Evocaciones de Fernández Mell

Ante el fallecimiento del general de brigada (r) Oscar Fernández Mell vale recordar sus visitas a la Plaza del Che, sus vivencias sobre su jefe invasor y sobre la Batalla de Santa Clara.

Oscar Fernández Mell
Homenaje de Fernández Mell a su querido jefe, ante el nicho que contiene los restos del Guerrillero Heroico. (Foto: Ramón Barreras Valdés)
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Quizás la última visita del Dr Oscar Fernández Mell al Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, en Santa Clara, ocurrió en diciembre de 2018, en ocasión de conmemorarse el aniversario 60 de la Batalla de Santa Clara, épico escenario de lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, donde -en su condición de comandante médico de la Columna Invasora “Ciro Redondo”-, tuvo una activa participación.

En esa ocasión rindió homenaje a su querido jefe en el Mausoleo que custodia sus restos y le depositó una flor en recordación a su memoria. Con posterioridad, recorrió el Mausoleo Frente Las Villas.

Resultó para Fernández Mell un momento emotivo y de evocación, tanto a la proeza del Che, quien en apenas cinco días tomó la ciudad capital de la otrora provincia de Las Villas, como a la de sus compañeros de lucha que reposan en ese lugar sagrado de la Patria.

En esa ocasión, el general de brigada (r) volvió a recordar los días de la Batalla y el rol protagónico del Comandante Guevara e hizo hincapié en el papel decisivo del pueblo santaclareño en la victoria contra las fuerzas de la dictadura batistiana.

Oscar Fernández Mell
(Foto: Tomada de Prensa Latina)

En otras ocasiones, Fernández Mell, dueño de la memoria formidable, había desgranado recuerdos de aquellos días de finales de 1958. Este reportero, tuvo el privilegio de estar el 26 de diciembre de 2011 en uno de esos conversatorios suyos en la Plaza del Che.

De aquel diálogo, en el que también estuvieron presentes el desaparecido Comandante Víctor Bordón Machado y el general de brigada (r) Luis Alfonso Zayas, son estas palabras de Fernández Mell acerca del Che:

«Con relación al Che, a él había que quererlo de gratis. Si uno llegaba con una buena noticia, que pudiera ser hasta una proeza, él solo te decía: No has hecho otra cosa que cumplir con tu deber.” Así era el Che. Una  virtud suya que quiero resaltar era que estaba siempre al lado de las tropas. Él organizaba el puesto de mando y después iba punto por punto, y de pronto, usted se tropezaba al Che al lado de uno.

«Estando la columna ya formada en Placetas rumbo a Santa Clara, me siento a su lado y le pregunto: Bueno, y ahora qué? Me respondió: “Ahora vamos para Santa Clara. ¿A la ciudad? ¿Y si no podemos?, le replico. Su respuesta fue: “Por qué tú crees que he enviado las armas ocupadas para el Escambray. Si no podemos, regresamos al Escambray.

«Ya entonces, el Che había calculado al menos un mes, o quizás más, para ocupar la ciudad. De ahí salgo y me siento en un jeep al lado de El Vaquerito, y este me dijo: “Médico, hay que cuidarse, que esto se está acabando”. Fueron sus palabras textuales, y las narro porque ahí no había más nadie. No podía imaginar que horas después caería en combate.

«En la loma del Capiro, los guardias se retiraron en una estrategia totalmente equivocada, al igual que lo que hicieron en toda Santa Clara. Pero se retiraron, y yo pienso: Bueno, se retiran, bienvenido sea. Y entonces viene la audacia del Che, su genio militar.

«Un jefe cualquiera, al ver al Tren Blindado retroceder hacia el Regimiento, hubiera dicho: “Se van, que bueno, me quité 400 soldados de encima”, pero no, el Che ordenó levantar la línea férrea, lo descarrila y gana. Venció a más de 400 hombres bien armados con solo unos 40 rebeldes al mando de Guile (Capitán Ramón Pardo Guerra), pero esa gente no peleó, estaba desmoralizada.

Visita de Oscar Fernández Mell en Villa Clara
Fernández Mell, primero a la izquierda, recorre el Mausoleo Frente Las Villas, donde reposarán de manera definitiva sus restos mortales. Lo acompañaban, los combatientes del Ejército Rebelde Rogelio Acevedo, Harry Vilegas y Leonardo Tamayo. (Foto: Ramón Barreras Valdés)

«El Che aplicó una táctica innovadora, para la cual, ni los americanos estaban preparados. Sin ser militar utilizó lo aprendido con el general español Bayo en México y los conocimientos guerrilleros de Fidel en la Sierra, pero sus cosas eran únicas. Eran cosas del Che, como decíamos entonces.»

Tampoco se puede olvidar su formidable descripción de la Batalla de Santa Clara, imposible de dejar de consultar por cualquier estudioso de ese hecho histórico.

Allí el doctor Fernández Mell, comandante médico invasor, afirmó con total justeza: «La estatura de conductor militar revolucionario del Comandante Guevara, su recia personalidad de guerrillero con claras concepciones del combate que permitían combinar la táctica de guerrillas con la de la guerra regular, y el estudio y conocimiento profundo del enemigo, hicieron posible que derrotara a fuerzas muy superiores y mucho mejor equipadas con apoyo de tanques y aviación, y tomara rápidamente una ciudad en un tiempo de combate que es sumamente complejo en cualquier situación y época».

Por voluntad personal y familiar, los restos del querido combatiente fueron cremados y guardarán reposo eterno en el Mausoleo Frente de Las Villas, junto a su jefe y demás compañeros de lucha.

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