Retorno a la sonrisa

Los resultados del Programa Materno-Infantil en Villa Clara no fueron los esperados. Se impone consolidar el trabajo para retomar los bajos registros de otras etapas.

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Se fue 2021 y los saldos en el Programa Materno-Infantil (PAMI) no fueron sobresalientes para Villa Clara ni tampoco en Cuba.

La totalidad de las provincias finalizó con estadísticas que marcan incrementos en la tasa de mortalidad infantil, excepto Artemisa, que detuvo su indicador en 3,9; mientras, el territorio villaclareño cerró con 7,4 por  cada 1000 nacidos vivos, y la nación reportó 7,6, por encima de lo alcanzado en otros años.

Ilustración de Alfredo Martirena sobre el Programa Materno-Infantil.
(Ilustración: Alfredo Martirena)

No se trata de hacer leña del árbol que ya no está ni tampoco de justificar o ver el asunto desde otra óptica, pues hablamos de un escenario sumamente complejo: el SARS-CoV-2 tampoco perdonó a las gestantes.

Si bien los expertos consideran que el embarazo no predispone a una mayor frecuencia de adquirir la enfermedad, sí es cierto que en el transcurso de la gestación las mujeres experimentan cambios anatómicos y fisiológicos que inducen a la disminución de la respuesta inmune y al logro de la capacidad plena del sistema respiratorio, motivado por la altura uterina.

Nacimientos prematuros, retardo en el crecimiento dentro del útero y bajo peso al nacer condicionaron, entre otras razones, el fallecimiento de menores de un año. Aun así, 23 municipios del país no reportaron decesos en este grupo, entre los que figuran Quemado de Güines y Cifuentes.

Respecto a la mortalidad materna, en Cuba se registraron 81, pero ocho territorios villaclareños concluyeron en cero: Corralillo, Placetas, Santo Domingo, Manicaragua, Ranchuelo, Caibarién, Remedios y Cifuentes.

La influencia de la COVID-19 incrementó el número de embarazadas positivas que derivaron a un estado crítico, por lo que en muchos casos fue imposible salvarles la vida. A ello se suman las neumonías vinculadas a la pandemia, las hemorragias pospartos y la hipertensión arterial, predisponente a afecciones cerebrovasculares hemorrágicas, por citar algunas.

No debemos olvidar que la presencia de la variante delta agravó el panorama, tanto de las futuras madres como el de sus criaturas, aunque la vacunación anti-COVID detuvo, en medida significativa, las pérdidas humanas.

Nadie desea despedir a una mamá ni a su criatura. Por lo que todo el sistema de Salud, integralmente, tendrá grandes retos a fin de mejorar los resultados del PAMI durante 2022.

Y en este sentido debe resultar prioridad reducir los índices de bajo peso al nacer como algo reiterativo de año en año, lo cual depende de múltiples causas. La más frecuente resulta el parto prematuro, derivado de una menor permanencia del feto en el útero materno, para crecer y aumentar de peso.

Los estudios coinciden en que los niños nacidos con un balance corporal inferior a los 2500 g presentan un riesgo de mortalidad 14 veces mayor en el primer año de vida, comparado con los infantes que llegan al mundo con un peso normal a término.

En ello influye, además, el embarazo en la adolescencia, el hábito de fumar, la hipertensión arterial en el proceso de gravidez, la sepsis cérvico-vaginal, la anemia y los antecedentes gemelares, entre otros, por lo que desempeñan un papel fundamental las consultas de puericultura y el seguimiento estricto y personalizado por parte de la Atención Primaria de Salud, que debe tener el control de cada gestante.

La mirada profesional no podrá apartarse de las acciones dirigidas al monitoreo de las enfermedades crónicas previas al embarazo, sin descartar las que aparecen durante el parto o el puerperio.

Si bien compete a las instituciones sanitarias todo el rigor, no siempre las embarazadas cumplimentan lo orientado, y en ello recae la responsabilidad contraída en lo personal y con la nueva vida que está por venir.

A pesar de que la realidad no resultó la esperada, sería injusto minimizar los esfuerzos titánicos desplegados por el sistema de Salud, los integrantes del PAMI, los hogares maternos del territorio, las instituciones ginecobstétricas villaclareñas y el resto de los componentes que enfrentaron tiempos tan adversos.

El nuevo año debe traer un rostro diferente, aun cuando todo parece indicar que volverá a complicarse el incierto rumbo de la COVID-19 y sus variantes. Por ello, gestantes, mucho cuidado y protección para que vuelva a retornar la sonrisa. 

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