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Edging para campeones, anticoncepción al límite y la ley antidivorcio

La madre de los orgasmos, la historia de la anticoncepción y leyes estrictas antidivorcio. El Sexeando de agosto promete.

Edging, la madre de los orgasmos
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El mes en que cumplo 30 y un poquitico siempre me ha parecido uno de los más lindos del año, y no solo por la obvia razón de celebrar el día en que mi madre me trajo al mundo: algunos de los seres que más quiero y extraño también nacieron en agosto, y como si no fuese suficiente, los atardeceres tardíos y rosados, y las noches cortas del octavo mes del calendario, prácticamente constituyen un bono de regalo para los veraneantes y todo aquel que disfrute de la vida.

Precisamente con la intención de completar sus opciones y presentarles algo distinto e interesante que leer, Sexeando les ofrece en su actual edición una síntesis de algunas de las más curiosas noticias publicadas en sitios especializados. Por ejemplo, ¿saben cómo potenciar sus orgasmos a  niveles increíblemente placenteros?, o ¿conocen cuáles fueron los métodos anticonceptivos más populares de la antigüedad? De antemano imagino que el «gancho» funcionó y que en este punto de la lectura suman varios los que aguardan para enterarse. Continúen así de curiosos, y recuerden que pueden enviarnos cualquiera de sus sugerencias y dudas al correo liena@vanguardia.cu.

¡Hasta septiembre entonces!, y nos despedimos —por el momento—, como de costumbre: deseándoles salud, suerte y mucho amor.

Mundosex

Existen una madre, ¡y hasta un padre!, de las bombas nucleares. Una abeja reina. Un rey de la selva. No obstante, la primacía no se limita al imperio de criaturas únicas o a fuerzas manipuladas en laboratorios: nuestros cuerpos también son capaces de liberar energías y producir sensaciones impensables. El poder en su más deliciosa expresión.

edging
(Foto tomada de Internet)

De hecho, la definición clásica del orgasmo o clímax expresa que se trata de «la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual». Sin embargo, la famosa terapeuta sexual Uchenna Ossai propone una técnica conocida como edging —término anglosajón que, empleado como verbo, significa «avanzar poco a poco», y si se utiliza en función sustantiva se traduciría como borde u orilla—, la cual propone, sintéticamente, sacar el máximo provecho de la «descarga repentina». Placer puro y duro. «La madre de todos los orgasmos», define la especialista.

Pero el edging no constituye una invención de la generación millenial. Probablemente, la mayoría de nosotros —y de nuestros ancestros—  ya hemos incursionado sin siquiera saberlo, pues la técnica resulta tan elemental como retener el esfínter o la vejiga. O sea, no es más que retrasar el clímax durante un lapso de tiempo que seamos capaces de controlar, tras lo cual la excitación y el deseo se incrementarán hasta llevarnos al límite del gozo coital. 

«El edging es cuando usted o su pareja se acercan al orgasmo pero retrocedan justo antes de llegar al punto cúlmine; y luego recuperan la energía sexual para acercarse nuevamente. Es una de las muchas maneras drásticas de mejorar el orgasmo y la experiencia del tiempo sexual de una persona. Es ir hacia atrás cuando parece que vas a llegar al orgasmo y después volver a aproximarte», explica la Dra. Ossai.

No obstante, aún cuando muchos puedan pensar que el tema se limita a apartarse y proseguir mecánicamente —como si los seres humanos tuviésemos comportamiento de enchufes y tomacorrientes— lo cierto es que el edging solo funcionará si mantenemos en alto el nivel de excitación sexual. De enfriarse los ánimos, será muy difícil retornar a la fase anterior: si no se comprende este simple hecho, lo que se vaticinaba como el plato fuerte de la noche, podría degenerar en un aperitivo frío y a medio cocer.

