Camilo, pecho adentro junto al pueblo

Aniversario 60 de la desaparición física del Comandante Camilo Cienfuegos, el legendario jefe rebelde. Reconstrucción documental de su presencia en territorio villaclareño según reseñas de la prensa periódica. 

Visto: 1823

 «No vamos a encasillarlo, para aprisionarlo en moldes, es decir, matarlo».

                              Che

Camilo siempre junto al pueblo y en misiones de la Revolución. (Foto: Revista Inra, número 10, 1960)

El Comandante acampó en el ingenio El Purio y sintió regocijo ante el sillón estomatológico instalado en el interior de la fábrica de azúcar para atender a niños, campesinos y obreros de Calabazar de Sagua. Todo se incluyó en el recorrido de aquella histórica travesía de la caballería mambisa que partió de Yaguajay para llegar a La Habana e intervenir en los actos del 26 de Julio, tal como antes aseguró el jefe guerrillero, cuando trazó la ruta con soldados portando sombreros de yarey.

El viernes 10 de julio el diario El Villareño destaca particularidades de aquel periplo con salida, cinco días después, desde Yaguajay en un recorrido aproximado de 420 kilómetros y un diseño estratégico de estancia en pueblos según lo dispuesto por los comandantes Camilo Cienfuegos, Félix Torres González y Demetrio Montseny (Villa), los guías espirituales del trayecto.

Llegarían, con descanso a campo raso, a los pueblos de Zulueta, Encrucijada, Calabazar de Sagua, Cifuentes, Sitiecitos, Sagua la Grande, Quemado de Güines, Rancho Veloz, Corralillo por todo el Circuito Norte hasta Cárdenas,  y de ahí a Coliseo para continuar por la Carretera Central hasta La Habana, fin del recorrido y concentración popular.

Junto a Raúl Castro Ruz en despedida de tropas rebeldes que partían a zonas orientales del país. (Foto: Revista Inra, número 10, 1960)

También en el rotativo El Villareño del lunes 20 de julio de 1959, se recoge cuando el comandante Cienfuegos aprovechó la ocasión para visitar el central e inspeccionar el funcionamiento de las Cooperativas de Producción y Consumo que desde hacía 50 días existían en ese territorio. Era el ánimo de la Revolución empeñada en la transformación económico social del campo cubano.

Visita sorpresiva a Manicaragua y Cienfuegos. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Sin embargo, el mes de octubre, días antes de su desaparición física —así como del piloto teniente Luciano Fariñas Rodríguez y del soldado Félix Rodríguez, los acompañantes del Cessna, modelo 310C, número de orden 53, en viaje de Camagüey a La Habana—, los territorios villareños fueron testigos de sistemáticas visitas.

Una revisión de la prensa periódica refiere la participación de Camilo en el Primer Congreso Campesino en El Nicho, en el macizo montañoso de Guamuhaya, momento que sirvió, además, para calibrar pronunciamientos oportunistas de Eloy Gutiérrez Menoyo, Andrés y Aurelio Nazario Sargent y William Morgan, quienes después, en corto tiempo, se convirtieron en traidores.

De ese Congreso no existe mucha documentación. Mas, su reconstrucción resulta posible a partir de lo expuesto en las ediciones de El Villareño, en las cuales se expone que allí se discutió sobre el cambio de la imagen de la serranía defendida por el Che Guevara desde que estableció un año antes su Comandancia guerrillera en El Pedrero para desplegar la ofensiva final que erradicaría el poder militar batistiano en el centro del país.

La reunión celebrada «durante los días 8, 9 y 10 del actual [octubre], constituyó un éxito sin precedentes, ya que se calcula en más de cinco mil personas las que participaron del mismo», recoge El Villareño del lunes 12, y afirma que allí estaban los comandantes Camilo Cienfuegos, jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, así como Orlando Rodríguez Puertas y Félix Torres González, y el doctor Benito Pérez Masa.

El temario siempre tuvo como sustento el sueño de Fidel por cambiar el escenario económico social de la región montañosa, detenido después para eliminar el bandidismo que allí floreció. Pero, ¿qué se discutió? Lo expone El Villareño, principal periódico de Santa Clara.

