El vial de la excelencia

Han pasado 30 años desde que los hombres del contingente Campaña de Las Villas dejaron caer las primeras piedras al mar del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María.

Fidel Castro Ruz en uno de los puentes del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María.
Fidel observa el mar desde uno de los puentes del pedraplén Cayo Santa María, durante el recorrido realizado el 29 de septiembre de 1996. (Foto: Manuel de Feria García)
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Fue el contingente Campaña de Las Villas, al mando de Orlando Rodríguez Pérez —Héroe del Trabajo de la República de Cuba, ya fallecido—, el que cumplió el sueño del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de hacer un camino de piedras para enlazar cayo Ensenachos, con Las Brujas y Santa María, y propiciar el desarrollo turístico en Villa Clara, ante la calidad y belleza de sus playas vírgenes.

Trabajadores festejan el empate del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María, el 15 de diciembre de 1994.
Jubileo del contingente Campaña de Las Villas al arribar a Cayo Santa María. (Foto: Archivo de Vanguardia)
Lugar donde se empataron las dos puntas del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María.
Lugar donde se produjo el empate del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María.

A tres décadas del acontecimiento, resulta meritorio recordar una de las proezas más grandes protagonizadas por los villaclareños, que puso a prueba la astucia de constructores, proyectistas, ingenieros, geólogos y biólogos marinos, en una obra de la cual no se tenía experiencia.

Bastaron solo cuatro años para erigir los 48 kilómetros del vial sobre el mar, y los 44 puentes que facilitan el intercambio entre las corrientes marinas.

El 15 de diciembre de 1994, en el kilómetro 19,9, trascendió el acople del vial entre los constructores que avanzaban desde los cayos, y los procedentes de la costa.

En esa jornada no se hizo esperar la felicitación del General de Ejército Raúl Castro Ruz —vía telefónica—, quien dio a conocer su satisfacción a quienes habían hecho hasta lo imposible para cumplir el compromiso con el máximo líder cubano.

Días después, el 26 de diciembre, Raúl llegaba a Caibarién para entregarle a Orlando, a nombre de Fidel, la réplica del yate Granma.

Dos años más tarde, el 29 de septiembre de 1996, la ansiada visita del Comandante en Jefe era una realidad, y tras su recorrido por el vial, al comprobar la hazaña de los villaclareños, expresó en su discurso: «Obras como estas son motivo de admiración y asombro. Millones de personas pasarán por allí a lo largo del tiempo, y millones de personas se asombrarán de lo que ustedes han hecho, aun cuando no sepan en qué difíciles condiciones se ha hecho, y en qué circunstancias económicas se ha hecho». 

General de Ejército Raúl Castro Ruz entrega la Réplica del Yate Granma al contingente Campaña de Las Villas.
Instantes en que el General de Ejército Raúl Castro Ruz entregara la réplica del yate Granma a los hombres de Orlando Rodríguez. (Foto: Archivo de Vanguardia)

La majestuosa carretera mereció la mención Iberoamericana del Premio Internacional Puente de Alcántara de la Fundación San Benito de Alcántara, en su séptima edición, instituido en España para galardonar en el ámbito iberoamericano, la obra pública, construcción, o conjunto de construcciones de ingeniería civil, de importancia cultural, tecnológica, estética, funcional y social. En el caso del pedraplén, por su importancia para el futuro económico de Cuba y el respeto al medio ambiente.

La historia no contada

Recuerda Jorge Luis Cárdenas Orozco, el hijo de Tomás Cárdenas García —quien fuera primer secretario del Partido en Villa Clara durante la ejecución del pedraplén—, que siendo muy joven, lo acompañaba a los encuentros con los constructores.

Fidel Castro evalúa proyecto del pedraplén Caibarién-Cayo Santa María, en cayo Fragoso.
Momento en que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y Tomás Cárdenas García (a la izquierda), se reunieron en Cayo Fragoso para evaluar los proyectos del pedraplén. (Foto: Cortesía de Jorge Luis Cárdenas)

«Había discusiones fuertes sobre la táctica a seguir. A veces sus argumentos no coincidían con los de Orlando, pero luego lo convencía, por sus vastos conocimientos en obras civiles.

«Era habitual encontrarlos con los planos sobre una mesa hasta altas horas de la noche, para trazar la estrategia más correcta. En casa, mi padre no se cansaba de hablar del entusiasmo de aquellos hombres en medio de las limitaciones del período especial y el deseo de cumplir la encomienda de Fidel».

Refiere Jorge Luis —quien labora en la sede del Comité Provincial del Partido— que cada vez que concluían un tramo, ubicaban una losa en el lugar con el número del kilómetro y los nombres de los constructores más destacados.

Fidel Castro Ruz dialoga con periodistas cubanos durante su visita al pedraplén Caibarién-Cayo Santa María, el 29 de septiembre de 1996.
Fidel Castro Ruz dialoga con periodistas cubanos durante su visita al pedraplén Caibarién-Cayo Santa María, el 29 de septiembre de 1996. (Foto: Manuel de Feria García/Archivo de Vanguardia)

«Otra anécdota de mi padre que me hacía reír, ocurrió en una de las visitas de Fidel a Villa Clara. De regreso a La Habana, el Comandante insistió en que subiera al jeep para darle instrucciones. La amena charla se prolongó, y casi a la entrada de la capital, se percató de lo lejos que estaba de Santa Clara».

Tomás Cárdenas García guardaba con celo fotos y documentos de la obra magistral, que plasmó en su libro Collar de Piedras para no olvidar aquellas jornadas de heroísmo.

Al pedraplén le esperaba otra prueba de fuego, cuando en septiembre del 2017 recibía los embates del huracán Irma. Pero como en los años de su ejecución, ni vientos ni marejadas impidieron su recuperación, asumida por hombres con el temple del «Campaña de Las Villas».

A tres décadas del lanzamiento de la primera piedra al mar, el vial de la excelencia sigue impresionando a los visitantes, en armonía con la naturaleza, como vaticinó Fidel.

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