¿Por qué algunas personas, pese a las situaciones adversas, a las amenazas del medio, logran salir adelante de forma positiva y armoniosa?

Esta pregunta ha sido el punto de partida de los estudios sobre resiliencia; sus posibles respuestas transforman poco a poco las prácticas a nivel de las ciencias. La resiliencia humana no se limita a resistir, permite la construcción y reconstrucción de nuestra vida, por lo tanto, significa habilidad para ante la adversidad adaptarse, recuperarse y acceder a una vida significativa, productiva, e incluso ser transformado positivamente por esta.

Diferentes autores en el campo de la Psicología demuestran el impacto que nuestros pensamientos y creencias ejercen sobre nuestras actuaciones. Así, por ejemplo, el pesimismo es un estilo de pensamiento, caracterizado por la explicación que la persona se hace de la adversidad como algo permanente universal y personal. Esta forma de pensamiento lleva a la indefensión y a la desesperanza. Por el contrario, una forma optimista de pensamiento explica la adversidad como transitoria y externa a la persona, y permite mantener viva la esperanza y sentir que el cambio es posible.

La resiliencia es un proceso complejo, es una forma de entender la vida, que nos puede servir y dar muchas pistas sobre cómo hacer de nuestros entornos sociales lugares más felices.

Quizás usted conozca historias de pacientes que han padecido la COVID-19, si bien es cierto que algunos sucumben ante el miedo y la desesperanza, otros, sin embargo, han tomado la enfermedad como un proceso de aprendizaje que les ha permitido reflexionar sobre la oportunidad de despertar cada mañana y ser afortunados de vivir para contarlo. Este es el caso de Julia, quien en su testimonio decía: «Al ser diagnosticada con COVID-19, se convertía en impulso para vencer la enfermedad, el sentir cómo el bien y la solidaridad crecían rápido, cómo la fe se consolidaba, no importaba si eran más ricos o más pobres, más o menos instruidos, era una lucha común, una batalla de todos».

En estos tiempos, cuando la pandemia azota a cada región del hemisferio, necesitamos un cambio de mirada sobre nuestra vida, necesitamos tener una vida «sana», aun viviendo en un medio «insano». Ello implica ver la vida como un reto y como una oportunidad de crecimiento, más que como peligro o amenaza. Identifiquemos las fortalezas, afirmemos los logros alcanzados y apreciemos lo mejor de cada uno, practiquemos la empatía, reconozcamos las potencialidades para abordar proyectos, que desde su planificación en presente nos conduzca a un futuro enriquecedor.
La crítica y el victimismo no ayudan, la reconstrucción de nuestra existencia abre un camino a veces improbable, puede existir un recorrido sembrado de dificultades, pero que conduce finalmente a la esperanza y se convierte en luz entre las sombras.

Autoras: Dra. Idania Otero Ramos
Lic. Suset Mayea González

Se ha preguntado, ¿cuál es el sentido de su vida en esta etapa de rebrote de la COVID-19?

Para acercarnos a una respuesta vamos a utilizar los análisis que hacía el psiquiatra y psicólogo Viktor Frankl, derivado de las experiencias por vividas él en los campos de concentración y que detalla en su libro «El hombre en busca de sentido». Creemos ello le pueda servir de ayuda para en el escenario actual que atravesamos.

Viktor vivenció múltiples sufrimientos, estuvo a punto de ser ejecutado, pero pese a todo reconoció que la vida es digna de ser vivida y resaltó la capacidad humana de trascender las dificultades y descubrir, poseer una verdad que oriente y de sentido a nuestras vidas.
Cada situación, cada problema vivido nos plantea una cuestión que solo uno puede responder. Nosotros no debemos interrogar a la vida, la vida es quién nos interroga, y de forma personal, individual, es que podemos ofrecer una respuesta.

La esencia de nuestra existencia consiste en la capacidad para responder responsablemente a las demandas o exigencias que surgen en el transcurso de nuestras vidas, como sucede en estos tiempos de la COVID-19.

La carencia de un sentido de la vida, trae nocivas consecuencias, el vacío interior, arrastra la sensación de vacío existencial, que se puede expresar en el tedio, la frustración, el alcoholismo, la delincuencia, entre otros.

