Entre dos monedas

La doble moneda, en su prolongada sobrevida, afecta a los clientes de las tiendas recaudadoras de divisa.

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Aunque pudiera expirar mañana, pasado mañana, el mes o el año que viene, ahora mismo la doble moneda subsiste como un lastre. Aun cuando sobrevive sus últimos tiempos (nadie lo duda), todavía afecta a los trabajadores que perciben su salario en pesos cubanos y que, luego, tienen que desembolsarlo en pesos convertibles en las tiendas recaudadoras de divisas. A pesar de la lógica de los análisis económicos, a pesar de los planes ministeriales de unificación, la doble moneda subsiste.

A finales de 2014, cuando las tiendas recau­dadoras de divisas anunciaron la novedad del pago en ambas variantes, toda la gente a lo largo del país habrá supuesto la cercanía de la unificación monetaria. Las etiquetas de precios, que entonces se doblaron, que entonces se especificaron en ambas posibilidades, que entonces se volvieron esquivas para el ojo del humano común, nos sugirieron el suspiro postrero del CUC.

Y si bien, hasta hoy, la existencia de ambos pesos dificulta el avance de la economía nacional hacia mejores puertos, los peores efectos recaen a diario sobre el bolsillo de la gente. Más allá de los inconvenientes generales, los clientes de los establecimientos de venta en divisa tienen que aceptar, sin otra variante, la devolución en CUC hasta cuando efectúen el pago en moneda nacional (MN).

Supongamos que usted entrega 25 pesos cubanos —equivalentes a un CUC— por un producto de 60 centavos en moneda libremente convertible. Le devolverán, de forma invariable, 40 centavos y no 10 pesos en MN, como debería corresponder según la lógica más coherente.

Y supongamos también que usted acude luego a una Casa de Cambio (Cadeca) para retornar los 40 centavos a su estado original. Porque, ¡ah!, todos los establecimientos no aceptan ambas monedas. Y descubrirá, si no lo sabe ya, que el simple trámite resulta imposible: tendría que aportar un CUC para efectuar el cambio. Es rotundo: Cadeca no procede con cifras menores a un peso convertible ni con cifras fraccionarias (es decir, 1.50 CUC, 3.75 CUC…)

Y bien, supongamos ahora que usted pagó un producto valorado en un peso convertible con un billete de 100 pesos en MN. Entonces recibirá un vuelto de tres CUC. Entonces, si viene al caso, usted acudirá a una casa de cambio o a un comprador-vendedor ilegal de divisas para recuperar su moneda nacional. Y, donde sea, recibirá invariablemente 72 pesos. Entre un cambio y otro, habrá perdido tres pesos en MN. Odioso rompecabezas que se resolvería si las tiendas recauda­doras de divisa devolvieran en la propia moneda empleada por el cliente, sin efectuar el cambio que corresponde a Cadeca.

En efecto, las shop­p­ings —ese extranjerismo que tanto nos ha calado— no deberían legitimar tales desaguisados matemáticos que laceran, más que a la economía doméstica, el respeto hacia los clientes, la justicia natural que debe gobernar incluso los asuntos menores de la vida cotidiana.

Ahora mismo, aunque nadie pueda fechar hasta un límite postrero el «codeo» entre ambos pesos, creemos, sabemos, que el país intenta desembarazarse de su carga. Y mañana podríamos conocer, podríamos levantarnos con la noticia de que se unifica, por fin y para siempre, la doble moneda. Sin embargo, la unificación por venir no debe justificar la incongruencia que afecta, aunque sea mínimamente, el bolsillo de los cubanos. No importa que, a fin de cuentas, se trate de unos quilos. De nuestros quilos.

  • Alecla

Carlos Alejandro...me encantó tu articulo; hasta he llegado a pensar que soy la única que repara en la situación. Tienes razón, más que a la economía domestica afecta el respeto, te hace sentir tonta!!! Es una propina obligada que ni sabemos a donde va a parar. quilo a quilo, cuanto es de forma macro?

  • Jose

Buen articulo Carlos, tocas la vena del problema, ahora lo importante es que los jefes de alguien en algun lugar en algun momento lean el contenido porque como dice Calviño, aunque sean 3 pesos son " nuestros tres pesos" que parecen no ser nunca de los que tienen que ver estas cosas y no las ven o tal vez no tienen acceso a la prensa y mira que si algo no falta aqui es prensa dirigida a los centros de trabajo.........