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El aplauso del pueblo

Una coyuntura inusual ha unido al colectivo del Cardiocentro villaclareño Ernesto Che Guevara y la sede de carreras pedagógicas Félix Varela, de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, en días que realzan el humanismo y se expande la gloria por la vida.

El Dr. Raimundo Carmona junto a sus compañeros, en el centro de aislamiento donde labora. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
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Un estornudo intempestivo sorprendió a Leisy Acosta Cabrera a su llegada al hogar. Trabajaba en un centro de aislamiento para personas sospechosas de la COVID-19, sin mantener ningún tipo de contacto con quienes allí permanecían. Era el domingo 6 de abril, y de momento no la perturbó la sospecha; sin embargo, después apareció la tos, luego un poquito de dolor de garganta hasta que llegó la fiebre.

Ya este cuadro preocupó a Leisy porque sabía que eran síntomas muy similares a los de la enfermedad. «No perdí tiempo y acudí al médico, porque cada persona debe asumir lo dispuesto con disciplina, pues son los galenos los facultados para precisar el diagnóstico».

Leisy Acosta Cabrera, una de las personas que permanecen en el centro de aislamiento de la universidad pedagógica Félix Varela, no encuentra palabras para agradecer por todo lo que ha recibido. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Lo cierto es que hoy ocupa una de las camas habilitadas en el centro de aislamiento de la universidad pedagógica Félix Varela, donde está muy bien atendida.

Las palabras le salen del alma, y muestran gratitud y fortaleza. «Desde que llegamos, todo el personal te trata con especial cariño, los especialistas ofrecen una tranquilidad increíble y están constantemente preocupados por sus pacientes. Así lo demuestran durante el pase de visita, en sus indagaciones sobre la aparición de falta de aire o tos, al auscultarnos, tomarnos la presión y la temperatura».

Más allá del desvelo de quienes visten las batas blancas, ahora convertidas en verdes con la debida protección, Leisy se siente maravillada con todo el personal, con quienes que traen la merienda, con los que mantienen la limpieza de manera esmerada, y los que entregan el amor y la esperanza, no solo a través de las palabras, sino con hechos.

Ahora espera el tiempo establecido para repetir los exámenes, y desea aprovechar la ocasión y decirle al pueblo que no tema. «Ante un síntoma raro acudan de inmediato a los expertos y cumplan todas las medidas establecidas. Una vez en el centro de aislamiento, sobran el intelecto y las buenas intenciones. De ahí mi agradecimiento eterno para la Revolución y para todos los trabajadores, que brindan un tratamiento fuerte, sumamente costoso, pero con mucho amor y de manera excepcional».

Una escuela convertida en hospital

En los amplios pasillos de la Universidad Pedagógica reina por estos días un silencio multiplicado, solo el sonido de los pasos o el insistente trapear develan que hay vida. En medio de todo, el Dr. Luis Monteagudo Lima, al frente del equipo médico en el llamado Hospital Pedagógico, no deja de reconocer que ha sido una misión en extremo novedosa.

«Aquí estamos cardiólogos, cirujanos cardiovasculares, perfusionistas y enfermeras con alto nivel de preparación. Ninguno con experiencia previa en este tipo de labor, pero firmes por la humanidad y por Cuba», sustenta el Dr. Luis Monteagudo Lima, al frente del grupo médico. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

«Abril abrió con la propuesta de esta nueva tarea en esa institución docente, donde se habilitaron cerca de 230 camas para la vigilancia de pacientes sospechosos de contraer el virus.

«Hasta la fecha se han atendido más de 15 personas que han tenido contacto con otros ciudadanos o que experimentan algún signo y se hace necesario cortar la cadena».

MEMORÁNDUM:

- En Villa Clara funcionan 46 centros de aislamiento habilitados para la atención de los contactos de los casos confirmados con la COVID-19, así como de las personas sospechosas.

- De ellos, 36 están en activo y se mantienen diez de reserva; en total se dispone de 4059 capacidades, incluidas las de los municipios.