Nosotros somos un objeto más en el entorno, somos nuestro propio determinante, tenemos que construirnos a nosotros mismos en un medio estable-cambiante. De nuestras decisiones y no tanto de las condiciones, depende la luz que nos ilumine nuestro camino-vida.
Tengamos en cuenta una máxima que invita a imaginar primero, que el presente ya es pasado y segundo que ese pasado se puede transformar y perfeccionar.

Si desea adentrarse en la lectura del estremecedor relato, donde el autor narra sus experiencias en los campos de concentración y de su experiencia desarrolla la teoría sicológica basada en el existencialismo, es que le proponemos lea “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl

Autora: Dra. Idania Otero Ramos
Colaboradores: Dra. Evelyn Fernández Castillo.
Dra. Annia Esther Vizcaíno Escobar

El amor constituye un tema interesante para el estudio de la Psicología y aunque existen muchas relaciones de amor, aquí nos referimos al amor de pareja. Algunos autores lo definen como una emoción compleja que cuesta comprender e interpretar; otros, como impulso y motivación que modifica nuestro cerebro e induce a cambios en el sistema nervioso central, donde se activa un proceso bioquímico que da lugar a respuestas fisiológicas intensas. Dicho de otro modo, cuando nos enamoramos es como si estuviéramos drogados.

Robert Sternberg, sustentó la teoría triangular del amor, y en una metáfora geométrica utiliza los vértices de un supuesto triángulo para combinar tres elementos fundamentales: intimidad, pasión y compromiso. El área del triángulo indica la cantidad de amor sentida por los sujetos y en su forma geométrica se dan múltiples interrelaciones entre los amantes.

Ya sea sustentado en estas, u otras visiones sobre la psicología del amor, sí se ha demostrado la importancia que tienen la cultura y las expectativas a la hora de expresar el amor de pareja.
Hoy cuando permanecemos por días, y nuevamente, más días aislados, y en una cuarentena forzosa, viene a nuestra mente aquella magistral obra del escritor colombiano Gabriel García Márquez: «El amor en los tiempos del cólera» que traducido para el tiempo que vivimos sería: «El amor en los tiempos de COVID 19».

García Márquez, plasma en su libro una hermosa historia que gira en torno a la loca perseverancia de un amor frustrado; narra el esquema complejo, verosímil y esperanzado de un mundo que se asemeja, más de lo que se piensa, al mundo en que se vive.

El amor en los tiempos de COVID 19, demuestra una cara negativa, expresada en el irrespeto: del espacio personal; la comunicación; la solución de conflictos, que puede conducir a la autodestrucción, porque no se ha sabido gestionar correctamente el desamor. Pero también, en su otra cara, ha hecho sentir que se está en lo más alto del amor de pareja. Es a estos aspectos positivos a los que nos referimos. Estudios realizados revelan, como la pareja constituye un espacio de contención, un alto por ciento de ellas expresan sentir que durante la pandemia, la relación se ha convertido en la base del bienestar en sus vidas y han encontrado en el otro, el recurso, el apoyo ante la crisis.

En algunas expresiones de los entrevistados se repite: «tenemos más tiempo juntos, más tiempo para compartir sin prisa». Asegura otro testimonio “nos apoyamos bastante, entendemos que es una situación excepcional”.

Cuando el tiempo ordinario, normal, se ha detenido, pensemos que junto con el vivir la cascada química e intensa de la pasión, hay que abrir también un camino para un amor más consolidado, que conjugue la confianza profunda y una toma de decisiones más racionales. La negociación en el vínculo, en la complicidad de la pareja, se convertirá en una de las claves para el disfrute de los amantes.

