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Los «vegetarianos» del sexo, la paternidad de una mujer y Olimpia hecha ley

Hoy llegamos con una selección noticiosa que se sustenta en el tan llevado y traído principio de la diversidad. ¿Un hombre que da a luz a su propio bebé?, ¿la «epidemia» asexual?, ¿víctimas de acoso que dictan leyes…?

Freddy McConnell
Freddy McConnell apelará la decisión del tribunal ante la negativa de reconocerlo como padre, y no madre, de Jack. (Foto tomada de Internet)
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No podría iniciar esta entrega de «Sexeando» sin agradecerles a nuestros lectores la compañía, el compromiso, la confianza. Sus mensajes más recientes hablan de personas empoderadas, de gente dispuesta a «sudar la chaqueta» para ser felices, de curiosidades comprensibles y tabúes que se decoloran bajo el peso del respeto al derecho ajeno.

Sinceramente, me encanta suponer que esta página ha contribuido durante cinco años al mejoramiento humano de quienes nos leen, y que la privacidad de otros ni les moleste ni los violente, y estén dispuestos a acceder a voces distantes delas propias valoraciones.

Siento que, al menos, puedo dormir tranquila.

Hoy llegamos con una selección noticiosa que se sustenta en el tan llevado y traído principio de la diversidad. ¿Un hombre que da a luz a su propio bebé?, ¿la «epidemia» asexual?, ¿víctimas de acoso que dictan leyes…?

Los dejé prendidos del «anzuelo», ¿verdad? Esto y más encontrarán en la edición de octubre, pero recuerden que el correo liena@vanguardia.cu constituye una suerte de entrada donde no media la censura, sino el simple objetivo de establecer un vínculo duradero.

En un saltico llegamos a noviembre, así que hasta entonces me despido deseándoles, como siempre, salud, suerte y mucho amor.

Mundosex

Aunque algunos les resten legitimidad a los supuestos «desvaríos» de otros, las expresiones de la identidad sexual y de género resultan tan variadas como firmes. Rompan de una vez la burbuja y dejen de suponer que todo se resume a una estructura globalcon tendencias paralelas (heterosexuales y/o comunidad LGBTIQ+).Quienes no sienten ni deseos ni necesidad alguna de mantener relaciones íntimas —físicamente hablando— también viven su sexualidad desde una orientación muy peculiar.

Asexualidad
(Foto tomada de Internet)

Asexuales les llaman.Según la primera acepción de la Real Academia Española, se refiere al individuo que carece de interés sexual o que no siente atracción por las diversas formas de la sexualidad.No obstante, la determinación de estas personas no podría equipararse con el celibato ni con alguna disfunción patológica, pues no constituye un mero impulso y tampoco provoca un estado de angustia motivado por el hecho de no sentir deseo carnal. O sea, hablamos de condicionantes individuales y asumidas como tal, no de un padecimiento clínico.

Quizá tantísimos lectores consideren que los asexuales resultan una rara excepción, discordante en un panorama donde la carne expuesta es el trigo de todo lo que huela a consumo: champú, hamburguesas o condones, siempre se venderán mejor si se les promociona con un poco —o mucho— de visualidad erótica. Sin embargo, el hecho no constituye una preocupación aleatoria para naciones del Primer Mundo, donde el envejecimiento poblacional y la natalidad a ras de suelo compiten con elecciones de vida cada vez más centradas en la individualidad y el éxito profesional.

En China, por ejemplo, se estima en más de 10,8 millones la cifra de ciudadanos asexuales, lo cual representa en ese país el 10% de las personas mayores de 20 años de edad. La OMS y varias ONG promotoras de los derechos sexuales refieren que el 1.5% de la población mundial se reconoce como tal, números que probablemente son mayores, dado el hecho de que la asexualidad implica un doble tabú en varias culturas; es decir, ni «inclinados» hacia una orientación específica ni con posibilidades de engendrar hijos.

