Consolidar la democracia socialista

El 10 de octubre en sesión solemne y extraordinaria, la Asamblea Nacional del Poder Popular elegirá entre sus diputados a su presidente, vicepresidente y secretario, a los demás miembros del Consejo de Estado, y al presidente y vicepresidente de la República

Patria
(Ilustración: Félix Adalberto Linares Díaz)
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El 10 de octubre siempre ha sido una fecha sagrada para los cubanos. Por ello resulta idóneo para dar otro paso trascendental en la consolidación de nuestra democracia socialista. Ese día, en sesión solemne y extraordinaria, la Asamblea Nacional del Poder Popular elegirá entre sus diputados a su presidente, vicepresidente y secretario, a los demás miembros del Consejo de Estado, y al presidente y vicepresidente de la República.

Será un proceso genuino, gestado desde la base, fundamentado en la Constitución de la República, proclamada el 10 de abril del presente año, y de conformidad con lo dispuesto en la Disposición Transitoria Segunda de la propia Ley de Leyes.

Nuestros diputados tendrán el honor y la responsabilidad de elegir a los hombres y mujeres que ocuparán los principales cargos del sistema gubernamental cubano por un período de cinco años, y de modelar el futuro de la nación.

De acuerdo con la Ley Electoral, vigente desde el 13 de julio de 2019, la Comisión Nacional de Candidaturas —integrada por representantes de la CTC, los CDR, la FMC, la ANAP, la FEU y la FEEM— se reunió entre el 18 y el 22 de septiembre con cada uno de los parlamentarios del país, con el propósito de conocer sus propuestas de diputados para integrar los correspondientes proyectos de candidaturas para los más altos cargos del Estado.

De modo que cada diputado cubano —a solas con su conciencia y por escrito—, propuso a quienes consideró reúnen mayores méritos y cualidades, a partir de lo cual quedó en manos de dicha comisión la conformación de los correspondientes proyectos de candidatura.
Llegado el jueves 10 de octubre de 2019 —mediante el voto libre, directo y secreto— se procederá, primero, a las votaciones para presidente, vicepresidente y secretario del Parlamento, y también para los demás miembros del Consejo de Estado, en sufragios por separado. Según el artículo 219, de la Ley 127 (Ley Electoral), serán elegidos quienes hayan obtenido más del 50 % de los votos válidos emitidos. En el caso de que alguno de los candidatos no haya alcanzado el número de votos requeridos, se procederá a presentar otra propuesta por la Comisión Nacional de Candidaturas y se realizará una nueva elección.

Luego se pasará a la elección del cargo de presidente y vicepresidente de la República —denominación recogida en el texto constitucional en sustitución de las actuales de presidente y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

No debe olvidarse —pues resultó parte de un amplio debate popular en su momento— cómo la Constitución establece que el presidente de la República solo podrá ejercer su cargo hasta dos períodos consecutivos, luego de lo cual no puede desempeñarlo nuevamente, y para ser nominado a un primer mandato no ha de sobrepasar los 60 años de edad. Asimismo, establece que debe estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, ser ciudadano cubano por nacimiento, mayor de 35 años y no tener otra ciudadanía.

Nuestra Constitución define en su artículo 125 que el presidente de la República es el jefe del Estado; en tanto, el artículo 126 establece su elección por un período de cinco años y el deber de rendirle cuentas de su gestión a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Será un día de gran expectación entre los cubanos. Todos los candidatos llegarán en igualdad de condiciones y solo les serán reconocidos sus méritos y condiciones personales, así como su entrega e incondicionalidad a la Patria.

Hace algo más de un año, el 19 de abril de 2018, Raúl depositó toda su confianza en el renuevo generacional, personificado en Miguel Díaz-Canel Bermúdez, elegido presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Pasado ese lapso de intenso trabajo y enfrentamiento a dificultades colosales, corresponde de nuevo a nuestros diputados la alta responsabilidad de elegir al presidente de la República.

Por entonces, el propio Díaz-Canel afirmó: «No vengo a prometer nada, como jamás lo hizo la Revolución en todos estos años. Solo el trabajo intenso, abnegado y eficiente de cada día dará paso a resultados y realizaciones concretas que constituirán nuevas victorias de la Patria y el socialismo, sin abandonar jamás la disposición combativa de nuestras invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias».

Si en aquel lejano 10 de octubre de 1868 comenzó a forjarse la nación cubana, 151 años después, en el próximo, la historia dará otro paso adelante en la consolidación de las libertades y dignidades patrias.

Será el homenaje de nuestros diputados a fecha tan gloriosa, y se reeditará aquel día primigenio y luminoso que, al decir de Fidel, marcó el inicio de nuestra única y definitiva Revolución.

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