Por supuesto, quienes aún no se conocen lo suficiente como para identificar las señales físicas que predicen el orgasmo, deberían prestarles más atención, explorar sus cuerpos, practicar en solitario. El consejo es válido para mujeres y hombres, aunque la masturbación y la curiosidad en temas de genitales y erotismo, todavía se distinguen, cultural y socialmente, como patrimonio exclusivo de machos calientes. Otra vez, errados como pistolero ciego.

«Aunque baje la erección — aclara la Dra. Uchenna Ossai— y te centres más en complacer a tu pareja, no te preocupes, casi siempre viene otra justo detrás y el orgasmo será mucho más potente. No solo aumentará la cantidad de semen, sino que también lo harán las contracciones que se dan con la liberación y producen un océano de placer. […]Las mujeres también tienen erecciones del clítoris, por lo tanto, el edging funciona tanto en ellos como en ellas. Combinar movimientos lentos y rápidos, circulares es la clave».

Sin embargo, la mayor parte de la disertación de la especialista —publicada el pasado mes en la revista estadounidense Redbookmag, especializada en temáticas de salud y servicios femeninos— se concentra en aspectos puramente subjetivos como la comunicación de la pareja, la disposición para aprender del otro y la capacidad de comprender que no todos los momentos son propicios para el buen sexo. Madurez le llaman.

De cualquier forma, mientras medie el amor y se consensue el sexo, las probabilidades de disfrutarlo resultarán mayores. No obstante, lo cierto es que el edging ofrece una posibilidad más para alcanzar la mejor versión del amante que cada uno de nosotros lleva dentro.

¡No me lo vas a creer!

Sexeando
La anticoncepción data de las civilizaciones antes de nuestra era. Existen evidencia de que los antiguos egipcios, además de los emplastes «ácidos», también utilizaban un tipo rudimentario de condón a base de intestinos de animales. (Foto tomada de Internet)

Aunque ya en 1930 se comercializaban condones desechables en casi todo el mundo, la desinformación, el machismo y el hecho de que fueran las prostitutas y los soldados los principales compradores del milagro antibebés, boicotearon toda posibilidad para extender el uso de dicho anticonceptivo como un elemento infaltable en temas de planificación familiar. Sin embargo, la preocupación por regular no solo la cantidad de hijos, sino los riesgos del sexo prematrimonial o en circunstancias inseguras, ya formaba parte de los desvelos de las sociedades antiguas. En nombre de los límites, y acudiendo a la más elevada imaginación, se hizo, literalmente, de todo.

Las egipcias, por ejemplo, confiaron en que colocándose dentro de la vagina, o en la superficie de la vulva, emplastos confeccionados a base de leche fermentada y heces de cocodrilo, podrían crear una barrera natural cuya acidez aniquilara a los espermatozoides….o a los hombres. De hecho, no se tiene certeza de la eficacia probada de una mezcla de por sí nociva por lo antihigiénica, aunque no resulta muy desacertado suponer que los olores emanados ahuyentarían, incluso, a los más insaciables sementales.

En el siglo II de nuestra era, el ginecólogo griego Soranus recomendaba a las mujeres una técnica muy superior a la de Egipto. Igual de inútil, mas evidentemente encaminada a promover la movilidad y la ejercitación como métodos anticonceptivos.

Una vez finalizado el coito, las damas debían saltar siete veces hacia atrás y concluir con un sonoro estornudo sobre el que el insigne especialista no ofrece guía alguna para saber cómo provocarlo. La lógica tras su técnica radicaba en «remover» con los brincos el líquido seminal, el cual se expulsaría por completo tras el estornudo. Increíblemente, todavía existen adolescentes que confían su salud sexual y reproductiva a prácticas tan ridículas  como hacer cuclillas o cargar un par de cubos pesados con agua. ¡Soranus vive!

Peor la pasaban las muchachas chinas del siglo VII, a quienes se les aconsejaba beber tinturas elaboradas a base de metales tóxicos. Freír mercurio en una mezcla de aceite, e ingerirlo luego, ¡con el estómago vacío!, distinguía entre las más efectivas. La que lograba sobrevivir a la carga venenosa, quedaba estéril de por vida. De lo contrario, el «remedio» le deparaba una muerte agónica, lenta y segura. Ni óvulos, ni espermatozoides, ni mujer.

