En la piel del «inquilino»

Huyéndole a la calle y dispuestos a reclamar su rebanada de «propiedad social», suman muchas las familias que decidieron plantar bandera en terreno estatal.

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Cada tragedia tiene una semilla y muchos rostros. Pobreza, marginalidad o destierro voluntario; gente que quiere y no puede, gente que puede y no quiere, gente que enrumbó por la diagonal del desespero porque a pantalones —dicen— se resuelven más rápido los problemas.

Caricatura de Martirena

Huyéndole a la calle y dispuestos a reclamar su rebanada de «propiedad social», suman muchas las familias que, un día como otro cualquiera, decidieron plantar bandera en terreno estatal. Ya sea en un consultorio médico, una panadería en ruinas, la antigua placita del barrio o un local destinado a área de atención de las FAR. Al que no tiene maneras ni recursos para hacerse de una vivienda — entiéndase en el sentido de lo mínimo indispensable— ni siquiera se le cierran las puertas frente a las narices: elemental, no hay puertas, ni ventanas, mucho menos un techo. Sin embargo, los suyos crecen en número y demandan su espacio, con o sin titularidad legal.

Todo vale. Al menos, así piensa la mayoría.

En la ciudad de Santa Clara, el Minsap, Acopio y el Micons constituyen, por ese orden, las entidades más afectadas por las ocupaciones ilegales. No obstante, en el caso de los centros de Salud Pública —prácticamente referidos en su totalidad a los consultorios del médico de la familia— las acusaciones no se han aplazado.  

De hecho, en el tribunal del municipio ya se encuentran los expedientes de cuatro denuncias, mas dicha conducta resulta casi excepcional. Por lo general, ni directivos ni jurídicos de empresas y organismos agarran al toro por los cuernos. O sea, que el protocolo establecido para tales eventos (notificar a los implicados en la violación, intentar convencerles de que abandonen voluntariamente y, de ser necesario, imputarlos ante la ley por usurpación de local) se anula por decantación…

¿Para qué?, si el problema de origen continuará vivito y coleando. El «bolazo» habrá de rebotar entonces contra algo, o alguien.

«Hay más gente viviendo de esta forma que la que conocemos», confiesa Lidiesky Concepción Acosta, vicepresidente del Consejo de Administración Municipal (CAM), al frente, además, de la esfera de Construcción, Inversiones y Vivienda, y representante por el gobierno de la Comisión de Enfrentamiento para estos casos. Se suman la Fiscalía, el Tribunal, la PNR, Mantenimiento Constructivo, Vivienda, el Micons y Planificación Física, con el objetivo de evaluar las circunstancias particulares de cada ocupación, así como las posibles soluciones.

¿La realidad?: terrible, cruda, porque el solo pensamiento de vivir al margen del margen remueve las entrañas. Escuchamos de la antigua sala de video de Santa Catalina, que sobrevivió al canibalismo ciudadano para «resurgir» como vivienda, o nos llegó la historia de la familia que, durante nueve meses, «parceló» un cubículo completo en una sala del hospital pediátrico. No obstante, aunque el contexto ensombrece y envenena, tampoco se trata de su peor versión.

Las ocupaciones ilegales no se limitan a espacios estatales aparentemente desatendidos. En este minuto, en Santa Clara existen 13 «casas tomadas». Las historias coinciden en alguna medida. Los dueños salieron de vacaciones, de misión internacionalista o pasaron un tiempo en el extranjero, pero el más infame resulta el de la anciana de 82 años que dejó a una vecina a cargo de su hogar mientras se ausentaba, para encontrar a su retorno que la inquilina temporal nunca pretendió irse.

Han pasado nueve años.

El vicepresidente del CAM asegura que este y otro caso similar están a punto de quedar resueltos, que los dueños podrán recuperar lo que sea que quede de su inmueble, que se les está atendiendo con el mayor rigor. Pero, ¿nueve años? No imagino cuán amarga será la impotencia acumulada en 3287 días, y menos, suponer que la justicia social —materia prima de nuestra política— resulte tan penosamente flácida respecto a la protección de la propiedad privada.

Lo reconocen las autoridades: «ha habido demasiada morosidad administrativa en el proceder». Se avanza a paso de pulga, esa es la verdad. En lo que va de año, la Comisión de Enfrentamiento de la capital provincial actuó contra tres ocupaciones que afectaban a personas jurídicas —dos en el Micons, una en los CDR—, más otras dos en el sector residencial.

Claro está, sobran las causas que explican el goteo de las soluciones.  Una década atrás, el fondo habitacional a disposición del Gobierno resultaba muy superior. Las salidas definitivas del país proveían, a diario, de nuevas casas que, en gran medida, se destinaban a solventar  las carencias de los llamados casos sociales. Sin embargo, las nuevas disposiciones legales sellaron esa vía. ¿Resultado?: la reubicación de los ocupantes constituye un empeño azaroso, ya que no se aprobó para este año ningún plan inversionista destinado a ese fin, aunque no se descarta que se pueda hacer en el 2017.

Mientras tanto, la evaluación diferenciada e integral de las condiciones socioeconómicas  de cada familia —los casos sociales comprobados serán tributarios de la entrega de un terreno o DPS (Derecho Perpetuo de Superficie), además de que se les beneficiará con un subsidio— representa la única alternativa permisible para las autoridades.

