Ignorancia feliz

En la sociedad cubana actual el flagelo de la incultura se extiende como pólvora y son muchos los que padecen una ignorancia feliz.  

Ignorancia
(Caricatura: Alfredo Martirena)
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«Yo solo sé que no sé nada», dice con altivez, aunque ignora el autor del enunciado; dónde o cuándo lo aprendió y lo tomó como un «bonito» escudo para su desconocimiento y pereza intelectual.

Asombrado quedaría Sócrates ante el «derroche» de cultura general de Yadira quien, con 19 años, encuentra en la Wikipedia la filosofía de vida y sapiencia que necesita.

Lejos de su teléfono no es capaz de responder quién es el autor del Quijote, o, ¿dónde queda el valle de Viñales o Trinidad?, ¿qué deporte practicaban las espectaculares morenas del Caribe?, ¿por dónde arribó a Cuba Cristóbal Colón?

Aunque pudiera suscitar risas, más bien provoca lágrimas y desasosiego, pues jóvenes como esta agigantan una larga cadena de hombres y mujeres que profesan una incultura voluntaria carente de vergüenza y amor propio.

Darián tiene 24 años, labora en un centro de producción y desconoce quién es nuestro poeta nacional, cuál es el nombre del semanario provincial e incluso cuantos años de fundada cumplió Santa Clara. «Antes, cuando estaba en la escuela veía una parte del noticiero si me tocaban los diez minutos de debate y reflexión obligatorios; copiaba en una hoja algo de lo que decía Serrano y lo repetía para quitarme la maestra de arriba», asegura; y aunque no retenía mucha información al menos era capaz, de vez en cuando, de opinar con un mínimo conocimiento de causa.

Por su parte, Yarilis se considera una Armys (nombre que reciben las fans de la banda coreana de música BTS) y celebra junto a su comunidad de amigos virtuales y físicos los cumpleaños de sus ídolos del pentagrama, de los que conocen al dedillo nombres y apellidos, edad, lugares de nacimiento, preferencias y parejas conocidas; entre otros detalles pintorescos del mundo de la farándula. Sin embargo, es incapaz de nombrar a dos presidentes de países latinoamericanos, con qué naciones tiene frontera los Estados Unidos, o en qué capital se celebraron los pasados juegos Centroamericanos.

Marielis trabaja en un paladar y solo en caso de ciclón ve el noticiero pues, «para servir café y refrescos no hace falta saber na´ de eso, la vida está muy mala y difícil como para amargarla más con tiroteos, bloqueo o que le repitan a uno que hay problemas con el agua o faltan medicamentos», dice.

Desgraciadamente, no saben nada, ni quieren saber. Algunos (no pocos) adolescentes, jóvenes y no tan jóvenes, consideran que no es necesario acumular conocimiento o tener una idea de cómo se desenvuelve en materia socioeconómica y política la sociedad; ante pedidos escolares o demandas de los centros de trabajo existe Google, donde obtienen la información que necesitan en el momento preciso, tajando cualquiera inversión de tiempo en contrastar fuentes, ofrecer una valoración personal y forjar criterios. Solo saben mover el dedo por la pantalla de su móvil buscando información fácil y no retienen nada en su memoria.

Consumir medios informativos se considera «cheo» y, quienes lo hacen por herencia cultural o satisfacción personal, muchas veces callan para integrarse al grupo y no desentonar. Estar en Facebook determina un status social, mientras que visitar Cubadebate, ver el Noticiero Nacional o la Mesa redonda, convierte al individuo inmediatamente, a ojos de los felices ignorantes, en «bichos raros»; apelativo imputable también a quienes disfruten un libro sin que este sea obligatorio.

¿Desconocimiento en la sociedad de la información?

Escribió el filósofo británico Karl Popper: «La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimiento, sino la negativa a adquirirlo». ¿Cómo es posible que la ignorancia puje en la Cuba de hoy con una educación universal, gratuita y de calidad, que sienta las bases de una cultura general integral sólida?

En los predios nacionales por fortuna no preocupa el analfabetismo y la articulación de la enseñanza comprende una gama de asignaturas de ciencias naturales, técnicas, matemáticas y humanísticas que se complementan con actividades extracurriculares, lo cual favorece la formación vocacional y el aprendizaje eficiente e integral.

Por lo que, pese a las deficiencias de nuestro sistema educacional, culparlo de la ignorancia de una parte de la sociedad sería otra muestra plausible de facilismo y falta de conocimientos.

Si fuéramos a buscar los porqués imperaría comenzar por la familia, por la primera escuela que, en ocasiones, solo exige que «no digan nada malo en las reuniones de padres» y «no tener que correr atrás de nadie para repasos».

desinformación
(Foto: Tomada de Internet)

Además, poco puede influir en materia de cultura quien, con 40 años, en las selfis ponga boquita de pez, escriba en redes sociales «que sufra el que tenga dolol» o edite una fotografía para parecer posar junto al Conejo Malo o Karol G.

