La vitamina de la vida

Aunque a muchas parejas les toma por sorpresa, el embarazo debe ser planificado en aras de garantizar la salud materna y fetal.

Consumir alimentos que contengan folato resulta imprescindible antes y durante el embarazo. (Foto Tomada de Internet).
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La doctora María Dolores Noa Machado, máster en Asesoramiento Genético y jefa del Departamento provincial de genética de Villa Clara. (Foto de la autora).

La mayoría recibe la noticia con una mezcla de felicidad, expectación y miedo. Quienes por primera vez acogen una vida tienen miles de dudas y emociones. Otras parejas quedan estupefactas ante una noticia no esperada y para la que no está lista.

Por lo general, no media la planificación, y, por tanto, no se preparan física y emocionalmente para el huracán de cambios que se avecina.

Sobre la labor de riesgo reproductivo preconcepcional se puede hablar por horas con la doctora María Dolores Noa Machado, máster en Asesoramiento Genético y jefa del Departamento provincial de genética de Villa Clara.

Por su oficina pasan cientos de parejas a las que les explica, con amor y profesionalidad, sobre el desarrollo de su bebé. Debido a su experiencia, sabe que las semanas más importantes de la formación de una nueva criatura transcurren sin que la madre note su estado, de ahí la importancia de adquirir una cultura de responsabilidad, donde la pareja prepare su salud para la llegada de un nuevo ser.

«Todas las mujeres, independientemente de que consideren que tengan o no un riesgo genético, deben acudir a los servicios médicos para evaluar sus niveles de hemoglobina, glicemia, así como otros complementarios que se indican y podrían arrojar que padece una patología de base que desconocía. Quienes ya tienen identificados sus padecimientos deben tener un control previo a embarazarse, para evitar la ocurrencia de defectos congénitos y el daño a la salud materna».

—¿Qué estilo de vida se debe adoptar antes de concebir?

—Recomendamos, de manera especial, el consumo de ácido fólico o de alimentos que contengan folato. También aconsejamos la no exposición a agentes que pudieran ser teratogénicos, es decir, a una sustancia, agente físico u organismo capaz de provocar un defecto congénito durante la gestación del feto. Además, si mantienen  tratamientos por alguna enfermedad  crónica, por lo general deben ser sustituidos los medicamentos que consume por otros fármacos recomendados para tener un bebé saludable.

¿Qué es el ácido fólico?

El ácido fólico, folacina o ácido pteroilmonoglutámico es conocido también como vitamina B9. (Foto: Tomada de Internet).

El ácido fólico fue descubierto en 1945 por los laboratorios Lederle, y desde entonces existe una gran variedad de derivados de esta vitamina, que se agrupan bajo el nombre común de folatos.

Su sustancia bioquímicamente activa es el ácido folínico, que puede estar presente en los folatos alimenticios. Entre los alimentos naturalmente ricos en folatos se encuentran el jugo de naranja y de otros cítricos, los vegetales con hojas verdes, los frijoles, la habichuela, el maní, las lentejas y los productos de granos enteros, entre otros.

 La desventaja que ofrece el folato natural (presente en los alimentos) es que tiene un índice de absorción bajo. No obstante, la dieta diaria de la mayoría de las mujeres contiene aproximadamente 0,2 mg.

Las investigaciones han demostrado que la ingestión de una dosis de 1 mg, comenzando al menos tres meses antes de la concepción y durante el primer trimestre en mujeres con antecedentes de haber tenido descendencia con defectos del tubo neural, reduce el riesgo de tener otro embarazo afectado en un 70 % aproximadamente.

El ácido fólico cumple, además, otras funciones:

  1. Interviene en la producción de glóbulos rojos, pues su déficit puede provocar un tipo de anemia megaloblástica.
  2. Permite el rápido crecimiento de la placenta y del feto, asociándose su déficit a la placenta previa.
  3. Es necesario para producir ácido desoxirribonucleico (ADN) nuevo a medida que se multiplican las células.
  4. Estudios recientes sugieren que previene enfermedades cardíacas y accidentes vasculares encefálicos.
  5. Ayuda a prevenir ciertos procesos malignos, especialmente el cáncer de colon.

Se ha demostrado que altas concentraciones de homocisteína en sangre (hiperhomocisteinemia) por una alteración en el metabolismo del ácido fólico está asociado al síndrome de Down. En cambio, los elevados niveles de homocisteína se pueden normalizar con la administración de cantidades adecuadas de ácido fólico, y se reduce el riesgo; no obstante, no se recomienda la sobredosis de este medicamento, pues suele enmascarar el diagnóstico inmediato de la anemia perniciosa por déficit de vitamina B12.

