Trabajadores de Educación apoyan las labores de la Salud

Unos son profesores. Otros, informáticos o custodios. Lo cierto es que han cambiado sus funciones cotidianas para coger los implementos de limpieza y garantizar la higiene en el centro de aislamiento de la escuela regional Marta Abreu.

Trabajadores de Educación, Villa Clara
El centro de alojamiento Los Almendros acoge por estos días al personal de Educación que apoya en las labores de limpieza del centro de aislamiento de la escuela regional Marta Abreu. (Foto: Osmaira González Consuegra)
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Se trata de los dos sectores más protegidos por la Revolución cubana. Ahora es el momento de estrechar los lazos y ayudarse mutuamente. Mientras el personal de Salud atiende a los ancianos del Hogar # 3, que en estos momentos se encuentran aislados en la Escuela Regional Marta Abreu, 12 trabajadores de Educación se vinculan a este centro como auxiliares de limpieza.

Unos son profesores. Otros, informáticos o custodios. Lo cierto es que han cambiado sus funciones cotidianas para coger los implementos de limpieza y garantizar la higiene en el lugar donde se encuentran aislados los ancianos.

El matrimonio de Taimí y Denis Ramón se incorporó a estas labores desde el primer día en que llegaron los ancianos del Hogar # 3. (Foto: Osmaira González Consuegra)

«Es mi compromiso con la Revolución, con mi país», afirma Taimí Corzo Reinoso. Ella se desempeña como agente de seguridad en la escuela Marta Abreu y se encontraba trabajando cuando el pasado 20 de abril llegaron los primeros ancianos. No dudó en dar el paso al frente. «Porque si somos capaces de cuidar a los niños con necesidades especiales, también debemos velar por el bienestar de estas personas de la tercera edad. Entre ellos existen muchos que lucharon por la Revolución que ahora tenemos», agrega. Su esposo, Denis Ramón Acosta Ribalta, quien cumple la misma función en ese centro, también se sumó a la misión encomendada.

Agustín Pérez Villavicencio cambió el mundo de las computadoras por los implementos de limpieza. (Foto: Osmaira González Consuegra)

Por su parte, Agustín Pérez Villavicencio es el informático de la Dirección Provincial de Educación. Sin embargo, por estos días ha dejado atrás el mundo de las computadoras para  usar escobas, palos de bayeta y haraganes. «Lo hago con la satisfacción de contribuir al mejoramiento de la salud de los pacientes. Afortunadamente los ancianos no tienen el virus», dice.

Mientras descansan en el centro de alojamiento Los Almendros transmiten un agradecimiento a los trabajadores de este lugar por la esmerada atención que reciben. Asimismo, se sienten complacidos con el personal que cada día los transporta desde este sitio hasta la «Marta Abreu», donde permanecen 24 horas apoyando las labores de la Salud.

Se han publicado 2 comentarios

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  • mayelin

    Personas con mucho corazon y patriotismo es lo q necesitamos en estos momentos y de q los hay los hay. Mis saludos y respetos para todos ellos.

  • Pool

    En una simple foto puedo ver la ausencia ¿PARCIAL? de la percepción del riesgo.
    Puedo justificar que para posar para una foto puedan estar los trabajadores a menos de un metro de distancia entre uno y otro, pero...
    ¿QUE HACE EL COCINERO SIN NASOBUCO?
    A estas alturas no le encuentro justificación alguna. Y mucho menos en un centro de aislamiento donde se encuentran pacientes procedentes de un lugar donde se produjo un evento de transmisión local del COVID-19 por violación de protocolos establecidos.
    INAUDITO. SENCILLAMENTE INAUDITO.