Santa Clara, la mía (+Galería)

Con sus olores, colores y sabores peculiares, Santa Clara inunda los cinco sentidos que Dios me dio. Y aunque a veces me perturban sus no pocos e incómodos lunares en aceras, calles, esquinas y paredes, así, salpicada de cráteres y rústicas máculas, ¡la amo! 

Ilustración de Alfredo Martirena sobre amor y cuidado a Santa Clara.
(Ilustración: Alfredo Martirena)
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Calle Tristá, en Santa Clara.
Con sus luces y sus sombras, con sus calles estrechas, rústicas máculas..., pero adorable en su fealdad interesante de matrona mundana. (Foto: Redacción digital)

No digo que hace 330 años la llevo en la sangre porque ni mis más fervientes admiradores y queridos descendientes me creerían. Pero desde el 15 de julio de 1689, en que fue fundada, ¡la amo! Porque nací y vivo en ella, aunque más porque aprendí a quererla indagando su historia en los libros y artículos de coterráneos virtuosos que vivieron antes, mucho antes que yo —o no tanto—, y los que aún viven y se dan a la tarea de mantenerla viva escribiéndola, dibujándola, cantándola. 

Ella —junto a otros colegas— me tiene entre sus Notables, «inmortalizados» ya en caricaturas del eminente Pedro Méndez. Y sí, siempre la llevo en la cabeza y la siento bajo mis pies. Con sus olores, colores y sabores peculiares inunda los cinco sentidos que Dios me dio. Y aunque a veces me perturban sus no pocos e incómodos lunares en aceras, calles, esquinas y paredes, así, salpicada de cráteres y rústicas máculas, ¡la amo! 

Con esa fealdad interesante de matrona mundana, pletórica en verano de ardores húmedos, Santa Clara se ajusta perfectamente a mis reclamos. 

Adoro su rara mansedumbre cuando el sol se pone y el Parque ventea residuos de pájaros chillones, o el humo que emana de basurales cercanos. Huele también entonces a tejado, a calleja, a boñiga, a tránsito abigarrado, a café Cubita y a café mezclado, a flor de mariposa, a rock, a trova, a Mejunje, a Marquesina, al Carmen, al Condado, a Los Sirios y Dobarganes, a Brisas del Oeste y al Capiro. 

Vista nocturna del Parque del El Carmen, lugar fundacional de Santa Clara.
En el Parque El Carmen los remedianos y santaclareños volverán a celebrar la fundación de la villa. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque Vidal de Santa Clara de noche.
El parque Vidal en una noche de 2019 y antes de agosto de 1923 cuando se inició la demolición de la Parroquial Mayor. (Fotos: Carlos Rodríguez y Centro Provincial de Patrimonio)
Parque Vidal de Santa Clara de noche.
Heladería Coppelia de Santa Clara.
La heladería Coppelia y la antigua Plaza del mercado que antes ocupaba este privilegiado espacio de la ciudad. (Fotos: Carlos Rodríguez y Centro Provincial de Patrimonio)
Antigua Plaza del mercado de Santa Clara.

La añoro cuando salgo y me hundo en otras noches más rotuladas, más lumínicas, más aristócratas y ordenadas, con muro y salitre de verdad, con extensas avenidas, espléndidos jardines, mansiones versallescas, portones protectores, farolas Fernandinas. 

Honro su leyenda, sus ya nada correntonas aguas del Bélico y Cubanicay, que a falta de playa fueron antaño pocitas en estío, lugares de citas y escapadas, de fresco y verdor de copeyes, tecas, caobas, sabana, tomeguines, palomas en bandadas. 

Logo del aniversario 330 de Santa Clara.

No sé a ciencia cierta si llovía o no el día que llegaron, después de una penosa travesía a campo pleno, con ánimo de fundar una nueva comunidad, 37 remedianos al cuartón de Orejanos, y que junto con 138 personas asentadas ya en el hato de los Díaz de Rojas y Díaz de Pavía, emprendieron la marcha loma abajo, hasta encontrar sitio apropiado para la nueva villa, de lo que dicen fuera un tamarindo. 