Los planteamientos versaron sobre las tiendas populares, las cooperativas campesinas, los centros experimentales de cultivos, plantas de beneficio de café, fomento de árboles frutales y viviendas, caminos vecinales, escuelas y centros técnicos de enseñanza agrícola-industrial, la Salud Pública, la Reforma Agraria, así como la repoblación forestal en las márgenes del lago Hanabanilla y la vigilancia revolucionaria.

Con el Che, en intercambio de sombrero alón por boina. (Foto: Revista Inra, número 10, 1960)

Camilo tenía experiencia en este tipo de reuniones. Meses antes, el 20 de diciembre de 1958, el Club Social de General Carrillo, en territorio liberado, fue el centro de la Conferencia Nacional Azucarera. En Camilo, Señor de la Vanguardia (1979), William Gálvez precisa, según palabras del dirigente obrero Ursinio Rojas, que «después de la organización del Frente Obrero Nacional Unido, tarea orientada por el compañero Fidel, una de las primeras decisiones que se tomó fue la de celebrar un Congreso Nacional de Trabajadores Azucareros que, originalmente, habíamos acordado efectuar en el Escambray. Se discutió con el Che la conveniencia de realizar el Congreso en su territorio. Él estuvo de acuerdo y acogió la idea con mucho entusiasmo».

Sin embargo, decidieron a última hora que se realizara en zonas de operaciones de la columna invasora número 2, «Antonio Maceo», dirigida por Camilo, quien se mostró entusiasmado con la idea para, entre los propósitos trazados, organizar la huelga general revolucionaria y el apoyo de los trabajadores azucareros en sus luchas por las reivindicaciones laborales.

La conclusión de ese Congreso, al siguiente día, coincidió con el segundo ataque a Zulueta y la liberación definitiva de ese poblado. De ahí que en El Nicho, Camilo recordara aquellos sucesos, y dijera que la «Reforma Agraria va y la Revolución no se detiene», pues «en su mentalidad de guerrillero no podía una nube detener o torcer una línea trazada», recoge el prólogo suscrito en Guerra de Guerrillas (1960), del Che.

Anteceden horas

A la llegada de Camilo a las estribaciones del Escambray preceden horas de celebraciones en Jobo Rosado, Yaguajay, sitio en que recuerda el primer aniversario del arribo de la columna invasora a esa «punta de monte, entre colonias de cañas, que sirvió de campamento al aguerrido Comandante Félix Torres durante los días de lucha», suscribe el sábado 10 de octubre en Noticias de Hoy el periodista Adolfo Martí.

Actos por el primer aniversario de la llegada de la columna número 2 “Antonio Maceo”, a Jobo Rosado y central Narcisa. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Es un acto en el cual intervienen más de 10 000 campesinos, y al hablar a la multitud, el Comandante Cienfuegos «dijo cosas muy profundas, llamó a los campesinos hermanos, y evocó los azarosos días de la guerra, destacando el heroísmo de los guajiros villareños que, a la llegada de las tropas invasoras tenían formadas columnas de combatientes», detalló Martí al reconstruir aquella mañana del miércoles 7 de octubre de 1959. Esa noche Camilo también interviene en una jornada de encuentros con trabajadores del central Narcisa, ocasión en la cual dijo: «Esta Revolución es nuestra», añade la edición del domingo 11 según el periodista.

Tampoco podrá olvidarse aquel sábado 19 cuando Zulueta lo declaró Hijo Adoptivo y, mucho menos, como refleja meses antes la edición del jueves 9 de julio en El Villareño al reseñar el recorrido que hizo el jefe guerrillero por Manicaragua, lugar al cual llegó el día anterior a esa fecha de una manera inesperada, y al caminar «a pie la calle Juan Bruno Zayas fue saludado por sus amigos y aclamado por el vecindario». Dijo Camilo que «dentro de un mes desaparecerá el Campamento Libertad, antiguo Columbia, para dar paso a Centros Escolares», y así ocurrió.

En Santa Clara y en Elguea el 30 de septiembre de 1959 durante un recorrido junto a Fidel. (Fotocopia: Luis Machado Ordetx)

Años atrás, el 11 de agosto de 2017, el colega Nicasio Vázquez González publicó en Vanguardia «Por siempre Elguea», y la histórica visita de Fidel, Raúl y Camilo a ese balneario. Cifra el acontecimiento el 30 de septiembre de 1959, y la edición de El Villareño del jueves 1 de octubre, en su primera plana, lo acota.

