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Amor con amor se paga, sexo verde y lágrimas de hombre

Educar sobre el respeto a las diferencias, la tendencia del sexo ecológico y el análiss del impacto de la pandemia sobre la salud física y mental de los hombres, son los temas del penúltimo «Sexeando» del 2021.

Niños cubanos
(Foto tomada de Internet)
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En el atardecer del penúltimo mes de este 2021 rabioso, llega el penúltimo «Sexeando» de mi vida y de Vanguardia. Lo he pensado desde hace meses. Decliné 100 veces la idea, me autoinsulté en términos de cobardona y perezosa, e igualmente me defendí porque no creo merecer esa injusta embestida. Son casi ocho años de «maternidad» con esta página, de la que no recuerdo haber recibido una sola pena, sino alegrías, y lecciones humanas y profesionales (en ese orden).

Suelo ser torpe en extremo en cuestiones de despedidas. No sé qué ni cómo decir las cosas, al punto de que, en el funeral de la suegra de una amiga, mientras abrazaba al viudo, viejito y tembloroso, la escueta frase de condolencia que ya había memorizado se trastocó en un «¡Felicidades!» solemne, de cuya vergüenza aún no me recupero. Imagínense, entonces, lo que me cuesta declararles esta pausa —al adiós no me acostumbro— meditada y necesaria.

«Y aunque en mi casa me siento contento / hay cambios que mi casa necesita», dice el cantautor Tony Ávila en el premonitorio tema Mi casa. Otras voces, estilos e ideas nacen entre los autores de «Juveniles», y nuevos roles y responsabilidades tocan mi puerta. La «3» del periódico seguirá siendo mi hogar; pero, a partir de enero, mi firma saldrá bajo otros textos. ¡Renovación, señores!, para exigirle más, ¡mucho más!, a nuestra capacidad creativa y evitar que se nos entumezcan los pensamientos.

¿Que si los quiero? De la Tierra a la Luna, con pasitos de hormiga. En diciembre nos encontraremos otra vez. Hasta entonces y, como siempre, les deseo salud, suerte y mucho amor.

Mundosex

Ando por el mundo ligera de equipaje. El que cargo —por decisión propia, deber o vocación—, en ocasiones pesa insufriblemente, y por mucho que me curve la espalda y deba reposar de vez en vez, no es un sacrificio en mi existencia, sino un privilegio. He tratado de desalojar de mi alma la mayor parte de las negatividades que recibimos en forma de personas o momentos, y tampoco me impongo las acritudes de otros como algo que, inevitablemente, nos toque resistir porque vivamos en sociedad. No será el mejor manual del mundo, pero es el mío, y bajo ese mismo código hemos ido cultivando a un niño que crece y crece.

Educar con respeto a las diferencias de identidad sexual
(Foto tomada de Internet)

Cuando estaba en segundo grado, me contó que la maestra les había dicho que todos los seres humanos tenemos derecho a vivir como lo que en realidad somos.

—Jose, ¿y para ti qué significa eso?

—Hacer cosas buenas que me pongan contento, aunque otros no lo entiendan.

A la mamá de Jose se le apretó la garganta, pues aquella personita lo había comprendido todo; pero los padres de algunos de sus amiguitos censuraron aquella conversación por apresurada y deformante, equiparándola, casi, con un ejercicio forzoso de «asimilación de la homosexualidad».

Terreno minado. La educación familiar recibida, más los valores adquiridos y propios, hablan a través de los individuos, y dado que mi rol personal no era el de gendarme escolar, pensé que enrollarme en un careo estéril solo habría causado desgarros en los vínculos del grupo. Con 7 años, todos los del aula sabían que México fue la «puerta» por la que pasaron ilegalmente dos de sus compañeritos para reunirse con sus papás, que estaban del otro lado; con 7 años, asumieron los motivos para no llamar por su nombre, sino decirle «iyawó», al pequeño que vistió de blanco durante un año y 16 días, y a esa misma edad, con paciencia y persuasión, le hicimos entender que tener un amigo con síndrome de Asperger era una oportunidad para crecer de adentro hacia afuera. Sin embargo, con 7 años, hablar de tolerancia y respeto a las diferencias encrespó la susceptibilidad de los adultos y creó amenazas donde solo había una enseñanza elemental.

