90 que valen por miles

El Movimiento Político-Productivo de los 90 por los 90 de Fidel, se acerca a sus cuatro años de creado y continúa a la vanguardia campesina en Villa Clara.

En la finca de Yosvany del Río todo está sembrado, y su tabaco crece lozano, al que aspira a darle cuatro cortes. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)
En la finca de Yosvany del Río todo está sembrado, y su tabaco crece lozano, al que aspira a darle cuatro cortes. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)
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En marzo de 2016, cuando Cuba conmemoraba el 90 Aniversario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro, surgió, en el municipio de Camajuaní, el Movimiento Político-Productivo 90 por los 90 de Fidel; o sea, 90 campesinos de avanzada, comprometidos con la alimentación del pueblo y dispuestos a aportar una parte importante de sus producciones al sistema estatal de Acopio.

Desde entonces han pasado casi cuatro años, no exentos de dificultades y complicaciones, pero este movimiento se ha mantenido firme y resulta pilar importante de la producción de comida en dicho municipio villaclareño.

Además, conserva intacto su apoyo incondicional a las ferias dominicales en Santa Clara y al proyecto Para una Sonrisa, del Hospital Pediátrico José Luis Miranda, que atiende a niños hospitalizados. Una labor muy humana que simboliza la continuidad de la obra de Fidel, que siempre veló para que nuestra infancia tuviera a su alcance todos los derechos y el bienestar necesario para crecer saludables y felices.

Para dar una idea de la magnitud de alimentos entregados al Estado, basta hacer referencia que siendo solo 90 productores, aportan el 60% de lo acopiado por el Estado en ese municipio, que cuenta con el mayor número de campesinos en Villa Clara.

En los predios del mayor productor de ñame del mundo

Que Raidel García Díaz, más conocido como Roly, sea el mayor cultivador del ñame en Cuba, nadie lo pone en duda. Pero el director del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), Dr. C Sergio Rodríguez Morales, va más allá, y según el propio Roly —medio en broma y mucho en serio— lo califica como el mayor productor de ñame del mundo:

Raidel García, Roly, Rey del Ñame, muestra con orgullo uno de sus hermosos ejemplares. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)
Raidel García, Roly, Rey del Ñame, muestra con orgullo uno de sus hermosos ejemplares. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)

«Creo se deba al aprecio que el doctor Sergio me tiene, pues desde el inicio ha sido mi consejero y lo considero el padre de mis logros. Gracias a él tengo todo esto, pues me ha ayudado y enseñado mucho. Aunque lo creo inmerecido, para mí significa el mejor de los elogios».

Roly tiene plantados 140 mil montones de ñame de diversas variedades, que se ven hermosos y con tubérculos que ya sobrepasan las 10 libras, a pesar de que aún no es tiempo de cosecha.

Para este productor, se trata de un cultivo noble, que se sobrepone a los vaivenes de la naturaleza: «Guapea bajo la seca y, además, se cosecha en los meses en que más escasea la yuca. También, como ventaja, dura mucho sin echarse a perder. El año pasado tuve un ñame en la cocina de la casa desde marzo hasta agosto, que fue cuando nos lo comimos.

«Estas llanuras estaban llenas de marabú, pero ahora, ¡mírelas cómo están!», nos dice, mientras escarbaba la tierra y mostraba uno de sus hermosos ñames: «Hasta vengo por las noches y me pongo a recorrer los sembradíos, pues es lo que más me gusta».

Pero Roly no solo es el Rey del Ñame. En su finca se siembra yuca de manera escalonada, lo que hace que nunca falte. Incluso, de variedades diferentes, con diversos clones que trajo del INIVIT — desde el Y-93-4 hasta la llamada señora— a instancias de su maestro Sergio: «En el 2019 acopié para el Estado más de 600 quintales, con la ventaja que tengo yuca cuando otros productores no. Doy el golpe cuando no hay y nunca pierdo el cangre».

También tiene sembradas más de tres mil matas de frutabomba, otras cuatro mil, entre plátano burro y macho, y dos hectáreas de malanga, pues se trata de un productor integral.

Amante convencido de la aplicación de la ciencia y la técnica, este agricultor de 48 años de edad, nacido y criado en el campo, específicamente en la finca La Prudencia, no solo posee todas sus semillas certificadas, sino que se responsabiliza con el Banco de Semillas Agámicas del municipio.

A Roly, como al resto de los campesinos villaclareños, le ha golpeado duro la carencia de combustible y fertilizantes; sin embargo, no se ha quedado de brazos cruzados. Aunque ha tenido que comprar, en ocasiones, hasta 200 litros semanales de petróleo para regar la malanga, su voluntad y espíritu colaborativo no han decaído y cada día de feria se le espera, tanto en Camajuaní como en Santa Clara: «Hay que ajustarse para sacarle el margen de ganancia a las producciones, pero no podemos detenernos en nuestro empeño de llevarle comida al pueblo».