Entre 1642 y 1688, por orden expresa del monarca inglés Carlos I, todos los soldados de su ejército fueron provistos de condones para evitar que contrajeran enfermedades venéreas en plena guerra. Muy pronto se corrió la voz, y a finales del siglo XVIII ya existían dos tiendas en Londres en las que los caballeros podían adquirir los cotizados accesorios. Al principio se hacían con intestinos de ovejas y debían remojarse, al menos, un par de horas antes de usarse, pues de lo contrario serían ásperos, poco flexibles y difíciles de colocar. Luego se les ataba en la base del pene con un cordón delgado, y como que la maravilla del material desechable no llegaba aún, después de usados tenían que lavarse con delicadeza, se les dejaba secar y se guardaban hasta otra ocasión: como un par de medias.

Por tanto, dada la apertura social y médica y el acceso prácticamente gratuito a medios seguros para evitar embarazos e infecciones de transmisión sexual, resulta injustificable que, ¡a estas alturas!, pequemos de confiados en asuntos que, de inocencia, no tienen nada.

Sexo al Derecho

El pasado año, en Dinamarca se separaron legalmente más de 15 000 parejas, cifra que representa casi la mitad del total de las que decidieron casarse durante el 2018. Tales estadísticas ubican a la nación escandinava entre las punteras de las mayores tasas de divorcio de Europa occidental, por lo que apenas un par de meses atrás, el gobierno decidió encarar el asunto con medidas que complican los planes de quienes pretenden disolver, en un solo paso, el vínculo matrimonial.

El trámite del divorcio resultaba tan fácil como rellenar un formulario en la web; es decir, ni abogados que arbitren ni grandes gastos, por lo que la gente no se inquietaba demasiado por repensar su situación antes de tomar decisiones más drásticas.

Actualmente, los aspirantes a divorciados —¡cuán civilizados son los europeos!— tendrán que informar previamente su intención, tras lo cual deberán esperar tres meses en los que recibirán una consultoría especializada que incluye a terapeutas sexuales, psicólogos y asesores financieros. En fin, la artillería pesada. El curso incluye módulos para aprender a escucharse, a comunicar lo que sienten, necesitan o les angustia, pero también ocuparán su tiempo con lecciones sobre las ventajas de estar casados. Solo después de que un tribunal competente pruebe y testifique que son incompatibles, podrán hacer efectiva la disolución del matrimonio.  

Matrimonio
(Foto tomada de Internet)

Votantes y políticos aplauden la medida, en espera, quizás, de que el amor recupere su trono en medio de un mundo que menosprecia lo tradicionalmente valioso.

Se han publicado 6 comentarios

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  • Guillermo RoCar

    Excelente artículo, además de aprender, la forma tan natural y desenfadada de tratar los temas permite que se lean de una vez y te quedes deseando más, tal, y como un buen océano de placer, gracias.

    • Liena M. Nieves

      Gracias Guillermo!, realmente estos son temas que no pasan inadvertidos, solo hay que «sazonarlos» un poco para que interesen a la mayoría de nuestros lectores. Saludos y continúe en contacto

  • mileyda

    liena, me gusta más la manera del Tantra, porque consigue eso que tú resaltas como requisito: mantener el interés para dilatar el placer. Por cierto, gracias por Sexear en provincia, este oficio de cronista del sexo tiene pocos adeptos en el gremio : )

    • Liena M. Nieves

      Pues sí, tantra, edging.....y tantas opciones más! Un abrazo en nombre de Sexeando

  • Maria Karla Cruz Allegue

    Me encantó el articulo Me encantó el articulo

    • Liena M. Nieves

      Gracias MaríaKarla, sigue leyéndonos siempre!