Vuelta al narigón en la agricultura

El empleo de bueyes en el cultivo de la caña constituye una fortaleza en zonas agrícolas de Remedios, territorio próximo a cumplir el plan de siembra de la gramínea.

Empleo de los bueyes en la siembra de caña en Remedios.
Seis variedades de caña se plantan en esos suelos de Remedios, garantía de la producción de crudo del ingenio de la localidad. (Foto: Luis Machado Ordetx)
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Piensan algunos que el laboreo con bueyes, ahora en tiempos de carestía y gasto racional de petróleo, representa un castigo para el hombre y también al animal. Todo depende, incluso cuando se habla de ciencia y técnica, del punto de vista de cada cual y de las condiciones y costumbres agrícolas de un territorio en particular.

Allá en General Carrillo, en Remedios, Villa Clara, hay historias y también producciones sostenidas en caña y cultivos varios que sorprenden —tanto en el sector estatal como en el privado—, en materia de comparaciones. No son menos que nadie: utilizan de igual modo el tractor y sus implementos de arrastres para adecuar la tierra a nuevos sembrados. Sin embargo, no de ahora, y sí de siempre, tienen preferencias por el arrastre animal y por el iuntus (yunta en latín) al narigón, esa cuerda corta que se emplea —al igual que la guía— en el traslado y control del ganado adiestrado al trabajo.

Aradura de campos para la siembra de caña.
Con bueyes se aran los campos que luego serán sembrados de caña  (Foto: Luis Machado Ordetx)

Creen allí, cosa cierta, que la yunta de bueyes resulta más ventajosa, pero no desdeñan asumir actividades productivas con uno de esos animales, y también con caballos, rareza extrema en la región central del país. Tal vez la cercanía a la tradición campesina y la excelencia de tierras destinadas al cultivo de la caña y el frijol, sin excluir la producción lechera, aparezcan en las  más loables conquistas del lugar, y hasta se impongan retos superiores.

En la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) General Carrillo —una de las 13 entidades que tributan materia prima al ingenio Heriberto Duquesne—, por el valor insustituible que aportan los animales de trabajo, no piensan en los  ajustes productivos ante limitaciones con el combustible.

Algo similar ocurre en algunas de las unidades pertenecientes a esa empresa azucarera. Durante el año pronosticaron unas 1100 ha de siembra y solo restan alrededor de 208 para satisfacer el plan.

No obstante, en General Carrillo se va a la delantera.  Con 165 trabajadores y tres lotes cañeros cuentan con 14 equipos mecánicos (tractores, picadoras, fertilizadoras y combinadas), y solo los usan en la preparación inicial del suelo, la atención y el corte de la gramínea. Las restantes acciones agrícolas son responsabilidad de hombres y animales. Así obtienen eficiencia.

Tienen 1649, 2 hectáreas de patrimonio terrestre, y el 49% de esa superficie es asistida con bueyes, con sus respectivos arados criollos, otros arrastres y carretones. Son 20 yuntas en activo y a veces contratan a las existentes en el sector privado. Durante el año planificaron 126.75 ha de siembra de caña, y están próximos a cumplir el programa, primera de su tipo en Villa Clara que lo logrará, muy distantes del atraso que acumula en la actualidad la provincia.

Siembra de caña con bueyes en Remedios.
La proximidad de los bancos de semilla al área de cultivo disminuye las pérdidas de tiempo en la siembra, dicen los responsables del 80% del trabajo manual que reciben los cañaverales. (Foto: Luis Machado Ordetx)

A Norberto Paulino González Díaz, jefe de producción de caña en la UBPC, pregunté ¿cómo logran esos resultados? que, al término de los últimos ocho años, posibilitó llevar a la industria más de 30 mil toneladas anuales, excepto en 2012 cuando quedaron por debajo de la cifra. El hombre saca número, y dice que su unidad, una de las 20 con la condición de Referencia en la provincia, siempre va a rendimientos mayores Lo importante es atraer a la fuerza de trabajo, dar la debida atención, con pagos de anticipos por jornada de $ 70.00 pesos y al concluir el mes que cobren más de 1400 por trabajador.

A la «caña va todo el esfuerzo», indicó, donde los hombres ganan de acuerdo con los resultados finales que se obtengan en el surco, de ahí que no sean tan abultadas las utilidades finales. En la mañana a los cañaverales, y en la tarde a los autoconsumos del lote, centro primordial del trabajo diario.

Hasta el momento ya tienen plantadas unas 110 ha de nuevas cañas, y el 81.2% fue con bueyes y carretones, con lo cual no emplearon, argumentó, unos «2 949,98 litros de combustible». Eso marca un derrotero en el campo. El petróleo no fue necesario para mostrar saltos, admite.