En noviembre de 2016, el Centro de Estudios de la Mujer, de la Federación de Mujeres Cubanas, y el Centro de Estudios de Población y Desarrollo, de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, aplicaron, de conjunto, la Encuesta Nacional de Igualdad de Género (ENIG), en la que se incluyó una muestra representativa de mujeres y hombres comprendidos en el grupo etario de 15 a 74 años. Entre otros resultados, el 77 % de los entrevistados refirió que no deberían existir distinciones entre los derechos de homosexuales y heterosexuales, y casi la mitad del total de encuestados manifestó que lo correcto sería que a las parejas del mismo sexo se les permitiese casarse legalmente. Los debates previos al referendo constitucional del 2019 mostraron la reticencia y los prejuicios sociales al respecto; pero, simultáneamente, develaron una Cuba plural en la que, cada vez más ciudadanos anteponen la solidaridad, el entendimiento y el amor frente a la intransigencia.

Un nuevo Código de las Familias está por discutirse públicamente. Desde hace tiempo, los niños en edad escolar conviven y han normalizado historias, situaciones y vínculos parentales ocultos, al menos, para la mayoría de los que crecimos en los años 80 y 90, así que lo «problemático» del asunto no radica en la supuesta «desviación» a la que los sometería una educación con enfoque de género, sino la actitud intolerante e irrespetuosa de quienes intentan demonizar modelos distintos de felicidad y realización individual.

La identidad sexual no es un pedazo de plomo dentro de un horno, listo para diluirse cuando llegue al punto de fusión, a 327,5 grados Celsius. Educar en principios que jamás debieron obviarse, familiar e institucionalmente hablando, no coloca a los infantes bajo riesgo alguno. Preocupémonos en serio si criamos a seres más dispuestos a juzgar que a querer, pues algún día saldrán de debajo de nuestra ala y, quizá, no nos perdonen nunca el que los hayamos privado de la capacidad de abrazar lo bueno de cada quien.

¡No me lo vas a creer!

Bebés generan mucha basura
(Foto tomada de Internet)

Sexo amigable con el medio ambiente: por ahí también marchan las demandas modernas de sostenibilidad en un planeta bullente de contaminación.

¿Coito al aire libre? ¿Hacer el amor con las luces apagadas? ¿Reciclaje de condones? Si nos ponemos creativos, las posibilidades podrían resultar infinitas. Sin embargo, amén de las chanzas que le dedicaron al asunto mis terribles amigos, les aseguro que la cuestión es seria y muy debatida en círculos que superan los espacios de los movimientos ecologistas.

La científica nigeriana Adenike Akinsemolu, especializada en temas de resiliencia y sostenimiento natural, explica en un artículo recientemente publicado en BBC Mundo que el ser respetuosos con el medio ambiente implica que las personas elijamos productos no contaminantes para nuestras prácticas sexuales, como preservativos veganos, medios contraceptivos que no dejen residuos, sábanas fabricadas con materiales reciclados y lubricantes no contaminantes. El pinchazo del subdesarrollo se siente con más fuerza cuando en Cuba departimos sobre determinadas cuestiones, sobre todo, si se trata de algo tan escaso en este país como los anticonceptivos; no obstante, les «iluminaré» en lo referente a la tendencia moderna de aligerarle la carga a la Tierra, deliciosa y responsablemente.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas estima que, cada año, se fabrican y expenden más de 10 000 millones de preservativos masculinos de látex sintético, cuyos componentes de producción los convierten en un desecho imposible de reciclar. La Dra. Akinsemolu recomienda la utilización de ¡condones de intestinos de oveja! —su existencia data de la época romana—, cuyos «únicos» inconvenientes se reducen a que no protegen de las infecciones de transmisión sexual e implican un serio problema para el bienestar de los pobres animalitos. En cuanto a los lubricantes, la especialista exhorta a elegir los que estén hechos a base de agua.

Por su parte, la influencer neoyorquina Lauren Singer explica su experiencia al respecto: su estrategia consiste en exigirle un examen médico actualizado a cada nuevo chico con el que piense que podría llegar a mantener algún tipo de intimidad, y así evita el tener que usar preservativo. Sin embargo, dado el riesgo de embarazarse sin planificación, reconoce que lo más sostenible para las personas es protegerse, siempre, así no sea de forma ecológica. Contradictoria la muchachita….

