¡Canta, Muñeco, canta! (+Video)

Muñeco, como todos le llaman, se ha convertido en uno de los personajes más populares de la ciudad de Santa Clara. Esta entrevista fue realizada por el periodista Francisnet Díaz Rondón para el suplemento Santaclareño, de agosto de 2011. 

o Muñeco, personaje de Santa Clara
(Foto: Francisnet Díaz Rondón)
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Varias personas se agolpan alrededor de un banco del parque Vidal, en Santa Clara. Dentro del grupo se escuchan los acordes de una vieja guitarra y una peculiar voz entonando conocidas canciones de famosos cantantes de distintas tendencias y épocas. El protagonista de tanto alboroto es un muchacho algo pasadito de libras que, sin proponérselo, con el tiempo se ha ido ganando el afecto y la simpatía de cuantos lo conocen.

Muñeco, como todos le llaman, se ha convertido en uno de los personajes más populares de la ciudad. Entre el cariño y las burlas de algunos inconscientes, alegra día a día a las personas que le rodean para escucharlo cantar. Sobre él se tejen leyendas y especulaciones de toda índole.

Todo el pueblo te conoce como Muñeco, pero, ¿cuál es tu verdadero nombre?

—Omar Ramón Mirabal Jiménez.

¿De dónde eres?

—De aquí de Santa Clara.

¿Cómo surgió lo de Muñeco?

—Una vez, en tiempo de carnavales, debí ponerme un muñecón de madera. Y un chiquito, que parece me conocía, venía con sus padres y al verme gritó: «Mira al Muñeco». Ya, ahí se quedó. Pero, no solo me dicen así, también me llaman el trovador, el guitarrista. Cuando uno canta le pueden poner muchos apodos.

—¿Qué edad tienes?

—Treinta y tres años.

¿Desde cuándo cantas?

—Empecé a cantar desde los cinco años. Pero tuve problemas cuando perdí a mi mamá. Su muerte me afectó mucho e intenté quitarme la vida. Estuve ingresado un tiempo. Fue un trauma que nunca se me olvida. Ella tenía 48 años y yo 12.

—Era joven aún.

—Sí, muy joven. Pero, antes de morir siempre me aconsejó que «luchara el baro» para comer, y honestamente, no robando.

—¿Alguien te enseñó a cantar?

—No. Eso viene con la persona. Un don que me dio la vida.

—La guitarra...

—Yo he tenido, en total, siete guitarras. Cuando la gente me ve cantar sin ella, me preguntan que si la vendí, que si la rompí. Pero, si esa es la que me da la comida y los pesos, cómo voy a deshacerme de ella o hacerle daño. A mí me rompen una guitarra, y yo me pongo a llorar bastante, porque esa es la vida mía. La última me la rompieron frente al Park View. Pensaban que andaba con dinero, y no tenía nada. Me dieron un golpe. No fue tan grave, pero yo padezco de ataques de epilepsia.

¿Cuándo te atacaron?

—Exactamente el día de mi cumpleaños, el 25 de marzo, si no me equivoco. Sí, el mismo día de mi cumpleaños. Desgraciadamente, siempre tienen que abusar del bueno, nunca del malo. Piensan que uno tiene dinero arriba, cubano o dólares, porque a mí me dan de los dos tipos...

—¿Lo que ganas te alcanza para vivir?

—Apenas para lo básico. Yo ayudo a mi hermana. Tiene 52 años. Sí, ya está viejita. Se llama María del Rosario Montes de Oca Jiménez. Ella es CVP en una escuela. En la casa vivimos cuatro personas. Somos yo, María, Dayanay y Yuniel. Estos últimos son mis sobrinos.

—¿Hijos de tu hermana?

—No, Dayanay es nieta de mi hermana, hija de mi sobrina Aymée. Yuniel sí es hijo de María.

Entonces, nada más viven cuatro personas en tu casa.

—Bueno, hay dos animalitos, que ellos tienen que alimentarse también. Un perrito y una perra que se llama Niña.

—Hay quienes piensan que utilizas las ganancias en placeres.

—Mira, el dinero que me dan lo cojo para comer. Nunca me he dedicado a las bebidas. Además, si lo hago, nadie me ofrecería. No es lo mismo que me vean tomando refresco que una cerveza. Mi madre me advirtió que nunca tomara. Si la gente ve que cojo el dinero para bebidas alcohólicas, nunca me darían nada. Además, no me gusta beber.

