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Por el bienestar de la infancia

El hospital pediátrico universitario docente José Luis Miranda celebró su aniversario 58 realizando proezas por la esperanza del mundo.

Servicio de Nefrología del hospital infantil de Santa Clara.
Parte del equipo de la Sala de Nefrología que logra, entre todos, darles solución aun a los reportes más complejos. (Fotos: Cortesía Hospital Pediátrico)
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Desde hace cuatro años Celeini Avilés Rodríguez asiste a una Sala que acoge su tierna anatomía en tres frecuencias semanales. Allí permanece durante cuatro horas hasta que finalice cada sesión que purifica su sangre de todo lo que pueda atentar contra el buen funcionamiento del organismo.

Todo ocurre en el servicio de Nefrología del hospital universitario docente José Luis Miranda, radicado en Santa Clara, como institución que le resulta familiar porque, desde antes de llegar a este mundo, las pruebas genéticas determinaron unos riñones muy dilatados que llevaron seguimiento hasta el parto. 

Memorándum

♦ En sus primeros tiempos el Hospital Pediátrico contaba con 109 obreros, de los cuales 12 eran médicos con algo más de diez enfermeras y nueve técnicos.

♦ Comenzó con solo 109 camas distribuidas en dos salas, igual número de consultas externas, otro tanto de salones de operaciones y un equipo de rayos X. Hoy cuenta con 273 camas y 11 servicios quirúrgicos y 13 pediátricos. Algunos de ellos de carácter territorial y con marcado prestigio. Entre los más significativos aparecen: oncohematología, nefrología y hemodiálisis, terapia intensiva, cirugía neonatal, fibrosis quística, Sistema Ultramicroanalítico (SUMA), neurocirugía, enfermedad celiaca, afecciones reumatológicas en edad pediátrica, cirugía neonatal y endocrinología.

♦ No menos importante la Clínica del Adolescente, el Centro de Neurodesarrollo, la cirugía endoscópica de mínimo acceso, y los servicios especializados de neurofisiología. Figura también el proyecto cultural Para una sonrisa, que ya suma dos décadas.

Ya Celeini tiene 11 años, cuatro de los cuales los ha vivido entre hemodiálisis, sin dejar de ser una niña alegre y con múltiples sueños por cumplir. 

Mas, la historia de la menor convierte a su mamá, Leyni Rodríguez Varela, en una doctora empírica que alude a la terminología científica y conoce palmo a palmo cada uno de los procederes realizados. Cuenta que al mes de nacida la pequeña debutó con una infección urinaria que indujo al primer ingreso.

«A partir de entonces resultaron muy frecuentes, y a través de exámenes específicos se diagnosticó un reflujo vesicoureteral grado V (retroceso de la orina desde la vejiga hacia los riñones), cuyos órganos se fueron deteriorando debido a las innumerables infecciones ocasionadas por gérmenes diferentes», ratifica la madre.

Con apenas cuatro meses de nacida, Celeini entró por primera vez a un salón de operaciones... Una apertura en la vejiga para poder orinar, que se mantuvo por dos años. Los procesos infecciosos fueron controlados, pero al cerrar la herida retornaron, aunque en menor escala.

El expediente incluye otras maniobras operatorias, entre ellas tres reimplantaciones infructuosas de uréteres, además de permanecer un año con sondas permanentes.

Después programaron una ampliación de vejiga, realizada entre expertos de Villa Clara y La Habana, que contó con la participación del Dr. José Uroz Tristán, cirujano pediátrico del Servicio Canario de la Salud e integrante de una Organización no Gubernamental que presta servicio en múltiples latitudes del mundo.

Con la intervención desaparecieron las sepsis urinarias; sin embargo, el marcado desgaste renal conllevó a la praxis de diálisis peritoneal.

«Pasé un curso en La Habana para hacérselas en la casa. Así estuvo año y medio hasta que perdió el peritoneo y entró, definitivamente, en hemodiálisis. Ahora mi hija aguarda por un trasplante», confirma su progenitora. 