A  los boyeros pagan incentivos monetarios por «labor productiva, atención y cuidado de los animales», apuntó Eddy Bencomo Denis, jefe de la UBPC cañera, rentable desde 1993, fecha de su fundación. «Imagínese, precisó, ahí tiene a Yadiel Rodríguez Valdés y Ángel Rodríguez Castro, padre e hijo, así como a los hermanos Alberto y Manuel Castro Cabello, quienes en una jornada plantan 0.80 ha, un  monto respetable que a veces no se consigue con equipamientos mecánicos. Desde temprano traen la semilla desde los bancos cercanos, y a surcar, regar, repicar, tapar la simiente y siembra lista. Luego queda su atención permanente hasta que el campo cierra con el crecimiento de la gramínea».

 Así se palpan los pronósticos, ya realidad, en los campos.

Abolido el marabú

No entiendo, dije a  Bencomo Denis y a González Díaz, los directivos, ¿cómo  es eso de multiplicar cosechas? No lo entiendo, realmente, ¿qué dicen ustedes? Una respuesta casi al unísono estremeció en aquella geografía llana que por momentos se rodea de lomas. «Aquí todo es secano, dependemos de la lluvia, y no necesitamos nada más que azúcar, sal y algún sirope para refrescos, pues lo restante sale de la tierra». De ahí que no existan áreas vacías y tampoco marabú en los campos.

Frijol intercalado en un cañaveral de Remedios.
Uso del caballo en la atención al cultivo del frijol intercalado en los cañaverales en Remedios.
El uso del caballo en la limpieza de las plantaciones y atención al frijol intercalado, constituye una tradición en los campos de General Carrillo, La Alameda y San Gregorio, territorios que domina la cooperativa estatal. (Fotos: Luis Machado Ordetx)

Dentro de la caña se siembra frijol, y en momentos precedentes maíz. Al sumarlas se obtienen tres cosechas al año. Al frijol le aplicamos trueque con otras entidades del sector y garantizamos arroz, y de viandas todas se obtienen aquí al igual que carne de cerdo y de ovejos. ¿De dónde sale eso?, pues del trabajo y el entusiasmo de los hombres.

Dentro de cañaverales en fomento crecen 60 ha de frijol, con tres formas de explotación. Una del trabajador directo que asiste ese campo, otra para el autoconsumo del lote que se vende a los cooperativistas y también una que tributa a la unidad, apunta González Díaz, el jefe de producción.

 «Todo en nutrientes que se aporta al frijol queda en la caña, y el cultivo permanece sin hierbas, o daños a las plantaciones y siempre conseguido a menor costo y mayor producción y beneficio colectivo», señaló. En época de recolección de la leguminosa, «al trabajo vamos todos y no se sabe cuántas toneladas se obtendrán aquí porque todo cálculo es imposible, pero garantizamos la alimentación y el aporte estatal. De eso se vive cuando se siente un inmenso cariño por los cañaverales», acotó.

Lo importante es hacer mucho más sin permanecer sentados para ver lo que viene de arriba, ya sea en cría y ceba de toros, los módulos pecuarios, las ventas de leche, y  así «laboramos durante años y nada nos detendrá en la producción a partir del uso de la técnica tradicional, el buey», aclaró Bencomo Denis. Entonces, bienvenido el buey tomado por el narigón en muchos de los campos cubanos. 

Se han publicado 6 comentarios

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  • Ruffini

    Utilizar bueyes para la agricultura es un acto de maltrato a los animales y una muestra de nuestro atraso de 100 años.

    • Leon

      Verdaderamente no es muy avanzada la técnica agrícola con bueyes ,pero es una buena alternativa para no detener la agricultura que tanto necesitamos ,Los animales ,bien tratados hacen dar frutos a la tierra .Lo fundamental es no dejarnos vencer por las adversidades .