A la crisis demográfica del gigante asiático se suma una cultura patriarcal cuyo sostén primario resulta el matrimonio. Incluso, a nivel administrativoexisten proyecciones para lidiar con el fenómeno del excedente de hombres que no encuentran compañera,provocado, sobre todo, por la aberrante práctica del aborto selectivo por sexo, muy popular en esa nación desde fines de la décadadelos 70. Entonces, ¿dónde están las nuevas generaciones de mujeres chinas? La respuesta o, al menos, un indicador bastante revelador reside en los resultados de una investigación onlineque impulsó el gobierno en 2015, y en la cual el 80% de los asexuales encuestados en las principales redes sociales donde contactan estas personas, refirieron que su sexo biológico es femenino, con un elevado nivel cultural y profesional. En resumen: por esos lares del mundo, las «casaderas» andan más escasas que los milagros.

Asexuales
(Foto tomada de Internet)

Sin embargo, la asexualidad no anula de golpe y porrazo la necesidad de socializar o el interés en otros. De acuerdo con los estudios de la profesora Day Wong, de la Universidad Bautista de Hong Kong, no existe un solo «esquema» para ser asexual, sino múltiples expresiones. Los románticos, por ejemplo, no sienten atracción sexual, pero sí la experimentan desde el punto de vista sentimental; mientras, los asexuales «arrománticos» pueden buscar a otros para entablar una amistad sin mayores intereses, o llegan a autoclasificarse como seres desprovistos de ternura, incapaces, incluso, de demostrarles amor a sus padres y familiares más próximos.

Créanme, el tema atrapa y confunde con idénticas dosis, y estoy convencida de que en este punto de la lectura los «inquisidores», los sorprendidos y los tolerantes ya erigieron criterios más o menos acertados, y en minutos saldrán a encontrar a alguien que los escuche. ¡Ah!, y si opinan que Cuba sería el peor terreno posible para ser asexual —ya saben, por eso de que los isleños hemos ganado fama en asuntos de sábanas—, yo misma conozco a dos (hombre y mujer) perfectamente funcionales, hermosos y satisfechos con la manera en que eligieron vivir. Cubanísimos, felices… aunque no sé cómo lo logran.

¡No me lo vas a creer!

EsmeChilton supo desde siempre que su niña jamás se sintió como tal. Ni femenina ni cómoda. Antes de los siete años le pusieron nombre a su tristeza: disforia de género, un diagnóstico psiquiátrico que explica la discordancia entre la identidad de género y el sexo biológico. Por tal razón, a Esme no le sorprendería la revelación de su hija, cuando a punto de cumplir 25 logró envainar sus pánicos y traumas. «Soy un chico y quiero ser un chico. Me he sentido así toda mi vida». A partir de ese día del 2012, la familia Chilton acogería a Freddy McConnell, el hijo que iniciaba la transición hacia el sexo masculino.

Freddy y Jack
Freddy y Jack. (Foto tomada de Internet)

Un tratamiento de testosterona y una cirugía para extirparle el tejido mamario fueron los primeros pasos de su conversión. Sin embargo, Freddy se detuvo a repensar la opción de la histerectomía, pues la idea de formar una familia propia no constituía para él una contradicción insalvable. Reportero en un periódico inglés, soltero y hombre transgénero, adivinó que el camino de los vientres de alquiler y la adopción por vías legales le resultaría tremendamente ríspido. No se equivocaba.

Por tanto, para evitar las opciones agónicas, dejó de tomar testosterona y, al poco tiempo, comenzó a menstruar. La primera fertilización con el esperma de un donante fracasó, pero en el segundo intento pudo embarazarse. O sea, la mujer que se convirtió en hombre con tal de existir bajo los términos de su verdadera identidad, varió su proyecto de vida para experimentar una de las más sublimes formas de la dicha y la realización personal. Jack, el bebé de Freddy, nació perfectamente saludable en agosto de 2018.

Sin embargo, a un año del suceso que amontonó titulares en media Europa, McConnell reemerge como noticia. Ante su inconformidad con el hecho de que en el certificado de nacimiento de su hijo se le declare como madre, y no padre del pequeño —aun cuando en todos sus documentos administrativos se le designa por el género masculino—, la justicia británica, en voz del presidente de la división familiar del Tribunal Superior, rechazó su solicitud a fines de septiembre alegando que:

«Ser una madre, aunque hasta ahora siempre se había asociado con ser mujer, es el estado que se le otorga a una persona que se somete al proceso físico y biológico de llevar un embarazo y dar a luz. Ahora, es médica y legalmente posible para un individuo cuyo género es reconocido por ley como hombre, quedar embarazado y dar a luz a su hijo. Mientras que el género de esa persona es masculino, su estado parental, que se deriva de su papel biológico al dar a luz, es el de madre».