Causas, azares y talento 

No escapa el servicio de Nefrología infantil de los contratiempos y limitantes actuales. Tampoco existen brazos cruzados, y a veces hay que recurrir a la «magia» para consolidar el principal objetivo.

Equipo de servicio de Nefrología del hospital infantil de Villa Clara.
Parte del equipo de la Sala de Nefrología que logra, entre todos, darles solución aun a los reportes más complejos. (Foto: Cortesía Hospital Pediátrico)

Bien lo sabe la Dra. Elsa Brito Machado con sus años de experiencia dentro de un servicio de alcance territorial.

«Hasta el momento —subraya—, cinco niños reciben tratamiento depurador en la unidad villaclareña. Quien más tiempo lleva es Adrián Pérez. Ya tiene 17 años, y comenzó desde los nueve».

En su criterio las malformaciones constituyen las principales causas de remisión a los procederes. Estas pueden acompañar desde la etapa embrionaria, en tanto otros casos debutan en la adolescencia motivados por diversas glomerulopatías en estado terminal y no así por la incidencia de hipertensión arterial y diabetes, como ocurre en los adultos.

Confiesa que desde niña quería ser médico. No hubo otras pretensiones, y un día lo alcanzó. Desde entonces abraza un camino de constante superación no exento de situaciones complejas.

«En el servicio trabajamos ocho especialistas. Entre todos logramos darles solución a los reportes más graves, y para beneplácito colectivo contamos con el mejor regalo de la vida que recae en la satisfacción de padres y familiares ante pacientes con características diferentes».

Entre las experiencias de la Dra. María del Carmen Saura Hernández, jefa de la unidad, existen dos que marcaron su existencia. Las vivió fuera de Cuba, y ello le confirmó el criterio de que el médico que separa el valor humano del ejercicio jamás será buen profesional.

Contrastes

Afirma el Dr. Yandry Alfonso Chang, vicedirector de Asistencia Médica de la institución, que logran una tasa general de supervivencia de 95,65, y también son loables los resultados en aquellos casos necesitados de instrumental acoplado que facilite las funciones respiratorias.

Doctor Yandry Alfonso Chang.
Doctor Yandry Alfonso Chang. (Foto: Cortesía Hospital Pediátrico)

«Este indicador acompaña, también, a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y a la destinada a los diversos tratamientos oncohematológicos con alza en las referidas afecciones, sobre todo en las leucemias».     

Pero que el centro experimente récord de asistencia a Cuerpo de Guardia, desde enero hasta el cierre de mayo, no constituye un logro.

Baste decir que se han visto 5470 niños más que en la referida etapa del año precedente, y solamente en mayo sus profesionales asistieron a 7500 pacientes para un incremento de 610 casos. El promedio de atención diaria es de 250 «pacientes», y se ha comprobado que el 92 % se aleja de los parámetros establecidos por la urgencia médica.

Esto indica que fallan eslabones en la atención primaria de Salud debido a que gran parte de las causas pueden recibir atención en policlínicos y consultorios médicos.

Algo que siempre ha señalado el Ministro de Salud, Dr. Roberto Morales Ojeda, y que lo remarcó en su reciente visita a Villa Clara, pues más del 70 % de las incidencias deben solucionarse en el nivel primario del sistema.

Vale un análisis y reordenamiento a fin de evitar congestiones innecesarias que afecten la calidad del servicio.

¿Tenemos o no nuestras Razones

Aspiraba a la Cardiología y su esposo, el Dr. Guillermo González Ojeda, se inclinaba por la Nefrología, pero la práctica invirtió los caminos.

«Eso sí, desde el principio aposté por la Pediatría. Estaba bien definida. Los niños nos dicen “mami”, y eso marca mi vida. Desde el punto de vista profesional se ha logrado hemodializar a menores con apenas siete kilogramos de peso, y son logros que satisfacen, aunque ha sido muy difícil superar el impacto de los pocos decesos ocurridos», indica Saura Hernández.