Autora: Dra. Idania Otero Ramos.
Colaboradores: Dra. Evelyn Fernández Castillo
Dra. Annia Vizcaíno Escobar

Muchos quizás ya hayan leído El diario de Ana Frank. Se trata de una adolescente judía que se escondió del régimen nazi en una casa de Ámsterdam, durante la invasión alemana a los Países Bajos. Ella, su familia y otros cuatro judíos estuvieron recluidos en un anexo secreto de un edificio. No salieron de la «casa de atrás», como llamó Frank el escondite, durante dos años para evitar ser detenidos. El escondite, un laberinto de habitaciones de poco más de 120 metros cuadrados fue dividido espacialmente entre ellos para subsistir. No podían hacer ruido alguno, porque en el edificio se cumplían jornadas laborales. Caminaban descalzos o con los calcetines, evitaban los escalones más ruidosos de las escaleras, no usaban agua corriente, estaba prohibido toser, estornudar o reír; no podían hablar, o hacerlo en susurros.

Bajo estas y otras condiciones más difíciles del aislamiento por salvar su vida, Ana escribe su diario, desde julio de 1942 a agosto de 1944. En él se plasma el costo psicológico que ello trae aparejado: la separación y restricción de movimiento, los temores por su vida y la de su familia, el miedo a ser descubierta y llevada a un campo de concentración, los conflictos parentales.

Ana crea un personaje ficticio al que llama Kitty y a quien le confía sus secretos. Escribir significó mucho para ella, era una manera de desahogarse: Se recogen fragmentos de su diario en los que expresaba: «Me siento como un pájaro con alas cortadas, que se tira contra los barrotes de la jaula. ¡Déjame salir!, grita una voz dentro de mí».

A la luz de los análisis psicológicos de hoy día, pudiéramos hablar de las consecuencias psicológicas que la reclusión le producía y las manifestaciones psicológicas negativas que demostraba, como depresión, estrés, irritabilidad, ira, miedo. Sin embargo, Ana mantuvo sueños, anhelos; quería convertirse en una escritora o periodista famosa; mostró positivismo en el amor hacia su familia. En este propio encierro comenzó a experimentar sentimientos amorosos que la compulsan a continuar en su meta diaria.

La segunda etapa de la historia se enmarca en nuestros relatos, los vividos en la etapa actual. De repente, nos vemos obligados a parar, a dejar de vivir como lo hacíamos antes, a construir un estilo y una dinámica de vida distinta. Hay aislamiento y cuarentena. Pasamos los días en casa, entre emociones a veces incómodas: la angustia, la tristeza, la ansiedad, la depresión. Ahí estamos ante estresores de diferente índole, pero, por supuesto, cada uno de nosotros lo podrá enfrentar de diferentes maneras, de acuerdo con nuestra individualidad.

Sin embargo, a nuestro alcance tenemos algo que se carecía en la etapa de Ana, un desarrollo acelerado de la ciencia. Los estudios derivados de ella proponen diferentes estrategias de afrontamiento para la mitigación de los efectos psicológicos adversos que pueden aparecer en los períodos de cuarentena y aislamiento social. Llamemos a gritos al autocuidado, ese que dejamos cerrado en una vieja maleta y que nunca abrimos, ese que no se aleja del cumplimiento de las medidas sanitarias y que nos facilita generar en nuestro microentorno contactos y enfoques comunicativos positivos.
El aislamiento, la cuarentena y esas emociones desagradables pasarán, el autocuidado se quedará como un mensaje aprehendido, como un fiel aliado en nuestras experiencias de vida y que quizás sean relatos de otras Anas para la posteridad.

Autoras: Lic. Suset Mayea González
Dra. Idania Otero Ramos

Hoy vamos a conversar sobre trastornos psicológicos o emociones negativas. Nos vamos a concentrar en los aspectos positivos que permiten prosperar, mejorar nuestra calidad de vida y también prevenir las patologías que pueden surgir ante condiciones de vida adversas.

El psicólogo Martin Seligman comenzó el estudio de lo que él llamó fortalezas y virtudes humanas, permitiendo que múltiples investigadores continuaran esta línea de la llamada psicología positiva.

¿Sabía que las emociones positivas pueden aparecer en cualquier tiempo de su vida? Sí, por ejemplo, respecto al futuro, están el optimismo, la esperanza, la fe y la confianza; las relacionadas con el presente se expresan en la alegría, la tranquilidad, el entusiasmo, el placer y la más importante, el llamado flow o experiencia óptima, que incluye felicidad, competencia percibida e interés intrínseco por la actividad realizada. 