«Desde la tarde de ayer permaneció en la jefatura del Regimiento 3 de esta ciudad el Primer Ministro doctor Fidel Castro Ruz, quien […] sostuvo sendas conferencia de las que participaron los comandantes Raúl Castro y Camilo Cienfuegos». Hay un subtítulo en la información: «Hacia Elguea», que destaca «Hemos podido conocer que el Primer Ministro, acompañado de los Comandantes Raúl Castro y Camilo Cienfuegos, se dirigió hacia los baños sulfurosos de Elguea, en el término de Corralillo, donde se encontraba en visita de inspección en la mañana de hoy, pues como se sabe la administración de ese balneario ha pasado al cuidado del INRA», concluye la fuente.

Con Fidel, Raúl, Willian Gálvez y otros oficiales del Ejército Rebelde en Elguea, el balneario de Corralillo. (Foto: Cortesía de Nicasio Vázquez González)

Últimos acontecimientos

El Che Guevara en Guerra de Guerrillas (1960), añade al hablar de Camilo: «Podríamos mejor preguntarnos: ¿quién liquidó su ser físico? porque la vida de los hombres como él tiene su más allá en el pueblo: no cambia mientras éste no lo ordene».

Con Leandro Rodríguez Malagón, jefe de la patrulla campesinas de Pinar del Río en acto de reconocimiento en Ciudad Libertad. (Foto: Revista Inra, número 10, 1960)

El miércoles 21 de octubre de 1959 un titular en El Villareño destaca: «Detenido el Jefe Militar de Camagüey». Resalta que el entonces comandante Hubert Matos, no «solo había presentado la renuncia a su alto cargo dentro del Ejército Rebelde, sino que se encontraba detenido en la sede de dicho Regimiento, acusado, nada menos que de traición». Camilo llega en la mañana a esa provincia y procedió al arresto del oficial manzanillero que intentó una asonada contrarrevolucionaria.

Luego vino la apoteosis de victoria, y Camilo con el pueblo en las calles dijo: «Camagüeyanos, con el empuje de ustedes y la Reforma Agraria va, y la Revolución no se detendrá». Otra vez en La Habana, el lunes 26 frente al Palacio Presidencial y ante más de un millón de personas, Camilo pronunció su último discurso.

La caballería mambisa hace su entrada en La habana para la celebración del 26 de Julio. Foto: Revista Inra, número 10, 1960)

Nuevamente a Camagüey, dos días después, cuando a las 6:01 de la tarde el Cessna bimotor salió del aeropuerto agramontino, toda comunicación se truncó y el mar sirvió al comandante Cienfuegos y al piloto y escolta de fructífera e inabarcable tumba. La edición del viernes 30 de El Villareño anuncia: «Consternación general por la desaparición del Cmdte. Camilo Cienfuegos». Búsquedas por la zona sur de la Ciénaga de Zapata, playa El Mamón, cerca de Turiguanó, Morón…

Al siguiente día, el rotativo apunta: «Nada oficial sobre la aparición de Camilo Cienfuegos». Las búsquedas continúan por Cayo Francés, en Caibarién. Fidel, otros dirigentes y el pueblo no descansan. Ese sábado llega temprano en la mañana el Jefe de la Revolución a Santa Clara. Va rumbo al puerto de Isabela de Sagua, donde tomó un guardacostas para dirigirse a Cayo Anguila, a 130 kilómetros de la costa norte, frente a Caibarién. Todo es infructuoso.

El viernes 13 de noviembre, el rotativo de Santa Clara toma una frase del líder de la Revolución luego de la intervención la noche anterior ante las cámaras de televisión de CMQ: «Hay que resignarse a la idea de que Camilo cayó como caeremos todos, cumpliendo con su deber», pero el hombre y su historia siguen vivos, pecho adentro, junto al pueblo.

Se han publicado 2 comentarios

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  • Pedro Luis González Domínguez

    A CAMILO

    Estas presentes en la brisa
    que viene de allá, del mar
    y no dejas de alumbrar
    con la luz de tu sonrisa,
    te nos marchaste de prisa
    en circunstancias fatales
    y hoy tus huesos inmortales
    florecen echan raíces
    y crecen, crecen felices
    en el mar como corales

    • luismo

      Gracias, muchas gracias al amigo Pedro Luis, sus décimas son de sustancia histórica que enaltecen estos tiempos, y Vanguardia y los lectores siempre le agradecen.