La crianza de hijos se incluye entre los principales agentes generadores de desperdicios. De hecho, el no tener descendencia en un país desarrollado evita la producción anual de unas ¡58,6! toneladas de basura. Un estudio socializado en 2017 por Kimberly Nicholas, catedrática de la Universidad de Lund, en Suecia, plantea que la huella de carbono de los niños residentes en naciones del primer mundo resulta altamente agresiva, aunque acepta que la decisión de renunciar a la paternidad por ese motivo es inaceptable para millones de parejas. Por tal razón, para contrarrestar dicha situación les aconseja a las familias limitar al máximo la generación de residuos, y adoptar dietas y estilos de vida coherentes con el resguardo medioambiental.

Podrá parecernos una excentricidad, pero lo cierto es que el planeta se nos quiebra. Cada cual, desde sus condiciones reales, debería dedicarle a este asunto, al menos, un minuto de preocupación y acción.

Sexo al Derecho

Hombres víctima. Mientras leo esas dos palabras, el monstruito machista que anida en la conciencia de casi todas las mujeres —aunque pocas lo reconozcamos— me susurra al oído: «no puedes estar hablando en serio». La crisis socioeconómica desbordada por la pandemia arreció la fragilidad de millones de mujeres y niñas en situación de pobreza y acechadas por la violencia de género; pero también enfocó el interés de programas de salud de todo el orbe sobre un problema que parecía impensable para muchos: la vulnerabilidad masculina en tiempos de COVID-19.

Igualdad de género
(Foto tomada de Internet)

Los del «sexo fuerte» engrosan los mayores porcentajes de fallecidos en más de una veintena de países —incluida Cuba, en el décimo lugar del listado, actualizado a finales del pasado agosto por el sitio web www.statista.com—, y según el informe «Masculinidades, igualdad de género y COVID-19», presentado en el mes de abril por la Iniciativa Spotlight  y Naciones Unidas, «Las normas rígidas de la masculinidad hacen que los hombres cuiden menos su salud y no sigan adecuadamente las medidas de prevención frente al COVID-19. Los hombres, en general, tienden a minimizar la gravedad de la pandemia y son más reacios a cuidarse. A su vez, se encontró que son los hombres los que expresan posiciones menos favorables a las medidas sanitarias y son quienes se muestran menos proclives a seguirlas (Galasso et al., 2020). Asimismo, este escenario está relacionado con que los hombres presentan un menor uso e intención de usar mascarilla (barbijo) (Capraro y Barceló, 2020) y tienen menor tendencia a lavarse las manos (Betron et al., 2020; Smith et al., 2020)».

Los adultos mayores,  quienes padecen enfermedades crónicas o alguna discapacidad, los indígenas y afrodescendientes, los migrantes y los que viven en un contexto precario, conforman el segmento más sensible de la población masculina mundial, y el desempleo, la intermitencia laboral y la responsabilidad de asumir el grueso de los ingresos económicos del hogar (un fenómeno culturalmente adjudicado al padre de familia y, tal cual, reproducido por las demás generaciones), les han generado altísimos niveles de estrés que atentan contra su salud física y mental.

¿La lección?, las políticas sociales con enfoque de género continúan implementándose bajo un prisma sexista y limitado que, con frecuencia, invisibiliza las necesidades legítimas de las víctimas, sea cual sea su sexo biológico o identidad sexual. No nos prestemos más para el juego de estafarles a ellos su derecho a la protección.

Se han publicado 3 comentarios

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  • verdad verdadera

    BUeno Liena y despues de todo eso, por qué será q las mujeres siguen pensando internamente como nosotros?

  • Armando

    Líena desearía poder seguir leyendo tus artículos de la sección,eres tan única,eres una bocanada de aire puro,éxitos en tus nuevos proyectos.DTB

  • guau

    en matanzas ninguna farmacia tiene condones solo los privados y a $50 los de la farmacia y asi vamos a evitar las luchas contra qué? d q hablamos? cuba una potencia medica y en lo sexual?! jjjj