Sí, la banalidad en determinados momentos aparece como carcinoma hereditario; mientras que, muchas veces, quienes no tuvieron la oportunidad de aprender, o la desaprovecharon, suelen mantener y transmitir indefinidamente de generación en generación ese desinterés y conformismo con lo que se conoce o no.

En materia de estudio los alumnos se preparan solo para pasar el examen, aprenden de forma memorística lo suficiente para aprobar (obtener el mínimo indispensable muchas veces es la meta) y luego «lo que entra por un oído sale por el otro».

Influye también el maravilloso atajo de teclado Ctrl C +  Ctrl V que nos ayuda con tan sólo un pequeño gesto a copiar exactamente lo que buscamos y pegarlo sin ni siquiera leerlo, convirtiéndonos en meros espectadores de lo que pasa a nuestro alrededor, plagiadores supremos, ajenos a lo que significa sistematizar conocimientos.

Y es que, como expresó el profesor canadiense de teoría de la comunicación Marshall McLuhan, la tecnología es una extensión de nuestros sentidos, pero que de la misma forma que los amplifica también los amputa, modificando algunos hábitos que determinan nuestra relación con el mundo y nuestra capacidad de conectarnos con los demás.

La funesta moda del desconocimiento no solo gana seguidores en la isla, sino también a escala global. Al respecto teorizó Gerardo Castillo, profesor emérito de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra.

«Las poderosas tecnologías no nos invitan a la reflexión, sino a acumular un exceso de datos que nos intoxican, impidiéndonos así discriminar entre lo importante y lo superfluo. Los saberes pensados son sustituidos por los “saberes” sin pensamiento. Hoy existe una fe ilimitada en la técnica, que con frecuencia llega a ser idolatría. Se olvida que la técnica es para el hombre y no el hombre para la técnica.

«Nos estamos conformando con saberes parciales, desgajados de una sabiduría integral, quizá porque el modelo que nos proponen no es el del sabio y el hombre culto, sino el del especialista», asegura.

«Navegamos cada vez más velozmente, pero sin saber a qué puerto nos dirigimos. Para orientarnos ya no necesitamos mirar las estrellas, pero haber dejado de mirar al cielo nos empobrece. Somos títeres de la cultura de consumo. Leemos el libro que está de moda, no el que responde a nuestras inquietudes y necesidades de tipo cultural», reconoce el catedrático español.

Desconocimiento
(Foto: Tomada de Internet)

A la corta y a la larga, el desconocimiento cobra factura y atenta contra la salud cívica y democrática de la sociedad. Las carencias intelectuales nos hacen manipulables y en extremo vulnerables ante retrógradas campañas políticas y culturales.

Por fortuna no toda la juventud está pérdida, como reza la sentencia popular sin contextualizar ni mirar más allá de la epidermis y excluyendo que en los tiempos que corren también muchos jóvenes apuestan por estar informados y tener un bagaje cultural para enfrentar los nuevos desafíos sociales, productivos y culturales. 

Que cunda el ejemplo de aquellos que saben que Miguel de Cervantes  escribió la novela Don Quijote de la Mancha, que a William Shakespeare debemos Romeo y Julieta, que Nicolás Guillén es nuestro poeta nacional, que México y Canadá comparten fronteras con los Estados Unidos de Américas, que Viñales queda en Pinar del Río y Trinidad en Sancti Spíritus; que Nicolás Maduro y Evo Morales presiden dos países latinoamericanos, que Santa Clara cumplió el pasado quince de julio sus 330 años y que Vanguardia, el semanario provincial villaclareño, apuesta desde sus páginas por diversificar estilos y perfeccionar los modos de abordar el suceso periodístico para informar, educar y entretener.

Se han publicado 13 comentarios

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  • Carlos

    Muy buen comentario, hay que lanzar un S.O.S al conocimiento integral que debe tener un ciudadano comun.El desarrollo tecnologico no lo podemos negar, pero es un arma de doble filo, por un lado te desarrollas intelectualmente si lo sabes usar de forma correcta, por otro te deforma sin tener remedio nunca mas. Viendo las cosas como se manifiestan las bibliotecas con el tiempo se van a convertir en lugares musiables con tanta buena bibliografia que hay, hoy los educadores todo lo mandan a buscar a traves de la computadora, es lamentable la cantidad de jovenes en las calles sin estudiar y sin preparacion, adoleciendo de una ignorancia fantasmal, todo esto esta concatenado, en un momento fue el exodo de personal docente de las escuelas y que aun no nos hemos recuperado, perdiendo calidad la educacion y la tecnologia como exprese anteriormente, los medios de comunicacion hacen su trabajo pero desgraciadamente este sector de la poblacion no ven TV, escuchan la radio, leen la prensa..... ganar esta batalla es dificil, pero se puede rescatar con inteligencia.

