Logo de Sexeando

Chao Chao, ¡y bienvenidos!

Después de cuatro años, Sexeando se despide en su formato tradicional para comenzar con nuevas propuestas y secciones.

(Foto tomada de Internet)
Visto: 1412

Dicen que cualquier obra salida de nuestras manos —o, en este caso, de nuestra mente y corazón—, gana ipso facto cualidades casi filiales. Cuando se le ve «crecer», cambiar, madurar, emberrinchar y emberrincharse porque se niega a repetirse, o por causa de esa manía heredada de andar de valiente, una sabe que ya llegó el punto de voltear la página, colimar nuevos objetivos y pasar a otra fase. Tal y como sucede con los hijos.

Durante los últimos 4 años y seis meses, Sexeando ocupó la tercera página de Vanguardia en la primera edición de cada mes. No se suponía que trascendiera al verano del 2014. Su propósito inicial —más lúdico que instructivo— no iba más allá de aportarle cierta picardía a la entonces recién nacida Veraniles, pues algo está más que comprobado: los temas de sexualidad resultan de interés general y poseen la virtud de agarrar por la solapa e invitar a la lectura.

Reconciliaciones de parejas
Sexeando abrió las puertas a temas que escapan de las dudas y necesidades de adolescentes y jóvenes. (Foto tomada de Internet)

O sea, no solo atraparíamos a una audiencia bastante esquiva, al menos, para la prensa plana, sino que tendríamos la oportunidad de ofrecerles un producto comunicativo pensado sobre sus dudas y necesidades más íntimas. Para nosotros fue la oportunidad de abrir puertas y escuchar a un público históricamente silenciado o, en todo caso, tratado desde perspectivas limitantes y «socatas» como pan viejo. Por primera vez en 52 años, el semanario villaclareño hablaría de sexo, erotismo, amor, infecciones venéreas, abortos inducidos, adolescencia pura y dura….en fin, del ser humano en, quizás, su versión más privada y terrenal.

Y llegaron entonces las palabras de apoyo y también las voces azoradas por el «desparpajo» del respetable Vanguardia. Hubo mensajes donde prácticamente se me acusaba de «incitar» a la juventud —en el peor sentido posible—, además de anécdotas en extremo simpáticas, como la de cierta señora que presintió cercano el fin del mundo al descubrir que en el periódico provincial se publicaba una sección llamada «Sateando». Cosas de los cubanos.

Sin embargo, la gran revelación de los últimos años como redactora de Sexeando, fue la de comprobar que la sexualidad no constituye un interés exclusivo de quienes han vivido menos. Mujeres y hombres de todas las edades, madres, padres y abuelos al frente de la crianza de niños y adolescentes, se comunican por cualquier vía para hacernos llegar sus temores, incertidumbres e, incluso, sus más secretas historias. 

Así supimos que Aurora encontró el «pie forzado» para hablar con sus hijas de protección y autoestima cuando leyó un trabajo nuestro. O del testimonio de parejas felices o rotas, de hijos de padres divorciados que no saben cuál paradigma de felicidad seguir; de víctimas de acoso sexual, de consagrados fetichistas, de mujeres anorgásmicas, de muchachos de 20 años que ya consumen Viagra, de gente que anhela un hijo, de adolescentes que abortan por deporte, de los peligros de Internet, del bullying, de racismo, prejuicios, disfunciones y placeres falseados…de esplendores y miserias humanas.

Pactamos entonces un compromiso social que superó el mero deber de redactar la página, pues conseguir que un extraño escriba desde su email personal para pedir consejo o ayuda, constituye un acto de confianza que a estas alturas ni siquiera sé si merezco. Es posible que nos faltaran mejores formas de decir o cuestiones por investigar, pero sí les aseguro que cada palabra leída se escribió con la mayor honestidad. ¡Imagínense qué tremendo disparate sería el intento de preparar, educar y entretener sin ponerle el corazón —y la razón— a cada línea!

Sin embargo, presentimos que las fórmulas reiteradas solo tienen una salida posible en el hastío y la falta de novedad, por lo que el equipo de Juveniles decidió revolucionar el esquema clásico de presentación y apostar por alternativas más diversas. De esta forma, a partir del mes de febrero, Sexeando ya no se publicará bajo el formato tradicional del reportaje con un único tema, sino que llegará con un nuevo diseño que incluirá tres secciones: Mundosex, ¡No me lo vas a creer! y Sexo al Derecho.

No adelantaremos mucho más para que el próximo re-estreno los tome por sorpresa y los seduzca por segunda ocasión, pues consideramos firmemente que la capacidad de reinventarse resulta un eficaz mecanismo de supervivencia, lo mismo en el periodismo que en el sexo.

A nosotros nos ilusiona como nuevo/a novio/a, aunque la mayor motivación de nuestro trabajo siempre será la de saberlos cómplices, colaboradores y protagonistas de cada línea escrita.

¿Qué nos dejó el 2018?

El pasado año resultó, quizás, uno de los más fructíferos para Sexeando, al menos, comunicativamente hablando. Recibimos centenares de correos electrónicos, además de gran variedad de comentarios en el sitio web de Vanguardia.

condones, sexo seguro
depilación de los órganos genitales
relaciones interraciales
Los temas más populares del 2018.

Y es muy reconfortante saber que nos leen personas de todas las edades, capaces de hacer revelaciones personalísimas y de aportar perspectivas que escapan a la visión personal del autor. Es decir, nuestros lectores han constituido fuente no solo de inspiración, sino de conocimiento, búsqueda y crecimiento profesional.

En el 2018, Sexeando publicó un total de ocho reportajes —hubo cuatro meses con coberturas y acontecimientos de primer nivel que coincidían con la edición y debieron priorizarse—, cuyos niveles de lectoría en la edición digital del periódico oscilan entre 1600 y 7000 impactos, dependiendo del tema.

El trabajo más leído del año en la web fue La bacteria de Cupido (sábado 3 de marzo), sobre la prevalencia y aumento de la tasa de sífilis en Villa Clara y a nivel nacional. Los más comentados —¿Tienes tinta en el «tintero»? y Cuba, ¡háblame de colores!— trataron el tema de los riesgos e implicaciones psicosociales de tatuarse los órganos genitales, y las manifestaciones prejuiciadas al asumir la existencia de parejas interraciales, respectivamente. Sin  embargo, los reportajes que generaron un mayor flujo de comunicación a través de mensajes electrónicos fueron el dedicado a la infidelidad (¿Y por qué «clandestinos»?), y ¿Qué esperar cuando estás esperando?, referido a las alteraciones en la rutina íntima de las parejas cuando llega un bebé.

Así transcurrieron los últimos 12 meses: empeñados en acercarnos, descorrer velos, hablar de frente. Abiertos a escuchar, sorprendidos e inmiscuidos hasta el cuello.

Y nada cambiará, o en todo caso, no en lo concerniente al espíritu de diálogo que hemos logrado construir. Continuamos con el mismo correo (liena@vanguardia.cu) y somos los mismos los que intentamos parecernos cada vez más a quienes nos leen.

No hay publicado ningún comentario. Sé el primero en empezar el debate.

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.