Ni un centímetro de tierra sin cultivar

A la derecha de la casa familiar se encuentra una hermosa vega de tabaco. A la izquierda, un sembradío de malanga y, un poco más allá, se distingue un saludable campo de cebollas.

Se trata de la finca La Caridad, del campesino de los 90, Yosvany del Río Rodríguez, que pertenece a la CCS Niceto Pérez, entre las más destacadas del territorio camajuanense. Un labriego que en cuatro hectáreas de tierra tiene sembrados, además de los cultivos mencionados, otros como la col, yuca, ñame y tomate; en fin, una verdadera joya en cuanto a productividad y eficiencia.

Ramona Montes de Oca lleva 29 años de trabajo en el punto de venta El Tomate, que abastece la CCS Niceto Pérez, entre las más destacadas del municipio. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)
Ramona Montes de Oca lleva 29 años de trabajo en el punto de venta El Tomate, que abastece la CCS Niceto Pérez, entre las más destacadas del municipio. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)

Yosvany abastece con sus producciones la placita del poblado de Vueltas y no se acobarda ante las dificultades; al contrario, le va de frente a los obstáculos: «Enfrentar los problemas y no cogerles miedo. Para tener, hay que trabajar y luchar duro en la vida. Esa es mi filosofía.

«Soy hijo de campesinos y al campo le conozco la mayoría de sus secretos. Todo en mi finquita se hace con bueyes, pues aquí no entra el tractor a nada y siempre trato de estar delante de los problemas y no esperar que me vengan para arriba. El trabajo no mata a nadie».

Yosvany entregó unos 600 quintales de tabaco en la campaña pasada, y para esta cuenta con una vega que crece robusta, sembrada el 12 de octubre pasado, y a la que espera darle cuatro cortes con el propósito de sacarle el máximo de rendimiento.

También emplea con eficiencia la ciencia y la técnica en sus producciones. Mucho más ahora, cuando escasean los fertilizantes químicos y se hace cada vez más necesario el uso de medios biológicos y fertilizantes orgánicos que no agredan al suelo ni los alimentos que siembra.

Su finca evidencia la frase del Apóstol José Martí que afirma: «Si el hombre sirve, la tierra sirve».

Roly, el coordinador de los 90

Rolando Ruiz Rodríguez, Roly, se desempeña como especialista principal de Cultivos Varios en Camajuaní, pero, por encima de todo, es el coordinador del Movimiento Político-Productivo de los 90 por el 90 cumpleaños de Fidel, así como su más apasionado impulsor desde su fundación.

Nada ha escapado, durante casi cuatro años, al pensamiento creador y las agenciosas manos de este dirigente campesino, convertido en un verdadero líder en quien todos confían y al que le piden consejos de cualquier índole.

Al referirse a la importancia del Movimiento, afirma: «Ha significado mucho. Antes, en Camajuaní, la comida se “escapaba” hacia otros destinos. A partir de que nos unimos, eso empezó a cambiar y ahora nosotros producimos casi el 60 % de lo que se acopia por la vía estatal en el municipio.

Roly, el eficiente coordinador del Movimiento de los 90 por el 90 cumpleaños de Fidel. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)
Roly, el eficiente coordinador del Movimiento de los 90 por el 90 cumpleaños de Fidel. (Foto: Narciso Fernández Ramírez)

«Claro que no estamos satisfechos, pero somos un movimiento fuerte y comprometido, con productores que aplicamos la ciencia y la técnica y disponemos de casi el 65 % de la semilla certificada, garantía de una buena cosecha. Nadie que pertenezca al Movimiento tiene un cordel de tierra vacío, a pesar de que sufrimos las mismas limitaciones que los restantes productores.

«Nuestra aspiración mayor es que los 3 800 campesinos de este municipio se incorporaran. Imagínese la fuerza que tendríamos y la cantidad de comida que le llegaría al pueblo».

Para echar una última mirada al Movimiento de los 90, visitamos en la placita El Tomate, del poblado de Vueltas, un punto de venta de la CCS Niceto Pérez. Su presidente, Mario Veitía León, la ha abastecido en los últimos cinco años, con altibajos, pero a precios diferenciados y con producciones de calidad; tales como cebolla, frutabomba y plátano macho, para citar la oferta de esa mañana.

Consolidar el Movimiento y extender sus experiencias hacia otros lugares de la geografía villaclareña continúa como aspiración pendiente. Mientras tanto, dentro de su excepcionalidad, seguirán siendo un referente positivo del buen hacer en el campo villaclareño y un modelo alternativo de lo que deberá lograr la agricultura socialista del mañana.

 

 

 

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