  • A Arsenio

    Con este artículo se resolvería gran parte del problema si fuéramos capaces de acudir a estilos utilizados en mi época de estudiante y trabajador (Décadas 60-70): Tema obligado para la preparación metodologíca de maestros y profesores desde el de Español hasta el d Educación Física).Tema para la programación radial tanto musical como deportiva,reunión sindical,encuentro cederista etc,etc,etc.... pero lamentablemente el estilo de vida actual también atenta contra las cosas tan buenas q se hacían en mí época.Nada q solo me queda felicitar a la periodista por este gran trabajo y q no se desanime y sistematice sobre el tema y q le pregunte a un gran colega de ella:Ejemplo del periodismo José A.Fulgueiras si en su época d estudiante q era la mía artículo como este eran o no temas obligatorios para debatir en diferentes esferas de la vida tanto educacional,laboral o social.Una vez más Felicidades por ese gran trabajo.

    • Claudia Yera Jaime

      Muchas gracias, esperemos que el reportaje contribuya a la toma de conciencia sobre este flagelo y se trabaje en los hogares, las comunidades, centros escolares y de labor, en desterrar la ignorancia; o, al menos, combatirla.

  • Nestor

    Excelente el artículo ,muy acorde con la situación actual en cuanto a cultura general se refiere, soy uno de esos jóvenes que tal vez no encaje en un grupo de estos que están de moda ,pero tampoco me interesa, si algo combato a diario es la incultura, los errores gramaticales y ortográficos (aunque algunos son horrores) que" lejos de destacar" como algunos piensan lo que hacen es poner en evidencia que son incapaces de emplear de forma correcta el lenguaje verbal o escrito. Es cierto que los tiempos cambian, hoy por ejemplo solemos escribir más por un chat que hablar en persona o por teléfono ,en parte es mas cómodo, pero a dado cabida a que muchos se aprovechen de esto para justificar sus errores y para prácticamente verlos como algo normal, todos sabemos que muchas veces el autocorrector del móvil hacen de las suyas y sustituyen palabras que en ocasiones no guardan mucha relación, pero una cosa es que desee escribir reflexión y el móvil lo cambie por flexión o lección *o alguna otra palabra que el teléfono pensará es la que se quiere emplear, a escribir [toy byen] o [ele my bes frien] ,y muchos otros que son aún peores y que de verdad no deseo repetir . Yo personalmente lejos de lo que diga u opine un grupo que para mi por su ignorancia son incapaces de marcar tendencia pero que desgraciadamente se está poniendo de moda no sólo en Cuba sino también en el mundo; seguiré consultando cubadebate cada mañana, Vanguardia, Granma, Juventud Rebelde, si los estudios me lo permiten veré el noticiero y ¿por qué no? La mesa redonda, o telesur ,,,o un medio de prensa extranjero the New York Times, el Pais ,claro siempre consciente de la manipulación política a la que se someten estos y otras publicaciones, y me continuaré interesado en conocer cada día un poco más, pues el saber no ocupa espacio, esa debería ser la defensa de más personas y no la tan popular "sólo se que no se nada " que ni siquiera se ajusta al contexto en el cual no pocos la emplean.

    • Lyly OP

      Muy buen comentario,me gustraía que muchos jovenes lo leyeran, está muy acorde con la situación que hoy vivimos.

    • Claudia Yera Jaime

      Nestor que bueno que no eres uno más de este montón que protagoniza el trabajo, ojalá cunda tu ejemplo, y el conocimiento se ponga de moda,pues las carencias intelectuales nos hacen manipulables y en extremo vulnerables .

  • Omar Hernández Sosa

    Excelente el artículo.Ojala se publiquen otros así.Lamentablemente todavía se oye por ahí que Cuba es el país más culto del mundo

    • peDRi Mdex

      Lamentablemente, si se dice, pero no creo que Cuba sea el país más culto del mundo

    • Claudia Yera Jaime

      Omar, estos jóvenes que entrevistamos son algunos (no pocos), y aunque la situación resulta extremadamente preocupante, todavía podemos preciarnos de un universo juvenil que apuesta por saber, investigar, innovar y hacerse valer en la sociedad. Desgraciadamente la ignorancia gana terreno tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