Asimismo, la determinación de la naturaleza de las intenciones reales de quienes intervienen en viviendas particulares, constituye la contraparte para manejar una situación insostenible desde la perspectiva gubernamental e individual.

Lo cierto es que si algo sobra en Cuba son, precisamente, las dificultades crónicas. Lo propio resulta un lujo, las crisis acorralan y la gente responde como mejor, o peor, puede. Sin embargo, la necesidad no debería cobijar jamás a la injusticia, porque no representa el mejor argumento para validar la desprotección a los que también lucharon por levantar su hogar.

Que en la Isla habrán de repensarse las decisiones referentes a qué y en dónde se invierte, no me queda la menor duda. Pero me preocupa el tiempo que tomará el análisis. A veces, el recurso más ágil depende nomás de intentar vivir bajo la piel del otro.

  • Liena M. Nieves

Hola Yusy, lamentable su situación, que imagino sea la misma de otras tantas personas decentes a las que las trabas, el burocratismo y la más desconsiderada morosidad los mantienen en vilo, mientras velan porque los «casos sociales» no los priven de lo que a ustedes pertenece. En Cuba se tiene que hacer mucho al respecto, y no como plan a largo plazo. Gracias por leernos!!!! Y ojalá su situación cambie para bien más temprano que tarde

  • Yusy

Todos sabemos que en el país hay problemas con la vivienda, cada día hay más personas que viviendas, pero si se hace un analisis minucioso de los casos de insurpación de ilegales tanto en locales estatales como en el privado son personas inescrupulosas que más de una vez se le ha resuelto un espacio donde vivir y al final le venden la regalan o sabras dios que hacen con ellas y pongo un ejemplo claro, yo no tengo donde vivir y hace tre años me dieron un local de la agricultura para hacer mi casa y entre expediente y el tramite que lleva, que debe ser aprobado por el Ministro de la Agricultura, los Viceministros y Murillo (PF) en marzo de este año vino la notificación de que se había aprobado dicho cambio de uso y cuando decidi hacer los tramites legales para ejecutar la obra constructiva, llegaron las travas, y lo unico que había que hacer era darle acta en el fondo habitacional a mi nombre para poder acceder a toda la documentación relacionada con las licencias constructivas, a finales de noviembre fui al fondo habitacional a llenar una planilla y ya se está acabando el año y aún no he podido ni sacar las regulaciones para hacer el proyecto, sin embargo hace 20 días tuve unas personas rondando el local para meterse y cuando averiguamos es una mujer que tiene 4 niños que hace unos años le dieron casa y ahora esta no tiene donde vivir, al final yo no he podido mudarme para dicho local porque este tiene los techos en derrumbe, hoy conseguí unas baras para emparetar el techo, solicite el cambio del metro contador porque el que tiene es de prepago con targeta y solo tiene 29 minutos al mes y aún no me han puesto el contador y así vivo pendiente todos los días despues de la salida de mi trabajo 5.0 pm estoy en el local hasta aproximadamente las 8 pm porque yo vivo en una casa prestada en Yabú, porque yo tampoco tengo donde vivir y soy una ciudadana disciplinada que estuvo esperando pacientemente 3 años por la aprobación del cambio de uso y ahora he tenido que esperar hasta ver si llegan los dichosos papeles y puedo sacar la licencia constructiva como está establecido, pero si alguien llegara a insulpar mi local nadie lo saca y es injusto que estas cosas pasen pero así es la vida, seguimos viviendo con la impunidad de aquellos que toman por la fuerza lo que no les pertenece y al final no pasa nada y al cabo del tiempo se convierten en propietarios, y es hora ya de parar. Además recientemente todos los cubanos firmamos el compromiso de juramento del Concepto de Revolución dado por nuestro querido Comandante Fidel y el deja claro en su concepto "Revolución es Cambiar todo lo que debe ser cambiado", por eso digo señores es hora de cambiar y tomar medidas draticas con aquellos que abusan de las virtudes de nuestra revolución y que se cren en el derecho de llegar y aposisionarse de lo que no les toca, y muchas veces sin pensar que en ese local vacio hay también un necesitado que no tiene donde vivir y que esta esperando arreglarlo para poder habitarlo, o de esa vivienda de alguien que pòr razones diferentes no se encuentra en su morada y hacen uso de todo lo que hay dentro destruyendolo todo a su paso, si ya te di una casa una vez y ahora no tienes es tu problema, si no tienes entonces espera pacientemente que tenga algo para darte, necesidad hay mucha pero no es justificable que si yo no tengo donde vivir le caiga a patadas a una puerta y me meta y despues nadie me saca, solo me queda por decir es hora de poner freno a los ilegales y a los que cometen diariamente con tanta indisciplina social, y si te metes, te saco y veran como nadie más comete ese tipo de ilegalidades. Gracias Liena María por traer este tema tan pólemico y yo poder expresar mi sentir en esta pagina.

  • ghm

Estoy completamente de acuerdo con su comentario y aplaudo q alguien se adentre en el tema en favor de los afectados, ya sean personas juridicas o no, porque no entiendo que haya que dilatar el desalojo de esas personas inescrupulosas que osaron entrar y adueñarse de una propiedad ajena. Y conozco de un caso q tardó casi 10 años en devolvérsele la casa a sus verdaderos propietarios, mientras esa otra familia hacia uso de una casa ajena. ESO ES INAUDITO