Las emociones positivas amplían los recursos intelectuales, físicos y sociales de los individuos, los hacen más perdurables y acrecientan las reservas a las que se puede recurrir cuando se presentan amenazas.

El optimismo, aun ante las dificultades, puede ser efectivo para prevenir síntomas depresivos. Contrariamente, las personas pesimistas tienen ocho veces más posibilidades de deprimirse cuando se presentan contratiempos, rinden menos en las diferentes actividades, ya sea en el rol de «casa», en el estudio, deportes, trabajo; tienen peor estado de salud y mantienen relaciones interpersonales más inestables.

Tener una actitud positiva hace que la vida valga la pena. Esto no significa que existan momentos de preocupación, tristeza, pues hablaríamos de una visión poco realista de nuestra existencia. Decida de forma consciente poner su punto de atención en lo que sí tenemos, en lo que podemos hacer bien. Ser positivo causa una reacción en cadena de pensamientos, procesos y resultados positivos.

Les ofrecemos algunos pensamientos positivos cortos tomados de https://psicologiaymente.com/reflexiones/pensamientos-positivos-cortos que pueden servir como punto de reflexión. Los invitamos a que los hagan suyos, para enfrentarse a los retos o momentos difíciles que nos depara el día a día.

  • Si miras en dirección al sol no verás las sombras.

  • El optimismo perpetuo es un multiplicador de fuerzas.

  • Cada día trae nuevas opciones.

  • El éxito es caer nueve veces y levantarse diez.

  • Incluso la noche más oscura dará paso a la salida del sol.

  • Para terminar, los dejamos con esta frase aparentemente inconclusa de León Tolstoi que encierra una gran verdad: «Si quieres ser feliz, sé».

Autora: Dra. Idania Otero Ramos

Colaboradores: Dra. Evelyn Fernández Castillo

                           Dra. Annia Esther Vizcaíno Escobar

Hoy nos preguntamos: ¿cómo adaptarnos a un mundo de constantes cambios como el que impone la COVID-19?

Para las reflexiones que brindaremos nos apoyamos en el libro ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson. Mediante una sencilla parábola el autor ofrece sugerencias para la adaptación al cambio en todos los ámbitos de la existencia humana.

Ciertamente la situación actual exige modificaciones en nuestros estilos y modos de vida, en nuestras formas de pensar y actuar. Por un lado la pandemia, por otro, las tareas de reordenamiento, la familia, la escuela, el trabajo, etc.

La lectura de este libro nos demuestra cómo los personajes luego de tener «su queso» (para nosotros un bien, una estabilidad, una meta cumplida o a punto de cumplir), un día se dieron cuenta de que se había agotado el queso. Bajo enojo, gritos, frustración, desaliento, tuvieron que marchar por un laberinto en busca de un nuevo queso.

Esas conductas que también nosotros podemos mostrar no son agradables ni productivas, aunque sí comprensibles. Quizás algunos deseen «desconectar» y otros se pregunten: ¿por qué sucede esto?, entre otras tantas interrogantes.

El libro enseña a no culpabilizar la situación ni a las personas; hay que ponerse de inmediato en marcha, para buscar cómo alcanzar otro queso, o sea, otra meta.

A veces las situaciones cambian, tú también debes cambiar, hay que vencer el miedo, planificar y seguir adelante.

El cambio en nuestra vida es un hecho. Prevé el cambio. Controla ese cambio. Adáptate a él. Cambia y disfruta. Prepárate para cambiar nuevamente y disfrutar otra vez.

Si lo vas logrando, vivirás más feliz y te enfrentarás a los problemas con menos estrés.
Si deseas poner en práctica el cómo afrontar los cambios y tener éxito, le sugerimos que lea ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson. De seguro será una experiencia muy enriquecedora.

Autora: Dra. Idania Otero Ramos
Colaboradores: Dra. Evelyn Fernández Castillo
Dra. Annia Esther Vizcaíno Escobar
Link del PDF: https://theoffice.pe/wp-content/uploads/Quien%20se%20ha%20llevado%20mi%20queso.pdf