Parada en San Benigno

Del cultivo del ñame habla Raidel (Roly) García Díaz, el mayor productor cubano de ese tubérculo. La diversificación agrícola caracteriza los afanes sistemáticos del cosechero de Camajuaní.

Plantación de ñame en Camajuaní, Villa Clara, Cuba.
Plantaciones de ñame en fomento, el cultivo preferido y de especialización del mayor cosechero cubano de ese tubérculo. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)
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A esa zona, en la línea ferroviaria del norte de Cuba, se tiene de referencia por las distinciones agrícolas que allí abundan. A la salida de Camajuaní, rumbo a Salamanca o San Andrés, hay sitios de paradas obligadas al encuentro de sitierías. En una cuesta al sureste, a veces con relieves pronunciados, abundan cosecheros que labran la tierra. Allí reside Raidel (Roly) García Díaz, el productor más reconocido del caserío de San Benigno por sus acopios en raíces y tubérculos, los cultivos preferidos desde un tiempo atrás.

Raidel (Roly) García Díaz, mejor productor de ñame de Cuba.
Raidel (Roly) García Díaz solicitó áreas ociosas en su colindancia para aumentar las producciones de cultivos varios y frutales. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Hoy, cuando observa las plantaciones de diferentes variedades de ñame, en lo que antes fue un suelo ocioso infestado de marabú, el hombre parco al hablar tiende al mutismo y piensa en lo increíble al mirar hacia el horizonte y apreciar las cosechas que vendrán luego de rendir horas junto al surco.

Jamás pensó que aquellas superficies entregadas en usufructo, por diferentes resoluciones del Ministerio de la Agricultura (Minag), un día llegaran a convertirse en lo que ahora son: verdaderos vergeles a la vista de los visitantes.

Al recorrer los caminos que deslindan las 40.26 hectáreas (unas tres caballerías) de la finca La Providencia se auguran acopios superiores a temporadas anteriores. Es lógico, pero antes hubo mucho trabajo y congregación de agricultores, laboreo con bueyes, guataca en mano, y el auxilio de tractores y machetes dedicados al desmonte de malezas. 

Pulsaciones del camino 

Del cultivo de variedades de ñame Belep y el Blanco o de Guinea, los más asistidos por el mayor cosechero cubano, y de los afanes por propagar el denominado papa y hasta el amarillo blanco, considerados «almacenes de alimentos» bajo tierra después que suceden los ocho meses posteriores a la siembra, conversó el distinguido productor de Camajuaní, en Villa Clara.

Atención cultural a plantaciones de ñame en Camajuaní, Villa Clara, Cuba.
Las atenciones culturales a las plantaciones figuran entre las principales acciones que se acometen para incrementar los rendimientos por área. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

No faltó la mención de la denominada escalera de siembras de yuca, boniato, malanga, plátano y calabaza. Un tono campechano, y en ambiente familiar, se impuso para contar sus experiencias a partir de asesorías de ciencia y técnica impartidas por especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales (Inivit), así como de los consejos dejados por  otros avezados cosecheros.

Un anhelo mayor tiene el agricultor: mantener inalterable el sentido de esculpir la tierra, y no desatender los destinos de otros cultivos varios y adentrarse también en frutales que convertirán la finca en peculiar recinto abastecedor de alimentos para el pueblo.

De las variedades de cultivos que seleccionó, en las cuales destacan raíces y tubérculos, plátano, boniato y fruta bomba, dicen que en la actualidad lo convierten en destacado productor de ñame en el país. Incluso, tal vez también lo sea del mundo, auguran especialistas. Unos 300 000 montículos de la vianda crecen en su finca, y a partir de los últimos días de octubre comenzarán los ajetreos de una recogida que se irá prolongando, según planificaciones de saque, durante el transcurso de los meses. 

De la labranza previa de preparación profunda del suelo, con tierra suelta para levantar pequeños bultos en los que introducirá semilla anteriormente conservada, dependerá  el crecimiento vegetativo de un follaje que se enreda en varetas de caña de güin. También los rendimientos del cultivo y el volumen de los ñames que recolectará seguro que crecerán.

Todo lleva «mucho esfuerzo al principio hasta que el campo cierra, y luego vienen las atenciones culturales a las plantaciones y el combate contra plagas y enfermedades o la fertilización de los campos. Es una actividad muy similar al surgimiento incipiente de un cañaveral. Luego todo será de relativa calma porque el cultivo no requiere de excesos en limpia manual ni de riego de agua», dijo el productor.

En rendimientos logró en la pasada campaña unas 25 t/ha y entregó más de 100 toneladas para la comercialización con la parte estatal, sin contar los aportes en semillas y ventas directas en las antiguas ferias dominicales de oferta y demanda, así como de donaciones a instalaciones hospitalarias de la provincia.

Raidel (Roly) García Díaz, mejor productor de ñame de Cuba.
A finales de octubre comenzarán las primeras recolecciones de un tubérculo que contribuye a elevar las ofertas de alimentos a la población. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

Primero fueron unos 2000 montículos, y luego la cifra creció a 65 000 en una mayor superficie agrícola. Fue entonces cuando el socio de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Antonio Echeverría decidió  plantar 0.62 caballerías (8.32 hectáreas) con unos 140 000 montículos de ñame, cantidad que según el marco de plantación duplicó este año. «Los volúmenes en recogida y en rendimientos tienen que explayarse», de acuerdo con el diálogo que sostuvimos en pleno campo, al resistero.

El agricultor, quien también goza con el apego a la repostería, no gusta de hablar mucho, y a veces se sumerge en soliloquios. En cambio, su diálogo tiende a lo diáfano y la demostración en plantaciones. Allí la voz resulta más creíble, lejos de astronómicas cifras que en otros se extenderán a lo increíble. En el campo, el hombre capa una planta y se nota la anunciación de un tubérculo en crecimiento de lo que vendrá después.