Fuente: Revista Cubana de Medicina General Integral

—¿Cómo se debe consumir el ácido fólico?

—Por su importancia al ácido fólico se le conoce como la vitamina de la vida. Podría tomarse por vía sintética, pues existen tabletas de 1mg o de 5 mg,  o incorporarse en la dieta. Existen alimentos que lo contienen: las frutas, los vegetales de hojas verdes, las carnes rojas, el grano del frijol, de la lenteja, el chícharo y las vísceras.

—En cuanto a los agentes teratogénicos, ¿de qué estamos hablando específicamente?

—Por ejemplo, muchos desconocen que la exposición a altas temperaturas en hornos, fundiciones, cocinas… podrían desencadenar malformaciones congénitas y alterar la calidad de los genes tanto en hombres como en mujeres, porque, hay que insistir en que ellos contribuyen con el 50 % de su información genética. También se han reportado a escala mundial efectos negativos tras contraer el zica o las arbovirosis. Por otro lado, son más conocidas las consecuencias dañinas del consumo de bebidas alcohólicas o del hábito de fumar.

—Ahora muchas mujeres se exponen a sustancias como la keratina y al mixto que desprenden las uñas acrílicas, ¿cuán dañinas son?

—No tenemos reportes de que sean tóxicas, pero desaconsejamos estos productos durante la gestación porque de ocurrir cualquier reacción alérgica tendrían que usar medicamentos que sí son teratogénicos, sobre todo, en la primera etapa del embarazo.

—¿ Cuál es la labor de las consultas de genética en el asesoramiento a la pareja?

—La pareja debe acudir precozmente a la captación del embarazo para recibir la asesoría genética. Allí se hace una evaluación de riesgo genético y en dependencia de esta, se indican determinadas pruebas prenatales para diagnosticar de forma oportuna una anomalía. Existe un programa por el cual se les indica a todas el ultrasonido del primer trimestre entre las 11 y las 13 semanas. Si llega posterior a esa fecha no tiene la posibilidad de evaluar su feto en esa etapa. Luego, entre las 15 y las 19 se hace la alfafetoproteína, una prueba que permite obtener información sobre el bienestar de la madre y el feto, así como su seguimiento ultrasonográfico para descartar malformaciones de su sistema nervioso central y cierre de la pared abdominal, de ser elevado el resultado. También se indican los ultrasonidos prenatales en el segundo y tercer trimestre, que permiten evaluar el crecimiento y desarrollo fetal, así como el diagnóstico de defectos congénitos.

—¿Cuáles son los defectos congénitos más recurrentes?

—Los más comunes son los dependientes del folato: las cardiopatías, los defectos del cierre del tubo neural, del cierre de la pared anterior o la pared abdominal. Defectos del sistema osteoarticular: los miembros superiores e inferiores, entre otras. Existen pruebas, seguimientos prenatales ultrasonográficos a nivel nacional, donde se evalúa el pronóstico del feto y una red de especialistas que ayudarían a la conducta precoz,  pronóstico y la calidad de vida.

—Muchos de estos padecimientos podrían prevenirse, ¿cuán importante resulta la labor de prevención?

—Vital. Este año queremos dirigirnos hacia la detención primaria de los defectos congénitos. Queremos comenzar en la educación en salud en todos los niveles de enseñanza. Ir a los consejos populares donde sabemos que existe una prevalencia mayor de defectos congénitos y dar charlas, orientaciones a grupos poblacionales más sensibles y recomendar un estilo saludable de vida. También, haremos énfasis en el embarazo en la adolescencia y su repercusión en la salud fetal y materna.

—¿Cuál es la edad recomendada para la concepción?

—Entre los 20 y 34 años. Postergar la  maternidad también acarrearía problemas. A veces, las parejas sufren de un problema de fertilidad y comienzan a atenderse de forma tardía, y conciben con una edad avanzada que conllevaría enfrentar riesgos como las cromosomapatías. Entre las más conocidas se encuentra el clásico síndrome de Down, o de defectos multifactoriales cuando esto lo asociamos a factores ambientales y el riesgo para la madre, porque intervienen las patologías crónicas que aparecen con la edad.

—¿Qué consejos le daría a una mujer que desea concebir?

—En primer lugar, que conozca su estado de salud antes de embazarse. En segundo, lque acuda a los servicios de atención preconcepcional y que consuma ácido fólico o alimentos que contengan folatos. En tercero, que planifique su embarazo. Lo recomendado es prepararse con seis meses de anterioridad para la concepción. Y, claro, siempre acudir a los servicios de genética, porque estos son una garantía para poder tener a la mano, sin son necesarios,  estudios más específicos que no se ofrecen de rutina.

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