  • Gualterio Nunez Estrada

    Estuve hace un ano en Santiago de Cuba por 15 dias (vivo en Sarasota, Florida, Estados Unidos), viviendo en mi antigua casa y en comunicacion con mis ex-vecinos, y no vi a nadie leyendo un periodico, ni oyendo radio y la television solo la ven los viejos jubilados y los ninos, salvo el noticiero de Univision que lo ven personas de 50 anos en adelante, el resto no les interesa. Como ex corresponsal de Radio Rebelde en las provincias orientales entreviste a decenas de jovenes y no les interesan los medios de Cuba, ni siquiera el paquete del extranjero. Todos giran en torno a facebook y por eso pienso que los medios deberian adecuarse a la naturaleza informatica de facebook(el celular) porque actualmente son como los dinosaurios, extinguiendose lentamente por falta de oxigeno y comida despues de la caida del meteorito en Cancun (las nuevas tecnologias informaticas).https://nepabuleici.wordpress.com/

  • Juan Carlos Lima Jumolca

    Estoy de acuerdo con el artículo publicado.Debemos exigir más a nuestros jóvenes.Yo como padre me preocupo por los míos.A veces sufro y me duele escuchar barbaridades en temas disímiles,tanto Nacionales como Internacilnales.Debemos seguir exigiendo.

  • Justa la justa

    Ese problema lo tiene el mundo entero, en Estados Unidos. Francia, España, Canadá, Reino Unido, todos.
    Desgraciadamente no somos ni seremos la excepción y no son solo lo jóvenes, hay personas de 65años que tienen dinero y posibilidades y no saben quién es Lula da Silva pero si saben quién se fue para Brasil y lo que traen de allá cuando vienen.
    No saben nada pero si de viajes, compras y ventas. No tengo idea qué se podría hacer.
    Atacando y criticando no es el camino pero no sé, mientras más dinero menos amor al prójimo, más interés por las cosas banales y menos les importa las desgracias de otros en este mundo en que vivimos.

  • Guillermo RoCar

    El artículo es excelente, las raíces del problema, muchas, no sólo es la tecnología en función del "desconocimiento", lo que es contraproducente, pero no nuevo ni único de nuestro país, en el caso de Cuba, igual que otras situaciones relacionadas con la pérdida de identidad y la desculturización; no sé sí existe la palabra, le ruego me la acepten, el fenómeno no sólo ocurre por el desinterés de saber, tiene mucho que ver con la historia, la asignatura y el devenir actual, cuando era alumno, aclaro hace ya bastante tiempo, recuerdo que además de Historia de Cuba y del mundo, materias que no faltaban en ningún currículo docente, en Literatura estudiábamos "La guerra y la paz", "La metamorfosis", "El jardín de los cerezos", "Casa de muñecas" y muchas obras más de la Literatura universal, lógicamente; Don Quijote de la Mancha, hoy no sé sí se dan estas obras, hoy no sé si seguimos hablando del Desembarco de Martí y Maceo sin analizar las profundas diferencias que tuvieron que sortear para llegar a acuerdos, no sé si aún existe la Filosofía, como asignatura quiero decir, pero lo cierto es que no puede seguir siendo la de la "relación entre el ser y el pensar", hoy los profesores a cualquier nivel prefieren los trabajos investigativos impresos, lo que favorece el "corte y pega" y los errores gramaticales y de redacción, yo y todos los de mi generación teníamos que entregarlos escritos a mano y generalmente después de interpretar o estudiar algo, no me olvido de: "Interprete, ¿Que quiso decir Martí cuando afirmó...?", me daban tiempo de biblioteca y tenía que comentar delante de mis compañeros o escribir sobre lo que había leído, de hecho me encantaba leer, ahora casi no leo, y ¿Cuántos de los padres no leemos y no podemos por tanto incentivar ese hábito en nuestros hijos?, para entrar a la universidad tuve que hacer pruebas de ingreso de Matemáticas, Biología y Química, no creo que lo que tuve que estudiar para esas pruebas me sirviera de algo en la carrera que estudié, debieron hacerme prueba de Español, para evaluar mi ortografía, gramática y redacción, debieron hacerme prueba de Historia y de Ética o Cívica para ver si estaba listo para defender la educación, la cultura y la preparación integral de los cubanos en otras partes del mundo, debieron hacerme pruebas de Geografía para saber las capitales de los países, sus fronteras, en fin, no creo que me hicieran las que necesitaba. Las redes sociales implican una responsabilidad que no todos están capacitados para asumir, no sólo facilitan "el no querer saber" por las facilidades de acceder a cualquier cosa, sino que además nos presentan ante el mundo, todos pueden ver lo que publicamos y por tanto identificar nuestras carencias cognitivas, pero para eso no hay manual, creo que es importante rescatar algunas cosas en la educación, en sentido general, y aprender a convivir con esta generación sin deseos de saber.