En Camajuaní, la cultura agrícola del ñame crece y también se propaga hacia otros territorios. Años atrás el cosechero Evelio Pérez Rodríguez, desde El Bosque, habló a Vanguardia del furor que registraría un cultivo noble y seguro para suplir las carencias de viandas a partir de marzo. El hombre no se equivocó. Durante las primeras siembras que hizo Roly García Díaz, aquel octogenario campesino radicado en las cercanías de La Quinta, figuró entre los más entusiastas propagadores para que otros más jóvenes retomaran las plantaciones de antaño. Ahí justo, contó Roly, entabló mano a mano en conocimientos con Evelio y otros cosecheros, y se enriqueció en experiencias agrícolas.   

A la vera del ñamerío

Otros cultivos se fomentan por igual junto con la plantación de ñame, principalmente en cinco clones certificados por el Inivit en yuca para el consumo humano y animal. Muchas de esas labores culturales en las siembras se hacen con tracción animal. «Aunque dispongo de una yunta de bueyes, cuando hay ajetreos en la finca los vecinos acuden para apoyar en el surcado y acondicionamiento de los suelos. Aquí en tres hectáreas hago una escalera mensual de siembra en la cual se incluyen por períodos unos 12 000 cangres, semillas, lo cual permite, incluso, contar con el alimento en mayo cuando la vianda por muchas razones se pierde de la mesa del cubano», apuntó.

—¿Y qué rendimientos alcanzas?, pregunto al campesino.

—Sinceramente, cuando uno se mete en el ñame y hasta piensa en la rotación del área que le dedicará a la siembra del año entrante, a veces esas estadísticas se pasan por alto. Pero tiene razón, los números también cuentan para conocer de los aportes de viandas que se hacen en la finca. Igual sucede con el plátano y otros cultivos varios.

Cultivo de yuca en Camajuaní, Villa Clara, Cuba.
En tres hectáreas de yuca, en escalera de siembras, se obtienen recolecciones destinadas a alimento humano y animal. (Foto: Carlos Rodríguez Torres)

—Allá observo malanga.

—La sequía acabó la plantación en un momento en que escaseó el petróleo. Aquí, aunque el proyecto de electrificación de riego de agua está aprobado, todavía dependemos de las viejas turbinas de combustible fósil. El cambio de tecnología es un anhelo pendiente, porque agua hay represada en tres estanques y ahora se hace un pozo en las cercanías de los campos.

El cosechero, integrante, además, del movimiento político-productivo, surgido en 2016 en ocasión del aniversario 90 del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, recuerda ahora aquellas 11 hectáreas que recibió tres años atrás en usufructo. Camino le queda aún por avanzar al tiempo y desea incorporar otras 26.84 hectáreas (dos caballerías), según solicitud, para adicionarlas al programa viandero.

—Seguro que esos campos están infestados de marabú. ¿Será partir de cero otra vez?

—¡Sí! Ahí usted las verá en los linderos. Son tierras para ganado, pero allí abundan las plantas leñosas y pocos animales. Ya están pedidas y aguardamos por la entrega futura.  Entonces tendré cinco caballerías en explotación (67.1 ha), muy idóneas para rotar cultivos varios, un tipo de producción de la cual jamás me iré».

De la parada en San Benigno, en la finca La Prudencia, allá en Camajuaní, solo falta el despliegue de los frutales, ya en mente de un productor que anhela cosechar, cosechar y ampliar las recolecciones, aunque sea ínfimo el reparto a todos, para asegurar de manera sistemática la mesa diaria de todos los cubanos.

Se han publicado 4 comentarios

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  • Rodolfo

    A productores como éste se deben de apollar con tierras y recursos.
    Son capaces de convertir tierras improductivas en fructíferas fincas de producción agrícola para el alimento del pueblo.
    No le dilaten más los trámites y acaben de legalizarle las hectáreas que quiere dedicar a frutales.

    • Kenia

      De acuerdo totalmente contigo Rodolfo. Pero para probar este ñame tendremos q pagarlo a 15 pesos la libra? Por favor donde lo vende Roli y a q precio. Hace mucho q en mi mesa p poner un platico de buñuelitos hay q gastarse el sueldo de un mes.

  • Rodolfo

    Kenia ese mismo problema lo padecemos por acá. Todas las tardes pasa un carro de caballo y su conductor grita a viva voz: Malanga. Vendo malanga, pero hasta ahora no he visto a ningún vecino comprar ni una libra. Porque el precio es de quince la libra y es como usted dice para una sola comida necesita el salario del mes. Y después qué?
    Para que los precios bajen debe de haber muchos, muchos productores como el del artículo y pocos revendedores y que esos productores se sientan estimulados a vender sus cosechas a Acopio y desafortunadamente eso no siempre es así pues se le atrazan los pagos de lo vendido o tiene que ir a cobrarlo a un banco a la ciudad Con los inconvenientes que eso tiene
    En ocasiones los insumos para el cultivo llegan cuando éste llega a época de cosecha, a veces por razones objetivas porque no los hay pero son muchas las veces que no llegan a tiempo por una mala gestión de quien lo debe de garantizar.
    Otra cosa es también los trámites de entrega de usufructo de tierra que son complicados pero a veces dilatados en el tiempo por cuestiones burocráticas.
    Todo eso desestimula a los productores y las viandas seguirán lejos del alcance de los bolsillos de los que no tenemos un ingreso monetario alto y tengamos que exclamar cuando anuncian la malanga. Esa malanga está encendía!!!

  • CIUDAD NARANJA

    y donde vende Roly sus producciones ???? pq no veo un ñame de esa variedad hace un siglo !!!!