Freddy ya anunció que apelará una decisión que considera arbitraria y vejatoria de sus derechos como persona trans. «Me entristece la decisión del tribunal de no permitir que los hombres trans sean registrados como padre en los certificados de nacimiento de sus hijos. Me temo que esta decisión tiene implicaciones preocupantes para muchos tipos de familia.Confirma que solo las formas tradicionales de familia son debidamente reconocidas o tratadas de manera justa».

La historia de la «mater-paternidad» de Freddy MacConnell fue detallada en el documental Seahorse —caballito de mar—, que se estrenó recientemente en la BBC. El título hace referencia a una de las especies más fascinantes de la fauna marina, ya que es el macho quien incuba los huevos en su abdomen y luego da a luz a las crías.

Sexo al Derecho

Que una chica de campo —respetable, fiel y modosa, hija de madre indígena y padre ranchero— se disperse por las redes con su desnudez como vestido, debe ser una experiencia doblemente degradante: dignidad ultrajada y maledicencia sin cuartel. Con 18 años, Olimpia Coral Melo Cruz perdió las alas de ángel en un pueblito cargado de mezquinos y, de niña dorada, pasaría a cargar con el epíteto de «la gordibuena de Huauchinango». Sin saber cómo, un video íntimo que se filmara junto a su novio —a quien casualmente jamás se le vio el rostro durante la grabación— fue a parar a varios grupos de WhatsApp, sitios pornográficos e, incluso, a las portadas de periódicos locales.

Ocho meses de encierro y tres intentos de suicidio, pero la vergüenza, a pesar del apoyo férreo de su madre, no se mitigaba ni un segundo. «La gente no tiene idea de lo que causa ese tipo de violencia. Limitan tu libertad, tu intimidad, tu movilidad, tu vida. Y tú lo aceptas porque crees que eres culpable. Por eso, acceder a la justicia es casi imposible. Cada like a esas publicaciones es una agresión, cada Me gusta es un golpe. Cada vez que alguien comparte contenido íntimo de una persona que no lo permitió es como una violación».

La Ley Olimpia
La historia de Olimpia, su tenacidad e iniciativa llevaron al reconocimiento del ciberacoso como un delito grave que afecta a más del 15% de las mexicanas mayores de 16 años. (Foto tomada de Internet)

Cuando Olimpia intentó acceder a la policía para realizar la denuncia, se topó con las peores expresiones del machismo institucionalizado. Su caso fue anulado antes de que le permitieran defenderlo. Sin embargo, logró contactar con decenas de muchachas vejadas en Internet y, articuladamente, nació su Reforma para reconocer la violencia sexual cibernética.

Tras incomprensiones y burlas que intentaron boicotear la propuesta legislativa —desde su presentación en la municipalidad de Huauchinango, en el 2014, hasta llegar al tribunal del estado de Puebla—, el código penal azteca finalmente incluyó una Reforma de delitos contra la intimidad sexual. No obstante, todos la conocen como la Ley Olimpia.

«Pero, no es solo una reforma, sino una causa. Queremos que se sensibilice, se prevenga y se erradique esta violencia. Queremos estar seguras en Internet. Que quede claro que lo virtual es real».

Que quede claro.

Se han publicado 4 comentarios

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  • antonio

    LA que parió fue una mujer que se cree hombre, es así de claro, lo demás es pura ideología. Los hombres no pestán diseádos para ello, es increíble lo que se lee por estos días.

  • Diana

    Muy bueno este artículo como los anteriores. Siempre los leo.

    • Liena M. Nieves

      Gracias por leer!!!!! Son temas que no todos comparten, que no todos respetan, pero que no por ello deben ignorarse. Saludos y hasta pronto

  • il

    de 10 te doy 20 en lo que editas, el caso de Olimpia he leído y escuchado muchos, es lastimoso; pero es así, Freddy las leyes son leyes; pero se conocen casos de madres biológicas que también son padres aunque la ley no lo recoje, y cierto esta son muchas.Mis honores para esas madres.