«Es mucho, demasiado honor»

Entrevista con el queridísimo profesor Juan Virgilio López Palacio, recientemente condecorado Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

José Ramón Machado Ventura condecora al profesor Juan Virgilio López Palacio, Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido, condecora al profesor Juan Virgilio López Palacio, Héroe del Trabajo de la República de Cuba. (Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN)
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Casi siempre lo vemos llegar, bajarse del tren con paso sereno y una gran sonrisa delineada en el rostro. Los buenos días cariñosos. El saludo cordial. La invitación a compartir cualquier tema azaroso con el educando que se le acerque.

Para los que estudiamos en la Facultad de Humanidades de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, mencionar su nombre constituye una suerte de mágica comunión entre generaciones, el nexo de la continuidad, la historia que no está en los libros. Porque el profe López Palacio carga en su memoria de elefante más de seis décadas del haber del magno centro. Y se le escucha todo, con ganas de absorber de su sapiencia.  

Al Doctor Juan Virgilio López Palacio se le ha conferido la distinción de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. El júbilo es muy grande en la Universidad, que ha recogido los frutos de su infinita labor. 

—¿Cómo ha asumido tan grande título honorífico?

—Uno no trabaja en función de condecoraciones, pero es muy estimulante que te reconozcan lo que has hecho. Ahora me acuerdo de una expresión de Eusebio Leal cuando le dimos el Doctorado Honoris Causa en la Universidad. Él dijo que era una falta de modestia decir no me lo merezco. Hay que pensar que sí, que uno se lo merece por todo lo que ha realizado en la vida.

—¿Cuán difícil resulta ser un Héroe del Trabajo en una profesión donde es imposible cuantificar los resultados?

—Es muy difícil. Pero no creo que la profesión sea un ejemplo no medible: el maestro se ve con el tiempo en sus alumnos. Porque sin un maestro no puede haber ingenieros, ni médicos, ni químicos; porque todo lo aglutina la escuela. Uno se emociona mucho cuando se encuentra un alumno, sobre todo de la primaria, con más de 60 años ya, y te llama maestro. Esa huella de la que hablo, aunque es intangible, está en la cotidianidad, en el encargo social que el maestro o profesor desempeña. La educación constituye un pilar básico, la educación es para toda la vida. 

Juan Virgilio López Palacio, Héroe del Trabajo de la República de Cuba.
Juan Virgilio López Palacio se considera un paradigma en el terreno de las ciencias pedagógicas. Su labor como educador de las nuevas generaciones, unida a su prolífica vida científica, le hizo merecer el Doctorado Honoris Causa en Pedagogía de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. (Foto: SMB)

—¿Cómo lograr ser productivo, tener un trabajo excepcional, sin caer en la mediocridad de la enseñanza?

—Interesante pregunta. Hay que ser productivo, y en eso le he sido fiel a un gran pedagogo ruso. El maestro vive en cuanto estudia; cuando deja de estudiar, el maestro muere. Lo primero que tiene que hacer el maestro es estudiarlo todo.

«Yo he sido privilegiado porque en mi país ser maestro resulta un privilegio. Lo que distingue al maestro es el trabajo permanente y la responsabilidad ante su aula. Hay que exigirles a los alumnos que sean mejores cada día, pero uno tiene que ser mejor también para dar el ejemplo.

—De su extensísima trayectoria como profesor de profesores, ¿cuál considera el momento más difícil?

—Cuando uno está frente a un grupo de estudiantes que por algún motivo están por debajo del nivel requerido al ingresar al grado, ciclo o año universitario que le corresponde. No podemos pensar que un alumno que llega a la universidad debe tener todas las habilidades desarrolladas. La labor más difícil es trabajar y hacer que ese alumno llegue a ser mejor.

—¿Hasta cuándo seguirá el profe trabajando para nosotros, sus alumnos?

—Cuando me hacen esa pregunta, respondo utilizando una frase del argot popular: voy a seguir trabajando hasta que se seque el malecón [ríe]. Esa es una de las cosas que me llevan a pensar que puedo seguir poniendo otro granito de arena. ¿Para qué existen los profesores consultantes? No es para estar en sus casas. El consultante tiene que estar ayudando al colectivo, ayudándose a sí mismo, porque aprendemos todos los días. La categoría docente no es que llegué a una edad y la obtuve. Martí lo decía, tenemos que contribuir a la educación de los demás.

En el acto de investidura como Doctor Honoris Causa en Pedagogía, ante las palabras de elogio de la profesora Ana Iris Díaz, el profe López Palacio respondió: «Es mucho, demasiado honor». Sin embargo, contar con su presencia constituye un orgullo tal que ahora le respondemos: El honor es enteramente nuestro.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Sole

    El profe es un gran maestro y sobre todo un gran educador. Su educación es visible en todo momento. Si muchos lo imitáramos, seguro que seríamos mejores y me incluyo; pero de lo que me enseñó (y no fui su alumna directa)al menos conservo algo, aunque debo reconocer que mis padres eran personas parecidas a él.

    Un beso grande al profe que a veces veo por el barrio cuando regresa de sus labores y viaja EN EL TREN

  • Pablo Guadarrama

    Juan es no un simple profesor, sino un maestro es decir un evangelio vivo, como decía Luz y Caballero. Pablo Guadarrama