De eso ya hace tiempo, mucho tiempo. Corre pues mi crónica sobre textos que afianzaron otros, pero que mi imaginación matiza. Lo admite la subjetividad el género. Y a mi Santa, Clara y bendita ciudad le agrada mi atrevida frescura. Me lo dijo en secreto, en un momento de licor y poesía… ¿en los festejos de la calle Gloria? ¡Puf!, no recuerdo muy bien. Tal vez ocurrió en una madrugada bien punk, ruidosa y agresiva,  al estilo de los 70 del pasado siglo. ¿O en una tarde tranquila del Caturla o en noche pasible del Longina? No importa, me lo susurró al oído.

Misa en el lugar fundacional de Santa Clara en 1907.
Misa conmemorativa del 15 de julio de 1907. (Foto: Centro Provincial de Patrimonio de Villa Clara)

Villa pobre, moradas de madera, palma y guano, casa consistorial, cabildo y un alcalde. Santa Clara progresó lento. Con un maestro en sus anales de origen jamaicano, y campos con ganado, y un activo comercio de cueros y de carnes, y un molino de trigo, y calles polvorientas con nombres patronales, iglesias y pila bautismal, y plaza, y cementerios, y patriotas, literatos, poetas, músicos, cronistas, no muchas damas de abolengo, bomberos voluntarios, ferreteros, albañiles, acueducto y alcantarillado, cafetines, hosterías y hoteles, cines, ayuntamiento, teatros y ferias, mercados y verbenas. 

Escultura de Marta Abreu en el parque Vidal.
Escultura del Che Guevara en la Plaza de la Revolución de Santa Clara.
Santa Clara de Marta y del Che. (Fotos: Archivo de Vanguardia)

No debe haber desmemoria con ella ni simple maquillaje de ocasiones, ni adoquines plásticos ni fiesta de efemérides, ni hijos de impostados juicios, ajenos a su historia y tradiciones, pilongos disfrazados.

Gloriosa, Santa y Clara como su patrona, es también Marta y es Guevara, y más que concreto, tejas y rasilla de casas y edificios, y más que mármol, piedra, losas y bronce de Plaza, nueva de estirpe americana.

Ella es mi ciudad, la llevo en la sangre, la acuno en mi cabeza.

Acera del teatro La Caridad en el año 1912.
Malecón sin agua en la acera del teatro de La Caridad, en Santa Clara.
La ciudad del vetusto teatro La Caridad, ahora con su acera convertida en malecón sin agua. (Fotos: Centro Provincial de Patrimonio y revista Bohemia)

Adoro sus hedores, sus tonos despintados —el amor no impone condiciones—. Por algo cuando viajo extraño sus sonidos, sus vías en penumbras, sus noches de luna ida, sus octubres de tímido celeste, su inédito verano de piscinas, su diciembre de batallas que me queman y abrazan. 

Para unos, demasiado longeva y charlatana, mustia de agua, abigarrada, tacaña, sin donaire, desarraigada y ruidosa, con esa despreocupada tropa juvenil en su inventado malecón de La Caridad.

Para otros, cosmopolita, anciana transgresora, dama memorable, Alma de la Danza y la retreta, hija de dos ríos, de la Cruz del puente, de la bota del Niño, de la mística calabaza en la Pastora, de la virgen de Asís, de las fabulosas María y Nicolasa, de Vidal y Montegudo.

Santa Clara, la múltiple de luces y de sombras, a ultranza es la mía, la que se lleva adentro, del lado izquierdo de la caja del cuerpo; la que se sufre y disfruta. Terruño indispensable, sobrio y prudente: excelsa tiene el alma y me conquista a diario.  