—Algunos opinan que el facultativo, al vivir entre tantas complejidades, llega a verlas como algo normal...

—¿Quién dice eso? Llevo nueve años dirigiendo un equipo de excelentes colegas. Vivir entre gravedades no deshumaniza, eso remueve el alma. Un paciente así te quita el sueño y el apetito. Créanlo. Dejas de atender a tu familia para consagrarte al caso. Recuerdo aquella experiencia en que la mamá de Alejandra le donó uno de sus riñones a su hija y casi no íbamos a la casa. Todos imploramos  por que saliera bien y lo logramos.

—¿Hasta qué punto los padres y familiares aportan al colectivo?

—Diría que resultan esenciales en medio de tantas limitantes estructurales y materiales, mas brotan sentimientos y, junto a médicos, personal de enfermería, pantristas, auxiliares de limpieza, somos uno. Hacer la vida laboral dentro de un espacio cerrado no impide la interrelación con el resto de los servicios de nuestro Hospital, e incluso con la extraordinaria ayuda de otras instituciones como el Cardiocentro de Villa Clara ante casos bien difíciles, así como del Grupo Nacional de Nefrología pediátrica. Cada eslabón forma parte de una extraordinaria cadena que no excluye a la familia.

La vida demuestra los excepcionales costos de este servicio en el mundo. La Dra. María del Carmen Saura ha compartido los procederes en el llamado Primer Mundo y también en aquellos que transcurren en extrema pobreza.

«¡Qué contraste! En unos, precios exorbitantes; en otros, las técnicas depuradoras no están al alcance de la mayoría y la exclusión conduce a la muerte. Ante dichas realidades pensaba en Cuba, que no escatima recursos y el sistema lo garantiza todo.

—¿La prueba más difícil?

—Cuando no queda otra alternativa y debes recurrir a métodos más invasivos. Tienes que ajustar el equilibrio emocional porque eres médico y ser humano. Incluso hemos tenido esta disyuntiva con hijos de colegas, pero no hay otro camino, porque se impone salvar.

Realidades como la de Celeini y la entrega del equipo profesional demuestran el amor al prójimo: una niña muy inteligente que domina su enfermedad y los medicamentos correspondientes. Se deprime por momentos, pero la atención de los sicólogos y su propio dinamismo la hacen salir de esos estados.

El maestro ambulatorio toca a las puertas de su casa a fin de que no pierda el encanto del conocimiento, y si bien admite la lectura de textos apropiados a su edad, prefiere las historietas y libros de recetas de cocina para, incluso, ofrecerle sugerencias a su mamá. Estos también son matices de la vida por la que tantos esfuerzos hacen los hombres y mujeres encargados de garantizar la salud de la infancia.

Se han publicado 4 comentarios

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  • Carmencita

    Bello artículo. Son de las historias de humanidad que conmueven y de las que deben aparecer con más frecuencia en la prensa. Sinceramente me cautivó.

  • Pilar

    Gracias a colectivos como este se pueden escribir artículos que demuestran la grandeza de nuestros profesionales y como saben crecerse. Me encantó el artículo

  • SaraL

    Conmovedor articulo, pero me gustara comentar sobre la elevada asistencia de pacientes al cuerpo de guardia del hospital infantil, como bien se dice, falla el sistema de atencion primaria, el pediatra va al consultorio con suerte 1 vez cada 15 dias, y para atender a los recien nacidos con el regimen de consultas periodicas hasta el año, en los policlinicos hasta donde yo se, no hay consulta expresamente para eso, y entonces? a los niños no los debe atender otro especialista que no sea el pediatra, creo yo, por eso aumenta la asistencia al cuerpo de guardia del hospital, Felicitar a esos pediatras que tienen jornadas extenuantes atendiendo sin cesar, buena atencion, profesionales preparados y buena limpieza de los locales .

  • Gualterio Nunez Estrada.

    Excelente el reportaje.