Carta al hijo por nacer

Para todas las mujeres que esperan, de alguna manera, a un hijo, una crónica que también sirve de homenaje en este Día de las Madres.

Madre con su bebé.
(Foto: Carlos Rodríguez Torres)
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Ni siquiera existes, no estás en planes, pero de alguna manera te he dibujado en mi cabeza. Quizás algún día llegue la noticia y estoy segura de que experimentaré una mezcla de emociones: felicidad, plenitud y miedo. Sí, miedo, porque asusta un poco acunar una nueva vida.

Asusta porque uno empieza a pensar en los cambios bruscos, en los planes que se tuercen, en el orden de un tiempo que se torna diferente. Cuando la fórmula de dos se convierte en tres, la existencia comienza a girar en torno a quién recién llega o está por llegar.

El embarazo no es tan fácil como lo pintan en las películas. Mi mamá dice que no clasifica como una enfermedad; sin embargo, mis amigas me cuentan los pros y los contras. Me hablan de las náuseas, de los cambios de humor o de las primeras patadas, cuando un nudo le sobresale a un costado, como una pequeña montaña, a la barriga.

Me hablan también de las expectativas, de los sentimientos que afloran, de los ataques de hambre en la madrugada y de las tardes que pasan en la organización de las ropas diminutas.

Creo que de alguna manera te imagino. No importa si eres niño o niña, pero quisiera que sacaras lo mejor de todos. Quisiera ver en ti la sabiduría de mi abuelo, la honradez de mi padre, la calma de mi abuela querida, la valentía de mi madre, la pureza de mi hermano, la nobleza de tu papá.

No podré darte muchas cosas materiales. Quiero ofrecerte algo mejor: valores. Quiero que puedas forjarte un destino. Quiero abrirte las alas para que puedas volar.

Puede que ahora te escriba esto, pero que el día que te tenga sienta un arranque de sano egoísmo. Puede que ese día me resulte difícil aprender a vivir sin ti.

Puede que ni siquiera sea tan buena madre como lo ha sido la mía, esa mujer que me inspira porque nunca se ha dejado doblegar, porque aún en los peores momentos recibió de frente los desmanes del destino.

Criarte no será fácil. Los primeros meses suelen ser agotadores. El cuerpo luce desecho. La rutina cambia. Las noches se quedan con los ojos abiertos. Los primeros meses suelen ser agotadores, pero el reto mayor consiste en hacer de ti un hombre o una mujer de bien.

De antemano te ofrezco disculpa por los errores que pueda cometer. Ni siquiera sé si llegarás a existir más allá de mi imaginación. Ni siquiera sé si un día llegarás a leer esta carta, pero si lo haces, si te encuentras con ella desandando en el pasado, quiero que sepas que te quise siempre, porque un hijo cambia la manera de entender la existencia. Porque un hijo sepulta las egolatrías. Porque un hijo logra despertar la esencia más pura de eso que llaman amor.

Se han publicado 3 comentarios

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  • Dr. José Luis Aparicio Suárez

    En este “Día especialmente dedicado a las Madres”, llegue el reconocimiento sincero y emotivo a cada una, por dignificar y glorificar su insuperable condición. Gracias.

  • Odilay

    Me gusta esa carta xq creo q madre es todo eso y más y aquella q lo logré ser va hacer la mujer más feliz del mundo

  • Rosalia

    Que bonito, se me han saltado las lagrimas, es así como le hubiera hecho la carta a mi pequeño que ya tiene 18 meses, siempre lo desee, incluso cuando ni remotamente, pensaba en ser madre porque aun era muy joven, pero siempre tuve ese instinto. Hoy que lo estoy experimentando, a pesar de todo, de los malestares del principio del embarazo, de la incomodidad del ultimo periodo, en el que apenas podía dormir, de los dolores en el parto, cuando lo vi a mi lado todo se borro. Es una tarea ardua, como dicen por ahí de la vida "nadie dijo que era fácil, sino que valdría la pena vivirla", pues lo mismo digo, vale la pena ser madre, es la experiencia más linda de la vida.