- Estas instalaciones habitualmente funcionan como escuelas, centros de campismo, entidades de alojamiento y de otros perfiles, y el servicio médico corresponde a los profesionales de la Salud.

La disciplina es rigurosa. Una vez que pasa el tiempo establecido, llegan las pruebas de PCR. Si el resultado es positivo, se remite a la persona hacia el hospital Comandante Manuel Fajardo Rivero, y en caso contrario, esta se traslada para su comunidad, donde el médico de la familia prosigue el seguimiento.

Como es natural, Luis Monteagudo añora el Cardiocentro, pero afirma que en el arte de curar nada le resulta extraño. «Es cierto que aquí no tienes el equipamiento sofisticado existente en la institución, pero al ver la fusión entre todos y la serenidad con la que se está trabajando, no te sientes en ningún momento desprotegido».

El médico mira al infinito, mas no le hace falta mucho tiempo para hilvanar las ideas. «En estos momentos aquí no hay sectores, existe solo uno que se llama Cuba; se llama unidad, prosperidad. Lo mismo ves a un Doctor en Ciencias que asume como auxiliar de limpieza o a dirigentes de todos los niveles al frente de la logística con un apoyo total. Nos sentimos muy satisfechos, y podemos dedicar todo el pensamiento a la salud y vigilancia de nuestros pacientes, siempre con el sentimiento del colectivo del Cardiocentro de que cada uno responde a sus líderes y a su historia».

Otra universidad de excelencia

Estos momentos se escriben a base de hermosos retos. De esos que erizan la piel, y si bien el equipo de galenos tiene los suyos, no quedan a la zaga los representantes de la Educación Superior. Así lo demuestra el vice rector primero de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, Dr. Luis Antonio Barranco Olivera, quien representa al sector educacional como jefe del grupo.

Para el vicerector primero de la Universidad Central, Dr. Luis Barranco Olivera, «Educación-Salud, Partido-Gobierno hemos sido uno solo, un equipo excepcional que trabajamos de forma conjunta». (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Entonces alude a una coyuntura que ha obligado a un cambio radical en el objeto social universitario. De la formación de profesionales en diferentes áreas del conocimiento se ha pasado al supremo objetivo de atender a pacientes.

«Somos una Universidad de Excelencia también en la búsqueda del detalle en cuanto a la alimentación, la disponibilidad de agua durante 24 horas, la recogida de ropa utilizada y entrega de la limpia, y la limpieza de las habitaciones.

«Además de estar pendientes de la iluminación en las noches y de cuanto se relacione con el funcionamiento integral de la sede.

«Tuvimos una semana de ejercicio previo. Aquí nos interesan los títulos ni las áreas del saber, y somos personas ofreciendo un servicio junto a representantes de las instituciones universitarias y personal de servicio; entre todos nos repartimos las tareas sin violar las disposiciones sanitarias».

—¿Si hablamos de impactos?

—Un cambio total en nuestras vidas. La familia ha quedado en casa porque permanecemos aquí durante los 14 días que nos corresponden. Es algo diferente a lo que hacemos en una clase, en el laboratorio, y nos hemos convertido en un elemento clave en el servicio.

—¿Otro tipo de clase?

—Exacto, y con otro aprendizaje. Los académicos tratamos de que todo resulte muy esquemático, y aquí la dinámica te puede cambiar en un minuto.

En medio de todo llegan añoranzas. El Dr. Luis Barranco sabe que sus hijos se preocupan por el «nuevo trabajo» de su papá, por conocer si está vinculado directamente con la enfermedad en un sitio que cumple con rigor las normas de convivencia ante la posibilidad de casos positivos, como ya ocurrió.

—¿Y la fusión Salud-Educación?

—Excelente. Incluso hemos utilizado algunos espacios que nos quedan libres en las noches para nuestras tertulias. Conversamos sobre temas de interés y pueden surgir hasta proyectos conjuntos de investigación relacionados con bases de datos, inteligencia artificial y otros que pudiéramos decir tienen un valor agregado. No se ha perdido ni un segundo en el campo de la ciencia.