Anochecer de una Santa

Parque Leoncio Vidal, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque Leoncio Vidal, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque Leoncio Vidal, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque Leoncio Vidal, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Farmacia Campa, calle Luis Estévez, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Farmacia Campa, calle Luis Estévez, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque de Las Arcadas, calle Luis Estévez, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque de Las Arcadas, calle Luis Estévez, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Estación de Ferrocarril, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Estación de Ferrocarril, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque de la Audiencia, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Parque de la Audiencia, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Monumento a la Acción contra el Tren Blindado, Carretera a Camajuaní, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Monumento a la Acción contra el Tren Blindado, Carretera a Camajuaní, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Bodeguita del Medio, calle Gloria, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Bodeguita del Medio, calle Gloria, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
El Mejunje, calle Marta Abreu, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
El Mejunje, calle Marta Abreu, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Plaza de la Revolución Ernesto Che Guevara, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Carretera Central, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Carretera Central, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Calle Marta Abreu, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
Calle Marta Abreu, Santa Clara. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Se han publicado 4 comentarios

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  • Milian Rodriguez-Lima

    Muy estimada Mercedes muchas gracias por su artículo, me hizo recordar gratos momentos de mi vida de cuando era estudiante en la UCLV en aquellas interminables noches en el parque Vidal, en el coppelia o en no sé cuántos lugares maravilloso de esa ciudad llena de encantos, de la cual me enamore, pero nada siento predilección por mí siempre amada Sagua y es difícil decir esto desde Cienfuegos la siempre perla del sur, por aquí me llaman algunos mal hijo de estas tierras, pero soy un sagüero de Cienfuegos o un cienfueguero de Sagua, pero mi perla soñada es Sagua, Santa Clara me ayudó a confirmar y afianzar mi amor casi enfermizo por la villa del Undoso.
    Milian Rodríguez-Lima
    El más sagüero de los cienfuegueros

  • Victor Machado

    Se me salen las lágrimas cuando veo las fotos, cuánto la extraño, cuanto quierlo verla, caminarla, cuanto sufro cuando veo que la maltratan, cuanto me regocijo cuando veo que la cuidan y la engalanan, donde quiera que esté, me sentiré orgulloso de ser Santaclareño, un título que nunca NADA NI NADIE me quitará.
    A MI SANTA CLARA QUERIDA Y ADORADA, MUCHAS FELICIDADES EN ESTOS 330 AÑOS!

  • andres garcia lopez

    QUIEN RESPONDE POR LO QUE ALGUNOS SANTACLARENOS NO QUIEREN CUIDAR..
    Desde que me levante el dia 15 de julio en la madrugada a ayudar a mi esposa a decorar la parte que le toco a le empresa de comercio cerca del parque del Carmen, me quede asombrado con lo belo que quedo todo....la manana del 15 y al mediodia todo perfecto...PERO..YA A ESO DE LAS 6PM, pase por el parque del Carmen y me quede estupefacto al ver como ya habian muchachos jugando football frente a la iglesis y tenian manchada toda la pared frontal con la pelota de football..ahi habian personas en la WIFI..padres de esos ninos y NADIE NI DECIA ..NI HACIA NADA.. todavia no habia culminado el dia de la celebracion y LA DESIDIA...LA CEGUERA CONTRA LO MAL HECHO ANDABA FUNCIONANDO... y no habia un policia u otor agente que pudiera poner fin a semejante barbaridad. Tanto que el estado hace para el beneficio del pueblo y otros lo maltratan..No hay un guarda parque como antes? autoridades del gobierno de santa clara..hasta cuando se va a permitir que lo que nuesto presidente Miguel Diaz/Canel elogio y celebro se destruya el mismo dia..Hasta cuando?

    • Carlos

      Yo sigo planteando que se puede educar desde la escuela, por la radio, TV...., pero si no sale a la calle un cuerpo de inspectores y la policia con mano dura y aplican madidas fuertes con todos aquellos que incurren en estas indisciplinas sociales, con multas severas, no vamos a mantener por mucho tiempo todo lo logrado, los niños es sierto que tienen que jugar, pero tienen que respetar, cuidar, hay que llamar a los padres de estos y que respondan por lo que sus hijos estan haciendo en la calle, ya que ellos son los maximos responsables. La poblacion pude enfrentar pero los infractores no van a respetar de la misma manera y en muchos casos se convierte en una situacion violenta,VAMOS A TRABAJAR TODOS UNIDOS, SI QUEREMOS MANTENER LO LOGRADO.