Muñeco con niñas en el Parque Vidal
(Foto: Tomada de la página web de Telecubanacán)

—¿Qué lugares prefieres para cantar?

—Me gustan los lugares donde no haya pesadez, burlas...

—Pero, siempre aparece algún pesado...

—Sí, como ahorita mismitico que canté aquí y se burlaron de mí. No me gustó eso. Porque yo... te voy a decir una cosa, no soy una persona avariciosa. Si no me dan nada, lo hago también. A mí la gente que me ofrece dinero lo hace por voluntad propia, tanto cubanos como extranjeros. Y otra cosa, tampoco voy detrás del turista. No, eso nunca lo voy a hacer, aunque me esté muriendo de hambre.

¿Cuáles son tus cantantes favoritos y qué música te gusta más?

—José José es mi cantante preferido. Y de otros artistas me sé todo esto que ves aquí (muestra una libreta con anotaciones). De Juan Gabriel, Vicente Fernández; Roberto Carlos, me gusta como canta; José Luis Perales, el español; Julio Iglesias, Consuelo Velázquez, sobre todo en la canción Bésame mucho, entre otros. Y me sé canciones de la «Década», mexicanas, patrióticas...

—¿Y cubanos?

— Me gusta mucho la trova. Me encanta Pablo y sus temas Yolanda y El breve espacio en que no estás.

¿Qué condiciones debe tener un cantante?

—Primero, melodía y afinación. Después conocer el tono, el ritmo principal. No puedes hacerlo a lo loco porque si no desafinas completo. Debes cantar bajito pa’ que llegues alto después. Tampoco tomar ni fumar. Hay quienes dicen que darse un traguito es bueno. No, no, no.

—¿Estuviste vinculado alguna vez a un taller de canto o algo parecido?

—Estuve en la Casa de la Cultura y se burlaron de mí. Decían que cantaba bien, pero que se oía mal. Esa injusticia que cometieron conmigo nunca se me va a olvidar. Mi profesor (René) Gárciga fue el único que me apoyó.

Muñeco, personaje de Santa Clara
(Foto: Francisnet Díaz Rondón)

—¿Has cantado en lugares de renombre?

—En la Plaza, en el Tren Blindado...

—¿Como cosa tuya o te invitaron?

—No, no, en actividades patrióticas. Este gordito que tú ves aquí ha estado en tarimas en eventos importantes, y ha ganado festivales nacionales. A los 13 años gané un concurso de El Niño de la Bota. Me enfrenté a muchachos de Camagüey y La Habana; solo perdí con una matancera que cantaba lindo. El único que representó a Villa Clara fui yo.

—No hace mucho se corrió el rumor de que habías muerto...

—Dijeron que a mí me habían matado. Pero, ya ves, no es verdad. Si fuera cierto no estuviera aquí sentado hablando contigo. Eso fue una mentira. Medio pueblo lloró por mí, porque a mí todo el mundo me conoce. Decían que me habían matado porque tomaba bebidas alcohólicas, y yo no bebo. Eso es mentira.

Muñeco, eres una persona muy conocida en Santa Clara...

—(Interrumpe) No, soy conocido en Cuba y en el mundo.

—... y aunque estás todavía muy joven para preguntarte esto, ¿cómo te gustaría que te recordaran?

—Bueno, te lo voy a contestar en una canción que hice cuando se «corrió la bola» de mi muerte. Te la voy a cantar completa desde el principio:

«Dicen la gente, que a mí me han matado

pero no es verdad / estoy vivito y coleando.

Yo me gano los pesos / para comer carne ’e puerco

me gusta el refresco ’e cola / y también el de a peso.

Me conformo con lo que me den / no soy un avaricioso,

me gusta estar gordito / me parezco un sancocho.

Si a mí me hubieran matado / no estuviera yo aquí

estuviera en el cementerio / comido de gusanos.

Dicen la gente / que a mí me han matado.

pero no es verdad / estoy vivito y coleandooooo».

Se han publicado 2 comentarios

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  • eduardo

    A este muchacho deberian ayudarlo con su incorporacion a una peña pues canta bien ,seria muy bueno para descargas. Gracis.

  • Pilongo

    Ha Muñeco debemos cuidarlo un poco más, dentro de unos años cuando no esté entre nosotros quizás hasta le quieran hacer un estatua en la esquina del Parque Vidal , como ha pasado tristemente con otras personalidades (El Caballero de París o Juana la Gambá). Nuestro gobierno municipal debería sino lo ha echo aún apoyarlo un poco en su vivienda , algo de ropa etc...