de la notificación de un PCR negativo.

La lucha de desgaste contra la pandemia durante casi dos años nos ha dejado sin recursos para desarrollar la vigilancia antivectorial, y muchos operarios reorientaron su combate epidemiológico hacia el enemigo que lleva «corona». Sin embargo, el control del mosquito comienza con la prevención. La fumigación —aunque efectiva para controlar focos— no sustituye el autofocal. Acciones tan sencillas como tapar un tanque, botar el agua acumulada en cualquier recipiente o chapear los patios anulan las posibilidades de que se reproduzca el vector y ahorra malestar, tanto a la familia como a la comunidad.

 

Se han publicado 4 comentarios

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  • yuneisy ferro

    interesante artículo ,mas cuando hace unos días salio mi hijo mayor q estuvo ingresado por dengue,aprovecho para felicitar al colectivo de doctoras y enfermeras,del pediátrico de boyeros Leonor Perez de la capital por su entrega y buen trato .

  • Bad Bunnita Bv

    No tengo intención de denigrar ni difamar a ningún héroe de nuestra salud pero desde mi punto de vista necesitan más preparación de la que reciben antes de graduarse,quizás no tengo razón pero que alguien me explique como 1 simple síntoma puede tener más de 10 diagnósticos,y ese precisamente es mi caso que llevo acudiendo desde el mes de octubre al médico porque a veces me cuesta trabajo respirar por la nariz,todos los exámenes me dan bien y cada pediatra tiene una respuesta diferente para darme me han diagnosticado:Crisis de asma..,crisis de ansiedad...desviación del tabique nasal...,alergia...y cosas de las q ya ni me acuerdo,la cosa es que Si todos estudian lo mismo porque ni siquiera coinciden a la hora de darle diagnóstico a un síntoma???
    Que conste que respeto y aprecio el trabajo que hacen y quisiera por favor que si algún especialista de la salud lee esto aclare mis dudas...ya no sé que hacer...

  • Daniel Sanchez Gonzalez

    Importante articulo: Y es cierto que cada dia que pasa la Medicina Cubana cobra mas prestigio en el mundo, a pesar de los pocos recursos que tenemos y la poca atencion que le damos a este personal que expone su salud y su vida incluso para darle lo mejor a su pueblo y a otros pueblos del mundo.
    Quisiera añadirle al escrito algo que creo muy importante y me refiero al personal de higiene y epidemiologia y especificamente a los que participan en la lucha contra estos vectores. El trabajo se ha visto afectado y las quejas de la poblacion son por montones, debido a que las fumigaciones no se hacen de forma sistematica en todos los barrios, al parecer por falta de recursos no son efectivas, no hacen el focal,, en fin el trabajo no es bueno y todo ello redunda en que cada dia hallan mas infestados por las picaduras de estos mosquitos y el personal medico tenga que trabajar mas. Tambien la poblacion debe ser mas responsable y hacer el autofocal, que no se hace y en los CDR debe funcional los famosos duos antifocales que creo que nunca han funcionado. Si todo esto funcionaria, la poblacion estaria menos expuesto al riesgo, recordemos que el Denque, tambien mata.

  • spra

    Esta situación con la covid ha servido para poner sobre el tapete numerosos problemas de funcionamiento de la salud, sobre todo en los municipios. Espero que los directivos de la provincia hayan tomado esto en cuenta y desde ya apliquen un plan para solucionar esas deficiencias que permitan recibir en otras condiciones posibles próximas oleadas de la covid