La nueva faceta del Dr. Carmona

No le hace falta hurgar mucho entre sus memorias para afirmar que de todas las experiencias vividas en sus 24 años de ejercicio profesional, esta ha resultado la más compleja. Lo afirma el Dr. Raimundo Carmona Puerta, especialista de II grado en Fisiología y Cardiología.

De un mundo de laboratorio acompañado de modernas tecnologías, se ha adaptado a las nuevas circunstancias, porque durante su formación como médico recibió las nociones elementales para enfrentar situaciones de desastres y epidemias.

Reconoce que no es igual recibir la teoría que enfrentarla en la práctica, mas no deja de manifestar su admiración por esos médicos que han desafiado situaciones similares en el universo, y ahora le ha tocado a él ser parte de un fenómeno global.

«Es un orgullo mezclado también con ciertos temores, pero sientes una satisfacción interna al entregarle al pueblo todos los conocimientos por el bienestar de su salud».

Es su primera experiencia ante una pandemia, y ha sido una etapa de aprendizaje para el Dr. Raimundo Carmona Puerta. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

El Dr. Carmona es de los médicos que accedieron a la propuesta de incorporarse voluntariamente a esta experiencia. «En dos o tres horas ya estábamos en el transporte que nos condujo hacia acá para enfrentar lo que nunca habíamos visto».

Para él, cada paciente constituye la razón de ser, la persona a la que quiere ayudar y dedicarle todos sus conocimientos, la mezcla entre lo profesional y ese vínculo afectivo que no puede faltar.

—Si tuvieras que dibujar la imagen de un médico, ¿qué cualidades distinguirías?

—Vocación humanista por sobre todas las cosas, desechar intereses personales y pensar en sociedad, dejar de ser uno mismo para estar en los demás.

—¿Y cómo imaginas el mundo cuando termine esta pesadilla?

—Creo que nos hará mejores personas, removerá los sentimientos más profundos, y todos seremos portadores de nuevas lecciones en función de la vida.

Contrastes:

La CNN define la situación en la ciudad de los rascacielos: «Es como estar en una zona de guerra», así trabajan los médicos durante la pandemia del nuevo coronavirus en una sala de emergencias en Nueva York.

Y en la llamada mitad del mundo, Sputnik Mundo plantea: «El coronavirus arrasa Ecuador y deja tras de sí imágenes espeluznantes de cadáveres en las calles de Guayaquil envueltos en sábanas, en los colchones donde murieron, en cajas de madera artesanales o simplemente en bolsas negras de basura».

Sin comentarios.

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Se han publicado 8 comentarios

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  • Rosana Martínez

    Excelente y conmovedor artículo. Felicidades para esos médicos, profesores, trabajadores y mucho más que lo están dando todo por la vida. Gracias en nombre de su pueblo.

  • Teresita

    Muchas gracias por este trabajo. Un justo reconocimiento.

  • Daniel Ruiz

    Que bueno que estas historias se reflejen por la prensa para destacar el valor humanitario de estos hombres y mujeres. Son los valientes de hoy, y si bien se han ganado todo el derecho de ese aplauso nocturno y cotidiano también que llegue a los periodistas por la labor que están realizando. FELICIDADES.

  • Anisia

    Los Profesionales de la medicina son heroes en esta batallo Del Coronavirus. Merecen el respeto nuestro. Les agradecemos mucho

  • Esperanza Martínez

    Muy buen artículo y felicitaciones para todos los que brindan su aporte a través de los centros de aislamiento.

  • ;isael Tornas

    Reconocimiento total para estos valientes a través de esta bella historia. Gracias a ellos y a Ricardo R. González por el artículo.

  • Reinerio Acosta

    No falta ni sobre nada. El justo reconocimiento para estos valientes.

  • Yudmila Perez Toledo

    Gracias. Gracias. Gracias mil. Pero n vasta, el pueblo tiene que cooperar en relación con el esfuerzo que hacen todos los implicados en eliminar este virus. Hay que cumplir cada cual con su parte del deber y triunfaremos. Aplausos para todos. Aplausos, aplausos mil.