  • luismo

    Ruffini, gracias por su lectura.
    Hace usted cálculos rápidos, pero no al estilo del matemático Paolo, de quien al parecer tomó su apellido. La tracción animal es la «ecología de la máquina», dicen los que saben de la recuperación cultural de una tecnología apropiada para muchos empleos.
    Por desgracia los precios del petróleo, que no existe en el país en grandes yacimientos, así como piezas de repuesto y hasta maquinarias que deseamos tener, sin dudas, obligan a imposibles. No obstante, el mundo, ese primer mundo al que usted apela en su mirada, tampoco abandona el uso de la tracción animal. Hasta Guardias Reales tienen al caballo en muchas partes de Europa como medio de transporte.
    Hay estadísticas que afirman: « la energía animal contribuye con cerca del 10% en África subsahariana, el 17% en el cercano oriente y África del norte, el 28% en Asia (excluyendo China) y el 19% en América Latina». Dirá usted, ¡caramba!, todos los pobres y países en desarrollo. Sin embargo en otros países con crecimiento urbano e industrial (India, México, Brasil y África del Sur) la tracción animal es importante, al igual que en algunas partes de Europa, con pequeñas plantaciones en explotación.
    En Estados Unidos, los agricultores Amish disfrutan y hacen sus labores productivas con animales de tiro. La razón está dada por la lucha contra el cambio climático, la defensa al medio ambiente y la gestión ecológica de los países.
    En Francia hay servicios públicos que utilizan el denominado «caballo utilitario» para garantizar transporte de pasajeros, recolección de residuos, atención a áreas verdes y hasta prevención de seguridad, en lo que denominan energía alternativa para el desarrollo sostenible.
    El «Instituto Francés del Caballo y de la Equitación estima de 9400 euros la inversión promedia para un caballo, y un carro tirado por el caballo. En comparación, el precio medio de un vehículo de motor no contaminante para el mismo uso es de 22 800 euros (13 000 euros para un vehículo tradicional)», dice una nota tomada al vuelo.
    En tanto, en menor escala, nosotros asediados por cientos de carencias, y con muchas querencias de todo tipo, en pequeña escala seguiremos siempre aferrados al empleo del buey o en caballo en labores de la agricultura. Una mayor valoración, pues sé que a usted y a otros lectores los anima el deseo de las comparaciones, dejo con este enlace disponible en la actualidad.
    http://www2.cheval-breton.fr/fr/actualites/autres-actualites/brest-pari-reussi,33015.html

  • Carlos

    Excelente articulo, que falta hace que los que tienen que ver con la produccion de alimento en la provincia y el pais pudieran leer esto e interiorizarlo y poner en practica todas estas experiencias, cuando hay voluntad se alcanzan resultados.Hay muchisimas tierras perdidas sin producir de excelente calidad, fuerzas de trabajo que no tienen contenido de trabajo.Un ejemplo es la situacion critica que estan las tierras de los centrales desactivados, muchas abandonadas, perdidas en malas hierbas, pero hace falta un lider que despierte el deseo de producir y rescatar lo perdido.No se debe esperar que la Primera Secretaria del Partido llegue y señale los problemas para despues lamentarnos y hacer planes de medidas y reuniones, lo que hace falta es accion, ideas, deseos de trabajar, de producir.

  • Guillermo RoCar

    Cada vez que oigo o leo sobre tracción animal me viene a la memoria mi abuelo Alipio, cariñosamente "abuelo lipo", allá en Aguada de Moya, poblado de Vueltas, verdad que hace una pila de años, él se levantaba temprano, enyugaba sus bueyes, no recuerdo bien sus nombres, pero con ellos, el sol saliendo y el rocío de la mañana comenzaba su faena, a eso de las 11:00 de la mañana cuando el sol empezaba a picar, llevaba a sus bueyes a que bebieran agua, descansaran y pastaran, ¡como le sacaba provecho a su pedacito de tierra!, luego en la tarde, a los bueyes les daba una vueltecita y los cambiaba de lugar para que pudieran seguir pastando, a veces en la tarde los enyugaba para acarrear agua u otras cosas pero ya no para arar, me solidarizo con aquellos que aún realizan esa dura tarea y junto a su yunta le sacan frutos a la tierra, por que en la medida que el buey se esfuerza también lo hace su dueño y cuando el buey termina, el dueño tiene que seguir labrando la tierra de sol a sol, ejemplos como estos deben servir de aliciente para reconocer que sí se puede, estos héroes, casi anónimos, lo demuestran día a día.

    • juana

      Es maravilloso ver como se critica todo o casi todo de un amanera como si no fuera real más de 60 años de bloqueo genocida, aunque hoy en día no es fácil de concebir que vivas en el campo y no tengas a tus alrededores una pequeña parcela sembrada con especies, vegetales, viandas y frutales para no tener que ir a las tiendas en busca de productos confeccionados con químicos u otros derivados, así criar unas gallinas, atender una yunta de bueyes para preparar la tierra y una vaca lechera para alimentar a tus hijos y familia, sino es así, que diablos haces en el campo. Ojalá pudiera dedicarme a esa labor antistress de la ciudad buscando y preguntando que si vino pollo, carne, aceite y hasta etc.